Sale oficialmente a la venta el libro “25+1 Relatos Distópicos”

escribiendo 25+1 relatos distopicos

Hoy se pone por fin a la venta, tanto en su versión digital como física, el libro en el que llevo con la tontería algo más de tres años enfrascado: 25+1 Relatos Distópicos.

Un proyecto que nace, como he ido comentando en varias de las entrevistas que me han ido haciendo estos días, del más puro micromecenazgo. Han sido los miembros de la Comunidad, y en particular, algunos mecenas, quien me han animado a que le diera formato de libro a todos esos relatos que durante tanto tiempo he ido publicando por estos lares.

Tengo pendiente contar, ya de paso, todo lo que ha supuesto autopublicar un libro en versión física y digital. De por qué al final he decidido hacerlo como lo he hecho (solo venta vía Amazon), del tema del ISBN, de los derechos de autor… Dame algo de tiempo para preparar un tutorial de los míos :).

La semana pasada envié ya la primera serie de ejemplares firmados y personalizados al domicilio de todos los mecenas. Ellos son los causantes de este proyecto, y por tanto, debían ser los primeros en “sufrirlo”.

Pero hoy quería dedicar esta pieza para avisar que, con motivo del lanzamiento, he decidido ponerlo como descarga gratuita en las próximas 24 horas a la venta (ya han pasado las 24 horas).

Simplemente entrando en la página de venta del libro “25+1 Relatos Distópicos” (ES), podrás descargarlo comprarlo como kindle.

Y si te gusta, te animo a que me dejes una valoración en esa misma página.

A fin de cuentas, del éxito (tanto en descargas como en valoraciones positivas) que tenga en estas primeras horas dependerá en buena parte el éxito que tenga el libro en el marketplace de Amazon.

Así que ya sabes. ¡Aprovecha la oportunidad y ya de paso ayúdame a hacerlo llegar a más gente!

Y si te interesa hacerte con un ejemplar en papel, puedes comprarlo directamente en Amazon (ES), o escribirme para que te lo haga llegar (para todos aquellos que vivís en países donde Amazon no opera).

Para terminar, dejo una entrevista que me hacía David Noriega, coordinador del área de Cybentia y HackerCar, y un apasionado miembro de esta Comunidad, a finales de año, en la que explico un poco más en profundidad qué encontrará el lector en las páginas del libro, y ya de paso, debatimos sobre algunos de los temas tratados que versan sobre coches conectados y machine learning.

¿Cómo nace este libro? ¿De dónde surge la necesidad de publicarlo?

Lo cierto es que 25+1 Relatos Distópicos nació de la más pura casualidad, respondiendo a otro artículo con tinte distópico que publicaba un compañero en su página (¡Hola Fabrizio!) y que por aquel entonces (finales de verano del 2015) vaticinaba la victoria de Donald Trump en EEUU.

A partir de ahí, empecé a publicar de vez en cuando por la web algún relato en el que el papel de la tecnología acaba por volverse, cuanto menos, inquietante. Y para cuando me di cuenta, estaba creando un universo que empezaba con ese cambio de status quo americano, y seguía con movimientos como el de “La Descentralización” europea, el auge de Reminder como plataforma social hegemónica, la expulsión del mundo civilizado de aquellos que habían rehusado aceptar esta nueva realidad…

Fue ese momento en el que algunos miembros y mecenas de La Comunidad me soltaron el órdago de crear un libro que aglutinara todos esos relatos.

Muchas conversaciones por el grupo privado de mecenas en Telegram más tarde, me puse manos a la obra. Reescribí algunas, reestructuré todas para unir puntos, y el resultado es una obra que tiene una línea narrativa clara (hay unos cuantos relatos “core” que forman el primer capítulo, y luego el resto de capítulos está formado por otros relatos que guardan un nexo común), aunque cada relato funcione por sí mismo.

Así que se podría decir que estamos ante una obra que nace del micromecenazgo. De hecho, los primeros en recibirlo han sido los mecenas de la Comunidad (unos días antes de que saliera a la venta), a los que les he enviado un ejemplar firmado y personalizado junto con una carta de agradecimiento.

Sin ellos algo así no hubiera visto la luz. 

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Se trata de ciencia ficción, pero… ¿cuánto tiene de realidad?

Más de lo que me gustaría reconocer, David. A fin de cuentas, la ciencia ficción no deja de ser una excusa para tratar temas desde una óptica más amplia, imaginando esos posibles escenarios que el análisis de la actualidad, por razones obvias, solo puede dejar intuidos, y centrándonos en sus efectos.

Cada uno de estos relatos no deja de ser una mirada en profundidad a lo que supondría un abuso o uso excesivo de una tecnología en particular. Una manera de presentar un debate que me parece crítico plantar en la mesa, para que con suerte acabe germinando en la mente de algunos lectores.

Si pudieras quedarte con un solo relato, ¿cuál sería? ¿por qué?

Uff, difícil pregunta.

Supongo que por cercanía a los temas tratados, me interesan mucho aquellos en los que hablo de cómo una IA puramente objetiva puede acabar representando un verdadero problema para el individuo:

“Quizás el mayor riesgo al que nos vamos a enfrentar será a la constatación de que, bajo la premisa de mejorar la salud biológica de futuras generaciones, estamos aceptando tácitamente que Sarah haga de juez y verdugo en casos de pacientes que aún no han tan siquiera sufrido algún tipo enfermedad. […]

E iría más allá: ¿Qué pasaría si el sistema, que recordemos es capaz de predecir también eventos en base a todo ese volumen de información que tiene de nosotros, cae en la consideración de que usted tiene una relación con otra persona? Relación que a todas luces (intereses en común, momento de la vida que están viviendo…) va a conllevar el nacimiento de al menos un niño. Un nuevo miembro de la sociedad que, en base a la genética de sus progenitores, acabará heredando y contrayendo fibromialgia.

El problema entonces pasa de ser un riesgo aislado (un elemento de la cadena que será paulatinamente aislado del sistema sin mayor efecto que el individual) a uno globalizado. Su existencia está favoreciendo la proliferación de una herencia genética que ha demostrado ser nociva para el porvenir de toda la sociedad.

¿Qué es lícito entonces? ¿Dejar que ello ocurra a sabiendas que el daño a futuro será muchísimo mayor, o cortar por lo sano ahora, evitando el nacimiento de ese niño, y a amplio nivel, limitando artificialmente la evolución de herencias genéticas nocivas?

Que al final no deja de ser más que un debate ético. Semejante, en todo caso, al que nos encontramos en la conducción asistida mediante inteligencia artificial (¿frente a un accidente inevitable contra otro vehículo conectado, debe el sistema anteponer la seguridad de aquellos que han pagado por el vehículo, anteponer razonamientos éticos como puede ser el número de afectados, su edad o estado de salud, o por contra delegar la decisión puramente a suertes?).

Lo bonito de la distopía es que nos permite indagar en lo que supondría elegir uno de estos caminos.

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¿Cómo te imaginas el futuro de los coches conectados? ¿Qué riesgos prevés? ¿Y beneficios?

No muy alejado a lo que tenemos a día de hoy. Quiero pensar que nuestros hijos acabarán viviendo en un mundo en el que conducir será algo limitado a unos espacios específicamente diseñados para el tránsito de conductores humanos, y que por tanto, las muertes por accidente, que están en la mayoría de países desarrollados entre las principales causas de mortalidad en adultos, serán prácticamente anecdóticas.

Pero nos falta muchísimo. Y no porque la tecnología no esté ya preparada, sino precisamente porque debe convivir con la absoluta subjetividad e impredecibilidad del ser humano.

¿Llegarán las máquinas con inteligencia artificial a controlarlo todo? ¿Se está confiando todo a las máquinas, dejando atrás la interacción humana y la ética de las personas?

Sí y no. Es decir, la idea es que una máquina, como cualquier otra herramienta, sea utilizada cuando veamos que su uso aporta más beneficios que perjuicios.

Y bajo este prisma, parece bastante probable que la tecnología asistida por agentes inteligentes tiene todas las papeletas de heredar funciones que hasta ahora TENÍAMOS que hacer los humanos. 

Porque hay que dejar claro esto. El trabajo no deja de ser una obligación social. En el momento en el que tengamos una herramienta que es más productiva que nosotros, la figura de la labor humana deja de tener sentido, pudiendo liberar a ese profesional de dicha función y que éste se encargue de otras presumiblemente menos repetitivas y pesadas.

También te digo que ni tú ni yo vamos a vivir en un mundo sin trabajo. Se irán destruyendo puestos y se crearán otros. Y si en algún momento esto se desequilibra, será porque hemos llegado a una situación tal (Sociedad de la Abundancia) que podemos abastecer al grueso de la sociedad sin la carga histórica de trabajo que hasta el momento ha conllevado dicho abastecimiento.

¿Qué características debería tener, para ti, el futuro tecnológicamente perfecto?

Uno en el que viviéramos de forma sostenible con el medio ambiente. Un futuro humana y “medioambientalmente” equilibrado.

Un lector, tras la lectura del libro, podría pensar que quien lo escribe es un pesimista nato. Y nada más lejos de la realidad.

Me parece muy importante sacar a relucir estos temas. Que se expongan, sea mediante el género de la ciencia ficción, sea como piezas periodísticas en un medio de comunicación como es este, y que se genere debate alrededor de ellas.

Porque esta es la única manera que tenemos de acabar creando ese mundo futuro de bonanza que muchos deseamos. 

En estos últimos 100 años hemos duplicado la esperanza de vida. Nuestros padres han vivido mejor que nuestros abuelos, y nosotros mejor que nuestros padres.

Por eso es por lo que hay que luchar. Que sea en base a la tecnología, que sea en base a la educación o a la política, es lo de menos.

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Puedes leer más de estas piezas distópicas bajo el tag Relatos.

También tienes a la venta la versión digital y física (tapa blanda) de esta serie, con un epílogo y un relato exclusivo.