El éxito de una herramienta de creación profundamente democrática

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Llevo trabajando profesionalmente con WordPress alrededor de 8 años. Unos cuantos más si tenemos en cuenta los proyectos personales que pulularon por el ciberespacio mucho antes de la creación de esta página, cuando aún estaba aprendiendo.

Y me doy cuenta que en todo este tiempo he pasado de ser de la mentalidad del “Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como” tan habitual entre los que venimos del mundo del desarrollo, a la comodidad del implementador (“pico de aquí, pico de allá y sale un proyecto mucho más redondo y escalable”).

Cuando empecé a trabajar en la industria como diseñador web (ya ha llovido, ¡madre mía!), disfrutaba como un enano tirando líneas de código y montando microsites a base de dedicarle horas a una hoja de texto. ¿Que había que diseñar una nueva landing page? Pues ahí estaba Pablo trabajando toda la noche para sacarse una plantilla hecha a medida. ¿Que ahora lo que necesitamos es un formulario de registro para un evento presencial? Tranquilo, PHP+HTML era lo único que necesitaba.

El caso es que poco a poco WordPress fue evolucionando. De ese CMS enfocado en tener un blog, a uno que además permitía tener tu página web…, o tu página de elearning…, o tu ecommerce…, o… lo que te diera la real gana.

El éxito de WordPress radica, precisamente, en su licencia (ES/GPL: puedes utilizarlo y modificarlo para lo que quieras) y en el mimo que han tenido los chicos de Automattic a la hora de crear una comunidad de desarrolladores muy activa alrededor de su herramienta. Un ecosistema de plugins y plantillas que, de facto, se ha vuelto uno de los negocios más lucrativos de la web.

Toda empresa que se precie necesita tener una página web. Cualquier proyecto, sea o no digital, en pleno siglo XXI tiene que tener una presencia digital. Y es ahí donde WordPress, frente a la competencia, saca pecho.

No lo digo por decir. Por supuesto que he creado ecommerces en Magento, y me he peleado (y he disfrutado por el camino) con la manera tan opaca de trabajar de Joomla o Drupal. El caso es que en todas estas herramientas la dependencia del desarrollador es prácticamente absoluta, mientras que en WordPress casi podríamos decir que el usuario base puede encargarse de mantener el proyecto por sí solo, sin entender cómo funciona WordPress, sin tirar una sola línea de comandos. Ya ni hablemos de tema de posicionamiento web y optimización de cara a crawlers…

Hasta el punto de que cualquiera, indistintamente de si tiene o no conocimientos técnicos, puede seguir un tutorial paso a paso para instalar WordPress (ES). Póngase a hacer lo propio con otro CMS, ya verá qué divertido resulta :).

La hegemonía de WordPress en la Red

No debería por tanto sorprendernos que un estudio reciente señale que de los 10 millones de sitios web presentes en Alexa (EN), a día de hoy el 30% están creados en WordPress.

El 30%, señores, ni más ni menos. Solo es superado por… ¡Tachán! El resto de páginas creadas de cero, sin un CMS… en miles de tecnologías distintas (50,2%), y siempre y cuando aceptemos como animal de compañía el unirlas todas en un mismo grupo.

web tecnologia

Es tan exagerado el éxito de WP que el segundo en discordia, Joomla, tiene apenas un 3,1% de presencia en la red. El tercero, Drupal, 2,2%. El cuarto, Magento, 1,2%, y así podría seguir un buen rato. Casi 10 veces más que el segundo, que se dice pronto.

Que cuando frente a un cliente me niego a hacer un desarrollo en otro CMS que no sea WordPress, no es porque quien habla sea un talibán de la informática o un grupie del software. Lo digo porque sé que a día de hoy, y presumiblemente en años venideros (ponga 5 o 10 como mínimo), no hay en el mercado nada mejor que WordPress para los objetivos que buscan.

Por supuesto, hay casos en los que un proyecto no encaja para ser implementado con esta tecnología, y de hecho es un tema que recientemente comentaba en mi charla sobre Generación de comunidades en torno a una marca. Tengo clientes con los que por exigencias del guión un blog en Blogger es más que suficiente. Y también otros con los que hemos tenido que externalizar un desarrollo a medida, habida cuenta de que la idea, de implementarse en WordPress, hubiera tenido una escalabilidad más limitada.

Mi trabajo como consultor es asesorar adecuadamente al cliente, guiándole hacia un producto que cubra en la medida de lo posible el máximo ciclo de vida del mismo. Y eso, a veces, pasa por delegar en terceros parte del desarrollo o el control del sistema. Por obtener menos rédito económico con ese cliente.

Y pese a todo… cada vez me cuesta más no recomendarlo:

  • Por flexibilidad: No hay otro CMS que ofrezca tanto por tan poco. Se adapta a prácticamente cualquier entorno y paradigma.
  • Por conveniencia: Aunque la interfaz interna se ha quedado algo desfasada respecto a nuevas propuestas en el mercado (véase Medium en sistemas gestionados de forma centralizada, o Ghost para los apasionados de la vanguardia), sigue siendo un entorno de trabajo muy cómodo para el usuario sin conocimientos. Y esto es crítico para el éxito de cualquier proyecto, ya que a mayor dificultad, menos incentivos para continuar con el mismo.
  • Por mantenimiento: Prácticamente todo se puede hacer desde una interfaz gráfica. Además, los plugins y plantillas son retrocompatibles entre versiones, lo que minimiza los problemas de seguridad y los fallos. Que ojo, haberlos haylos y a lo largo del ciclo de vida de un proyecto tarde o temprano nos va a tocar sufrirlos. Pero por lo menos no dependemos mensualmente del desarrollador de turno.

En fin, que por aquí va mi humilde dedicatoria al niño mimado de Matt Mullenweg (EN) y Mike Little. Internet les debe muchísimo a estos dos profesionales.

Esta página está hecha con su software, y le aseguro que he llegado a implementar WP en proyectos de multinacionales con un tráfico diario de cientos de miles de visitas sin que el CMS se queje. Ahí entra el saber hacer y la optimización, tanto del lado del software como del hardware.

Muchas gracias por todos estos años de facilitarnos la vida, Automattic. Y por que vengan muchos otros más…

¡A seguir creciendo!