A día de hoy, la mayoría de móviles ya graban tanto en 4K, como a 60 FPS.

Y con las webcams, más de lo mismo.

Sin embargo, ¿tiene sentido que grabemos con estas configuraciones?

¿Afectará en algo el hecho de que decidamos usar una resolución o calidad inferior al futuro del consumo de ese contenido?

Es decir, ¿Ganamos algo, o por el contrario, es un desperdicio de recursos?

Recursos que, de no necesitarlos, suponen un coste económico menor de nuestros dispositivos.

También un menor impacto a nivel de almacenamiento digital.

E incluso un ahorro de tiempo considerable, si tenemos que editar ese contenido, o subirlo a alguna plataforma para almacenarlo en la nube

En este programa, repaso, tras haber estado probando literalmente cientos de productos y configuraciones, y consultado a varios compañeros que se dedican profesionalmente a la grabación, cuándo nos interesa grabar con una u otra calidad.

¡Empecemos!

Resolucion fps

¿Grabar vídeos a 4K o a Full HD?

Empezamos por la resolución:

  • Por si alguien anda perdido, cuando hablamos de grabar a 4K, nos referimos a grabar a una resolución de alrededor de 4000 píxeles en horizontal. Generalmente, con una resolución de 3840×2160.
  • Sin embargo, cuando decimos que grabamos en Full HD, nos estamos refiriendo a una resolución de 1080 píxeles en horizontal. Generalmente, vídeos a 1920×1080.

Es decir, que en 4K obtenemos un vídeo cuatro veces más grande (en número de píxeles contando que es el doble en horizontal y el doble en vertical) que en el Full HD.

Por tanto, es de esperar que el resultado que obtengamos con 4K sea mejor que con un Full HD, ¿verdad?

Pues… no siempre es así.

Y no lo es, por tres motivos principales:

1.- La experiencia de visionado online

Voy a estar probando una grabación a 4K desde el móvil, y otra a Full HD, también desde el móvil, y te iré mostrando los resultados (para los que veáis este vídeo, que para los que lo estéis escuchando ya os iré narrando lo que se ve)

Básicamente, a no ser que seas un sibarita con el ojo muy entrenado, no vas a notar diferencia alguna.

Obviamente, aquí hay dos factores a tener en cuenta.

El primero es que este vídeo está exportado a 1080p, por lo que el 4K que obtengo del móvil está escalado para una resolución menor.

Y además, el vídeo está subido a Youtube y a Spotify, que ya de por sí, juegan con la codificación para que puedas visualizarlo sin cortes, dependiendo de la velocidad y estabilidad de la red que tengas, y también de la pantalla del dispositivo desde lo vayas a consumir.

Es decir, que puede que a nivel interno un video sea cuatro veces mayor en número de píxeles que el otro. Pero teniendo en cuenta que lo vamos a consumir o subido a plataformas online que reducen ya de por sí la calidad, o desde dispositivos con pantallas pequeñas como son los móviles, la diferencia es casi nula.

Y ojo, que incluso mirando los archivos en bruto en mi ordenador, no noto apenas diferencia.

Vamos, que hoy en día no parece que salga rentable grabar a 4K.

2.- El peso

  • El vídeo grabado en 4K pesa 51,2MBs.
  • El vídeo grabado en Full HD, 35,5MBs.

La diferencia te puede parecer poco, pero claro, es que hablamos de vídeos de apenas 10 segundos. Con videos de varios minutos, la cosa se desmadra.

Sin ir más lejos, recuerdo que una de las entrevistas que me hicieron hace tiempo en un evento de apenas media hora, y que se grabó directamente desde un móvil en el público que asistía al certamen, llegó a pesar algo más de 10GBs.

Ese 40% extra de peso se nota, y mucho, cuando tienes que trabajar con varios archivos, o éstos empiezan a tener una duración considerable.

Necesitas, por razones obvias, más almacenamiento libre.

Pero es que además tardará más en subir el vídeo a la plataforma de streaming o cloud donde lo vayas a publicar.

Y por si fuera poco, si tienes que editarlo, también tardará más en convertir…

3.- El coste de procesamiento

He hecho también esta misma prueba con varios vídeos grabados desde dos webcams distintas:

  • Una, la que uso de forma habitual para grabar el podcast, que me ofrece 1080p 30FPs de salida.
  • Y otra, la Hama C-900 Pro (ES), que da una salida máxima de 4K a 30FPs.

Una webcam, por tanto, bastante más profesional, que, por cierto, trae como curiosidad una tapa magnética para asegurarnos que no está funcionando cuando no debe. Algo terriblemente importante para proteger nuestra seguridad y privacidad, y que en su día un servidor solucionó haciendo uso de un adaptador USB con switch físico.

Pues, con esta webcam, no necesitas un dispositivo extra.

Y en ambos casos, he estado probando a grabar vídeos de un minuto de duración tanto a 4K nativo como emulado (es decir, 4K nativo con la Hama, y escalado con la otra que da máximo FullHD), y re-escalando el 4K a 1080p, o con 1080p nativo.

A nivel de diseño, con la Hama hay bastante más apertura focal que con la otra (llega hasta 89 grados, que es mucho para ser una webcam). Algo que, sobre todo, se agradece si vas a grabar bastante cerca de la cámara.

En mi estudio en Madrid, desde donde estoy grabando esto, no es el caso. Pero cuando voy a Asturias y me toca grabar desde allí, lo voy a agradecer, y mucho.

Luego está el tema de los filtros. Mi webcam está metiendo un HDR bastante agresivo, mientras que Hama saca unos colores más cercanos a la realidad.

Sobre esto hay gente que prefiere lo primero, y gente que prefiere lo segundo. No me voy a meter. Tienes por aquí el vídeo comparativo.

Pero descontando estos elementos…

¿Que qué me he encontrado?

Pues que, paradójicamente, a nivel de peso de archivos… no he encontrado ninguna diferencia.

Todos ocupan alrededor de 320MBs.

He estado como un loco buscando las razones, consultando a un compañero fotógrafo, y lo único que se nos ocurre es que en el procesado que hace OBS, la herramienta que uso para grabar estos vídeos, esté homogeneizando la salida, lo que haría que pese a ser 4 veces más grande en las versiones 4K, no afecte al peso final.

Sin embargo, y esto sí es importante, grabando a 4K el OBS va muy pero que muy forzado.

Mientras grabo, la CPU, que habitualmente se pone en alrededor del 30% cuando estoy grabando a Full HD, como es el caso de este vídeo, ha pasado a estar sobre el 80%, lo que hace saltar una alerta de que debo bajar el consumo si no quiero tener problemas de procesado.

Y en efecto, en los vídeos grabados en 4K, tanto nativo como escalado, hay pérdidas más que significativas de FPs.

Es decir, que grabar en 4K, sobre todo cuando necesitas procesarlo en tiempo real (por ejemplo, para un streaming o incluso cuando lo codificas para editarlo a posteriori para un vídeo de Youtube, o simplemente para que no ocupe varios GBs), requiere de una máquina más competente.

Mi Mac M1, al menos para esta configuración de OBS, directamente no me sirve.

Por tanto, si quisiera grabar en 4K, tendría que comprar un ordenador más potente, o grabar desde el móvil y tirar de discos duros externos para poder almacenar los brutos.

¿Cuándo deberíamos grabar entonces a 4K?

Echas estas presentaciones, mi corolario es fácil de predecir.

En la mayoría de casos, NO merece la pena grabar en 4K.

Eso sí, ten en cuenta que si tienes una cámara que lo permite… siempre vas a poder elegir.

Más que nada porque todas las cámaras 4K pueden grabar a 1080p o a 2K. Sin embargo, al revés, y por razones obvias, no podemos.

No obstante, ¿En qué casos sí deberíamos grabar a 4K nativo?

Pues, por ejemplo, cuando vamos a necesitar re-encuadrar la escena en pos-producción, o cuando vayamos a hacer uso de un zoom en algunos puntos del vídeo.

Grabar a 4k puede venirte genial para acercar la imagen de un detalle del fondo, o incluso para emular otra cámara y jugar, como hago yo en el podcast, con dos tamaños de escena distintos.

En esos casos, quizás el mayor coste de almacenamiento de cada vídeo, siempre y cuando tu dispositivo lo permita también a nivel de procesamiento, puede darle el sentido.

Incluso, y este tema me parece super interesante, puede tener sentido si quieres adelantarte a un hipotético escenario futuro en el que las pantallas de resolución Full HD se queden obsoletas.

Sí, tal cual lo estás oyendo. Obsoletas.

Y sí, es cierto que probablemente no llegaremos al nivel que experimentamos ahora cuando vemos un vídeo a calidad de esas primeras cámaras digitales… que salieron en la época en la que la tecnología de nuestros monitores pasaba de ser la antigua de tubos a la de las pantallas planas.

Hay muchísima diferencia entre ver un vídeo a, por ejemplo, 320p, que era lo que graban la mayoría de primeras cámaras digitales, a hacerlo a HD o Full HD.

En cambio, con la calidad actual de Full HD, la diferencia si la comparamos con algo como 4K, o incluso el 8K, ya no es tanta. Se ve más nítido, sobre todo en pantallas muy grandes (televisores, por ejemplo), pero poco más.

Aún así, si te preocupa no ver ese vídeo en buena calidad el día de mañana, pues mira, puede ser una razón para grabarlo a 4K.

¿Grabar vídeos en 24, 30 o 60 FPS?

Ya hemos hablado de la resolución, ahora toca añadir otro concepto: Los FPS.

Por resumirlo muy mucho, quédate con la idea de que los vídeos están formados por imágenes estáticas. Lo único que se reproducen tan rápido, que al ojo humano acabamos viéndolas como un elemento en movimiento.

Así, los FPS son el número de imágenes que un vídeo muestra en un segundo.

  • Es decir, 30 FPS significa que ese vídeo tiene 30 imágenes por cada segundo de emisión.
  • Y 60 FPS,… pues 60 imágenes, el doble.

Y por si te lo preguntas, sí, hay un límite que se ha considerado en la industria como mínimo para que el ojo humano no distinga que se trata de unas imágenes estáticas reproducidas a mucha velocidad.

Ese número se ha fijado en alrededor de 20, pero para curarse de espanto y como cada ojo es un mundo, la industria cinematográfica ha abrazado por consenso los 24 FPs.

1.- Los 24 FPS del cine

De ahí que, históricamente (desde la llegada del cine con sonido, eso sí, que por ahí tenemos esas primeras películas mudas a 12 o 15 FPs de ejemplo), las películas se rueden a 24 FPS. Bueno, 23 con algo, pero ese es ya otro tema que no viene al caso…

24 porque es el mínimo que se considera estándar por comodidad. Es decir, porque es lo más económico posible sin sacrificar demasiada calidad.

Es más, gracias a ello el cine tiene ese «efecto cine» tan irreal, y a la vez tan mágico. Ese grano, esa textura, que es tan seña de identidad de la gran pantalla.

Los 24 frames se empezaron a usar en el cine para abaratar costes, ya que vieron que era el mínimo para dar la sensación de movimiento. En las cintas cada imagen ocupa un espacio, así que en un rollo, cuantas menos imágenes uses para mostrar en un segundo, más tiempo tienes de grabación. O lo que es lo mismo, cada película ocupaba menos espacio y costaba menos crear una copia (necesitas una tira más corta).

La razón por la que se siguen usando en el cine es para que el espectador siga sintiendo lo mismo que al ver una película antigua y no le de la sensación de que está viendo otra cosa.

Usuario de Reddit

2.- Los 30FPs como estándar

Pues bien.

Tras el cine, llegó la televisión, y ahí, como no había tantísimo problema en cuanto a almacenamiento (la televisión se envía por ondas de forma continua, no tiene que entrar en un celuloide), se decidió empezar a grabar a 30FPS.

De ahí que pese a que 24 o 25 sea suficiente, nuestros móviles y cualquier cámara o webcam actual permite grabar a 30 FPS… y desde hace unos años, también a 60.

3.- ¿De dónde salen los 60 FPS?

Pues, primero, porque 60 es el doble de 30.

Y no, no es broma. Que esto no es ninguna tontería.

Piensa que, si hay que reducir FPS (cosa que no es raro que pase según dónde y cómo se vaya a reproducir el vídeo), simplemente se elimina uno de cada dos, facilitando enormemente la exportación (no hay que decidir qué imagen se quita en cada frame).

¿Y el segundo motivo?

Pues los videojuegos.

Piensa que un videojuego es una reproducción ficticia de un mundo que debe parecer real, donde además, el espectador ACTÚA.

Por tanto, para generar esa sensación de tridimensionalidad, o simplemente para poder correr ese título, que recordemos que es interactivo, en un dispositivo que no sea de la NASA, lo que hacen los desarrolladores de videojuegos es hacer concesiones… difuminando partes visibles de la escena, y emulando así lo que hacen de forma orgánica nuestros ojos.

El símil con el mundo real, es sencillo de entender:

  • Cuando yo muevo la mano delante de la cámara, esta cámara está sacando imágenes de un elemento que es nítido por naturaleza.
  • Sin embargo, cuando un avatar de un videojuego hace lo mismo, el vídeo resultante no está grabando nada real y por tanto nítido, sino que ese movimiento se genera a base de imágenes difuminadas creadas artificialmente.

¿En qué se traduce todo esto? Pues que necesitamos más FPS para que un videojuego se sienta real.

Un juego sin apenas transiciones o movimientos bruscos, como puede ser un juego de estrategia, puede correr perfectamente en 30FPS. Pero la mayoría de títulos modernos donde hay acción, van a 60 FPS (o incluso más) precisamente para reducir el impacto de ese valle inquietante, de que el ojo humano ve algo que parece real… pero el cerebro identifica que algo no está bien, generando rechazo.

Entonces, ¿a qué FPS debemos grabar?

La respuesta rápida y sencilla es que podemos hacerlo perfectamente a 30FPs si con eso conseguimos que el vídeo ocupe menos.

Solo existen dos motivos (que además, vienen de la mano) para grabar en 60FPs o incluso a más.

  • Uno es cuando queremos retransmitir eventos con muchísimo movimiento. Por ejemplo, una carrera de Fórmula 1 o una grabación en primera persona de nuestras vacaciones esquiando. Cuando hay mucho giro y movimiento en la cámara, o simplemente cuando queremos hacer barridos lentos en pos-producción, vamos a agradecer tener un mayor número de imágenes por segundo.
  • Y el segundo caso, como te habrás imaginado, es cuando estamos grabando videojuegos. Si eres streamer de videojuegos, necesitas al menos grabar la pantalla a 60FPs para que no de la sensación de moverse lentamente.

Para el resto de situaciones, sinceramente, no vamos a notar diferencia alguna.

Es más, en este podcast estuve varios capítulos grabando a 60FPs, y recientemente he pasado a los 30.

¿Has notado alguna diferencia?

Ya te digo yo que no. Puedes ponerlos uno al lado del otro, que el resultado es exactamente el mismo.

Y ahora, turno para ti:

  • ¿Cómo estás grabando tus vídeos desde el móvil?
  • ¿Te habías parado a pensar cómo la resolución podría afectar a la manera que tendremos en el futuro de consumir este tipo de contenidos?
  • Y sobre todo, ¿te he resuelto de una vez por todas algunas de las típicas dudas que tenemos los que creamos contenido audiovisual?

Te leo en comentarios.

Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL

enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor de presencia digital y reputación online.

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