A Google no le tiembla el brazo al cerrar servicios

El título parece una trivialidad (y de hecho lo es), aunque creo que sirve bien la causa acompañado la tarde de un sábado con el estudio que os traigo a continuación.

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A principios de semana se ponía de cara al público un extenso estudio de GWern (EN) sobre el gigante de Mountain View, centrándose en los factores adyacentes al continuo cierre de servicios de la compañía. Estudios como éste hay a patadas en el mercado, más aún al tratarse de una de las empresas con mayor porcentaje de uso en internet, pero más que el hecho puro y duro de las gráficas, podemos sacar en claro unas cuantas constantes que creo interesantes:

  • Solo sobreviven los más rentables: Está claro, y ya lo hemos visto casos tan aparentemente sorprendentes como el cierre de Google Reader. Y hay dos formas de que un servicio sea rentable. Que pueda obtener beneficio directo (en caso de Google, normalmente mediante publicidad), o que ofrezca un nuevo nodo desde el chupar información del usuario para complementar con el resto de servicios de la compañía (recordemos que Google es lo más cercano a día de hoy de ese Gran Hermano del que hablaba George Orwell).
  • Aquellos dirigidos hacia el espectro social no suelen tener mucho futuro: Y es que si algo tiene claro Google es que Google+ es el camino a seguir, te guste o no. Por tanto, si hay algún servicio que pueda hacerle frente a su red, o se integra o tiene un pie fuera.
  • Que sea popular no asegura nada: Si el día de mañana Gmail no diera los beneficios estipulados, sería cerrado sin compasión. A Google le importan los números, ya que es de las pocas empresas que puede estar segura que seguirá teniendo un amplio grupo de usuarios haga lo que que haga. Y la razón es bien sencilla; sus productos son buenos, y en muchos casos, no tienen rival que pueda competir a su mismo nivel.
  • Las adquisiciones más propensas a desaparecer que los proyectos propios: Otro punto que suele cumplirse. Un servicio comprado tiene que ser adaptado para que siga siendo viable económicamente, y en el proceso, muchas veces acaba perdiéndose. Esto descontando que muchas adquisiciones se hacen por la compra de talento de dicha empresa, no por su servicio, y en el peor de los casos, por alguna patente con la que cubrirse las espaldas.

Además, decir que este estudio toma como referencia  qué servicios son cerrados, y cuáles pasan a formar parte de otros, o se convierten en un servicio externo, o se liberan a la comunidad, o directamente se ceden a otro organismo (por ejemplo el MIT). Teniendo en cuenta las diferencias, han llegado a la conclusión de que el 35% de los servicios que llegan a manos del gigante acaban en saco roto, frente al 36% que obtuvieron en otro estudio del TNW (EN) de hace dos años sin sesgo algo más que el propio de las noticias.

El estudio acaba liberando el código que usaron para hacer el cómputo y que podría usarse para predecir quienes serán los futuros servicios en caer. Muy interesante sobre todo de cara a decidir si nos merece la pena ceder nuestros datos personales a un servicio con altas probabilidades de que acabe en la papelera, y para darnos cuenta nuevamente que depender de una única empresa para todos nuestros servicios no es la mejor opción.