La historia es de chiste.

Como recuerdan por Hipertextual (ES), hace algo más de un año Qualcomm sacudió el mercado enseñando lo que era su visión del portátil del futuro:

  • Equipos siempre encendidos, con autonomías superiores a las 20 horas.
  • Equipos siempre conectados, con módems que permitan trabajar en redes móviles (4G LTE, 3G, etc.).
  • Equipos muy delgados, carentes de ventiladores y de dimensiones similares a un tablet convencional.

Por supuesto, da la casualidad que en ese mercado recién abierto por transformar el portátil en una especie de tablet que sirve para algo que más que para consumir contenido, sus Snapdragon estaban los mejor posicionados.

Pero entonces esta semana pasada llega Intel, el fabricante histórico de procesadores para escritorio, y vuelve a sorprendernos adelantando a quienes se esperaba que liderasen la comitiva.

A saber:

Gracias a los nuevos procesadores serie U, los portátiles y 2 en 1 podrán acceder a un nuevo nivel de rendimiento, mientras que las baterías durarán hasta 16 horas con una sola carga mediante sistemas con consumo optimizado orientados a duraciones de hasta 19 horas.

La tecnología Intel Wireless-AC permite compartir, descargar y transmitir contenido mediante streaming a velocidades de un gigabit, además de disfrutar de conectividad ininterrumpida y fiable gracias a los LTE de un gigabit de Intel, con soporte para eSIM y Modern Standby.

Nuevos diseños ultrafinos y ligeros, con menos de 7 milímetros de grosor y menos de 500 g de peso, para uso en hogares, oficinas y viajes.

Vamos, que este año vamos a empezar a experimentar la llegada de portátiles (con toda la potencia esperable de un ordenador de escritorio) en cuerpo de tablet y con eSIM incluida a nivel de procesador (EN).

Un movimiento brillante para Intel, y una llamada de atención a Qualcomm. La batalla está servida, y aunque éstos hayan ganado el mercado de smartphones, irrumpir en el de los portátiles no les va a resultar tan sencillo.

Afortunadamente para el usuario final esta guerra nos viene que ni pintado. Más presión, ergo, más innovación y menos márgenes de beneficios para las compañías.

¿El resultado? Unos dispositivos «Always On» que ya tengo gana de tener entre mis manos.

¿La duda? La de siempre, las dichosas operadoras. Porque si ya sacan tajada con eso de darnos doble SIM en cuanto a facturación, habrá que ver qué son capaces de hacer cuando el portátil también demande conectividad.

Eso sí, que de nuevo se deberían abrir más las puertas. La principal ventaja de la eSIM es que no hay dependencia de una u otra operadora. A golpe de click podemos contratar o dar de baja un servicio, adaptándonos a lo que necesitemos en cada momento.

Muy bonito sobre el papel. Falta verlo materializado.

Pero la primera piedra, que es lo importante, ya está puesta.

 

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