Algoritmos y segmentación que repercuten en la productividad

Llevo un par de días preparando con ahínco un pitch que debo presentar mañana ante posibles inversores relacionados sobre la startup que estoy desarrollando, y lo cierto es que tengo poco tiempo para dedicarle al blog, por lo que mis horarios de publicación se han distorsionado ligeramente.

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Intento tener una vida bastante organizada, y que básicamente gira alrededor de tres pilares: la startup, que hasta septiembre está mentorizada por un equipo de hackers de Chema Alonso y su recién estrenada 11Paths (ES) en Telefónica, mi trabajo como desarrollador y el blog. Si bien este último lo hago por placer, creo que queda patente que le dedico sus horas diarias, lo que a fin de cuentas se transmite en un no parar de sol a sol.

Por todo ello, creo firmemente en la figura de la productividad, y aunque sea reacio a cambiar mis esquemas, siempre estoy atento de cualquier tecnología que ofrezca un discurso diferente que pueda llegar a transformarse en tiempo extra.

Así es como llego a esta entrada, en la que me gustaría citaros dos ejemplos de esa llamada nueva gestión de productividad por automatismos algorítmicos y segmentación de información que está causando furor en muchos de los servicios que a diario usamos, y que en algunos casos (al menos desde mi punto de vista) es acertada, y en otros no hace más que causar ruido.

La nueva bandeja de Gmail

Llamar nuevo a algo que lleva con nosotros casi mes y medio me parece cuanto menos bochornoso, pero creo que es la mejor manera de que nos entendamos.

Estoy hablando de esa funcionalidad que salió el mes pasado, que por ahora está como opcional, y que en la práctica donde antes teníamos una bandeja de entrada ahora tenemos cuatro segmentadas por el contenido (os dejo el vídeo de presentación de Google por si no sabéis de qué estoy hablando).

El día que salió para betatesters la activé, y aunque al principio no me convenció, al tratarse de una mejora de un producto de Google tan vital en mi trabajo como es gmail, la estuve usando como un par de semanas.

Enrique (ES) escribió por aquel entonces todas las ventajas que había observado al usarlo, y que podríamos resumir en una: el control de la gestión de emails que termina por priorizar los de mayor importancia y dejar en cola el resto.

Estoy de acuerdo con la idea, pero creo que lo que han hecho los chicos de Google no concuerda con lo que Enrique nos contó, por una sencilla razón: Esto ya lo podía hacer con la creación de carpetas.

Desconozco como trabaja Dans sus correos (que de seguro ganan por goleada en cantidad a los míos), pero para un usuario medio como un servidor, que además peca de ser un maníaco de la organización, tan pronto me llega un correo, y lo soluciono, lo archivo según su función (normalmente en relación al ámbito en el que esté, ya sea educativo, profesional, recibos,…), por lo que a la hora de la verdad, en mi bandeja de entrada solo hay entre 1 y 10 emails, que son tareas pendientes.

Con el cambio introducido por Google, donde antes había una bandeja de entrada, ahora habría cuatro, por lo que me tocaría ir una a una mirando qué tareas están pendientes y cuales no. Dicho sea de paso que, en efecto, el sistema de por sí administra muy bien el tipo de email, y la posibilidad de crear tus propios filtros complementa las posibles fallas que tenga el sistema, pero como he dicho, una funcionalidad que rivaliza directamente con mi forma de trabajar y que en esas dos semanas se tradujo en más tiempo perdido y más dolores de cabeza.

Gestión de feeds en Feedly por carpetas

Unos días antes de la muerte de Google Reader, os traje un resumen de mi experiencia con Feedly, que ya por aquel entonces se había divorciado del servicio de Google, y en el que había encontrado un nuevo compañero del alma.

En mi día a día, leo entre 200 y 500 entradas, la mayoría sobre tecnología, y algunas meramente de entretenimiento o de actualidad general (entender que cuando digo “leo“, me refiero que miro el título, y solo me paro si es una noticia que me interesa y que no he leído ya duplicada con anterioridad).

Soy de esas personas que esquivan tanto como pueden la necesidad de un coche propio, primero porque vivo en Madrid, una ciudad permanentemente conectada, donde entre lo que se tarda en buscar aparcamiento y no acabas perdiendo ese tiempo que ganas al transporte público, y segundo, porque para mi, esos tiempos perdidos de viajes en metro, tren y autobús son los que aprovecho para leerme los feeds, con lo cual cuando estoy delante del ordenador, ya tengo en destacados una curación de contenidos con ideas para nuevas entradas o algún que otro artículo que requiere la tranquilidad del escritorio para analizarlo en profundidad.

Todo esto viene a razón de esa característica que ofrece Feedly (entre otros mucho, cuidado), y que no es más que categorizar por carpetas los feeds.

Si en el ejemplo superior, os mostraba un sistema de segmentación de la información que en mi caso puntual no funcionaba, en éste os enseño otro que sí.

Después de esa configuración inicial que muchos temen (hay que ir feed por feed editándolo e incluyéndolo en alguna carpeta), acabas con una división temática que repercute directamente en el aprovechamiento del tiempo.

Antes del cambio, segmentaba el tiempo dependiendo del blog o medio que tenía delante, dejando para los tiempos muertos los medios masivos (donde normalmente encuentro menos información relevante, y en más cantidad), y aprovechando ese lujo de viajes en transporte público sin distracciones para aquellos blogs que considero VIPs (menos actualizaciones, más ratio de información relevante).

Pero todo esto lo hacía en el momento, parándome uno a uno delante de los nombres y decidiendo.

PabloYglesias-gReaderProductividad

Con la división por carpetas, delego totalmente esta acción en ellas, de tal manera que cuando tengo un poco de tiempo sin distracciones me pongo a leer la carpeta de VIP, y continuo con el resto, llegando algunas veces a acumularse artículos en HUMOR y CURIOSITY, dos carpetas cuyo contenido es más de entretenimiento que de importancia.

En definitiva, dos productos diferentes, que siguen el mismo patrón de productividad, y sin embargo en uno funciona y en el otro no.