Amazon Echo: asistente de voz como unidad separada y omnipresente

La mañana del viernes fue movidita. Acababa de publicar el último vídeo de Seguridad en 2 Minutos, precisamente sobre privacidad (muy oportuno, 😀), y me entero que Amazon había presentado en horario de EEUU (ya sabe, la noche para los que estamos al otro lado del charco), Amazon Echo (EN).

Amazon-Echo

Por no romper la rutina y publicar dos artículos seguidos, y sobre todo, para dejar reposar la nueva nueva, preferí trasladar el artículo hasta hoy.

Y como suele ocurrir cuando dejas margen y no escribes “en caliente”, creo que el resultado es el adecuado.

¿Qué representa Amazon Echo? Pues bajo mi humilde opinión, uno de los primeros intentos reales de ofrecer un asistente de voz como valor principal para la compra de hardware, y no como herramienta dentro de un sistema o dispositivo específico.

Hablamos de un aparatito parecido a un subwoofer con un botón de encendido y otro de mute y que tendríamos habitualmente dentro de casa, presumiblemente en un espacio común (salón) durante el día y si eso en la habitación durante la noche.

Ahora empieza lo bueno, puesto que Echo estará siempre a la escucha, y responderá tan pronto oiga que alguien le llama (hay que ponerle un nombre para que responda, como a la mascota). En el vídeo que acompaña el artículo se explica al detalle algunas de sus características, pero básicamente se trata de responder a preguntas de cultura general o de contextualización con su entorno y nuestros datos (¿Cuándo nació tal escritor? ¿A qué hora tengo la reunión con Pepito? ¿Qué día es hoy? ¿Me puedes despertar dentro de una hora?).

 

Y hay tres puntos que me llevan a dejar constancia por escrito del tema.

El primero es la tendencia cada vez más palpable que estamos viendo de terminales siempre a la escucha. Primero empezaron con el Ambient Location, y ahora estamos pasando hacia el Ambient Listenning and Seeing. Google Glass o los dispositivos de Motorola apuestan firmamente por ese futuro en el que la interación será más humana y menos cercana a la utopía de interfaces futuristas que se despegan a nuestro alrededor. El discurso negativo gira entonces en torno a la privacidad ¿Qué podemos esperar de un escenario en el que cada dispositivo está permanentemente monitorizando nuestros hábitos, nuestra interacción ya no solo únicamente con él, sino con el resto? Para ello, la respuesta habitual es que nada se graba, y únicamente se “activa” al reconocer el call to action fijado de antemano. El “Ok Glass” o “Ok Google” para los de Mountain View, el apretar el botón para Cortana y SIRI, el nombre que le pongamos para los de Seattle. Entramos por tanto en una espiral peligrosa ¿Confiamos en las buenas intenciones de estas compañías a cambio de un sistema de comunicación sin duda mucho más inmediato que el que tenemos actualmente? ¿O por el contrario, desestimamos la ventaja estratégica del asistente de voz en pos de una privacidad con la que ni tan siquiera actualmente contamos?

El segundo iría en referencia a la importancia que están cobrando los asistentes de voz en las grandes tecnológicas. Y lo curioso que resulta que sea Amazon quien da el primer paso de desintermediar este servicio del resto cuando Google Now, Siri o Cortana llevan sin duda bastante más tiempo en el mercado. Que sea Amazon tiene además un corolario que tenemos más que aprendido: Aunque no se vea en el vídeo, y sino han cambiado de estrategia (cosa que viniendo de Bezos lo dudo), me temo que Echo será un asistente enfocado a venderle productos. Que sí, que le ayudará a su manera en el día a día, pero espérese que no le de por lanzarle publicidad de vez en cuando, aunque sea profundamente contextualizada y que incluso aporte valor al momento.

Y el tercero, es la poca coba que le han dado. Con el Fire Phone estuvimos casi dos años hablando del tema, para luego encontrarnos un móvil de prestaciones más o menos corrientes, de precio elevadísimo (ahí supieron reconocer el error y bajarlo) y que únicamente servía para hacer showrooming. Ahora se sacan de la manga un dispositivo que si de verdad ofrece lo que “vende” el vídeo, si de verdad se mantiene en estado latente, sin enviar o guardar información, hasta que le llamamos, y por el precio que se maneja (199 dólares, 99 para los suscriptores de Amazon Prime), representa justamente la tipología de dispositivo que podría marcar un antes y un después en cuanto a interacción con la tecnología. Y hasta este viernes ni idea, “manda huevos…“.