ley teletrabajo

Como supongo ya sabréis los que estáis a este lado del charco, por España el gobierno se ha propuesto hacer algo que hace años ya tienen otros países como Chile: regular el teletrabajo (ES).

Ahora a marchas forzadas, claro. El año pasado el porcentaje de personas que teletrabajábamos en el país era del 4%. Ahora se calcula que hablamos de cerca del 30%.

Es decir, un número más que significativo. Lo suficiente para que, de pronto, algunos cayeran en consideración de que este formato de trabajo, como el resto, requiere de una regulación específica.

Que como ya comenté en la pieza en la que profundizamos sobre el sueldo de un teletrabajador:

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Ya no es que un teletrabajador tenga que cobrar menos. Es que debería cobrar más… ya que al teletrabajar cubres parte de los gastos que antes cubría la empresa (oficina, dispositivos informáticos, consumo eléctrico, tarifa de datos…).

Pero voy al grano que me disperso.

La cuestión es que ya tenemos un borrador del anteproyecto de Ley del Teletrabajo (ES). ¿Son buenas noticias?

Pues sí… y no.

Vayamos por partes.

Una ley centrada en los derechos del teletrabajador

Le echas un ojo y joder, yo creo que hasta los que no creen en el teletrabajo querrían apuntarse.

Básicamente, propone que el teletrabajador tenga derecho a:

  • Horario flexible: Dentro de los límites que por supuesto marque el propio puesto de trabajo. Que teletrabajar no es estar las 8 horas que antes estabas en la oficina, pero desde otro lado.
  • Igualdad de trato: Precisamente para evitar ese handicap que comenté en el ya citado artículo. El que al teletrabajador solo lo veas por videollamada no significa que deba estar excluido de las tomas de decisiones, y mucho menos que compita en desigualdad frente a los que trabajen en la oficina.
  • Igualdad de salario: Que en ningún caso debería variar en función del lugar de residencia. Justo lo que defienden algunos iluminados como Zuckerberg por eso de ahorrarse unos cuantos milloncetes en nóminas.
  • Compensación de gastos: La empresa te paga la luz, la conexión, el ordenador, y debe ayudar con hasta los muebles. Además de marcar cada cuánto debe renovar los equipos.
  • Intimidad y privacidad: nada de que la empresa te instale programas que espíen tu actividad, y por eso de que existe una ley llamada «Ley de la desconexión» nanai también a que teletrabajar sirva de excusa para que tengas que responder emails fuera del horario (flexible) que hayas pactado con la empresa.

Como decía, ves esto y joder, de cara al empleado es perfecto. Es más, es todo lo que creo que cualquiera de nosotros querríamos.

Y esto es precisamente lo que me parece un error.

El borrado ha sido creado únicamente teniendo en cuenta los intereses del teletrabajador, y no de la empresa, lo que ya de seguro hará que muchos empresarios se nieguen a apoyarla (ergo no salga adelante).

En vez de proponer todo esto, creo que lo suyo hubiera sido hablar también, por ejemplo, de los incentivos que va a tener la compañía por tener a parte o la totalidad de la plantilla en remoto.

Cosas como que se desgraven tanto más al contaminar menos, que haya ayudas enfocadas a procesos de digitalización y teletrabajo (si tienes más del % de la plantilla teletrabajando, tienes derecho a una subvención X), etc etc etc.

Eso más lo obvio, y es que a poco que echemos números sale más rentable compensarle los gastos al teletrabajador que tenerlo en la oficina. Que recordemos que todo lo que se le compre es de igual posesión de la empresa. Si el día de mañana el teletrabajador se va, tiene que devolver los comprado o descontarle el precio de lo que se quede del finiquito.

En fin, que temo que simplemente porque aquí se quiera ver al trabajador y al empresario como enemigos (cuando no debería ser así), no salga adelante algo que de otra manera es totalmente necesario.

Y lo dice alguien al que a priori ni le va ni le viene. Yo soy mi propio jefe, y el equipo que tenemos en la agencia no es exclusivo (son profesionales que trabajan también para otros), cosa que quiero que siga siendo así por mucho tiempo.