«The Wandering Earth» y la importancia del control cultural

the wadering earth

La semana pasada, aprovechando tiempos muertos entre viajes, terminé de ver «The Wandering Earth« (ES), una de las últimas exclusivas de Netflix.

¿Que no te suena de nada? Tranquil@, no eres la única persona que ni se había enterado de su lanzamiento. Y pese a todo, te voy a animar a que le des una oportunidad.

Ya no solo porque es a todas luces una de las grandes superproducciones del año de ciencia ficción, sino porque detrás, que es lo que más me interesa y lo que me lleva a escribir estas palabras, hay una estrategia que simplemente me parece brillante.

Pero no quiero adelantar acontecimientos antes de tiempo (y por cierto, este análisis irá libre de spoilers).

Te dejo por aquí el trailer, y ahora profundizamos en ello.

Ver en Youtube (EN)

¿Qué ofrece The Wandering Earth al género de la ciencia ficción?

Realmente poco, ya te lo digo. La premisa es que nuestro futuro está en peligro, para variar, porque el Sol se muere. Y la única solución a la que llegan los futuros habitantes del planeta es tan subreal como molona: Ponerle cientos de grandes motores al planeta y llevárselo a otra galaxia.

Tal cual como lo oyes.

Ahora, si bien es cierto que a nivel de «ciencia» la obra cojea por todos los lados, lo paga con creces con un ritmo y una ambientación más que envidiable. De hecho la fotografía es tan jodidamente buena que obviando el argumento, y algún que otro chiste que quizás a muchos ya nos quede lejos, la pieza se hace entretenida.

Y ese es el objetivo de la mayor parte de superproducciones actuales. Que durante las dos horas y algo que dura la película te olvides del resto del mundo. Que te mantenga la mente anestesiada con esa explosión de CGI, con nudos técnicos y humanos, y con el buen sabor de boca esperable al final.

Es, a todas luces, una superprodución hollywoodiense. El único pero que tiene es que no ha sido rodada en Hollywood, sino en Beijing.

Y esto lo cambia absolutamente todo.

Vamos a ver el porqué.

¿Qué ofrece The Wandering Earth a nivel cultural?

The Wandering Earth es el ejemplo perfecto de cómo una potencia mundial como China quiere meterse de lleno en un sector que históricamente se le ha escapado, como es el cultural.

Estaba viendo la película y no podía evitar que me vinieran a la mente otras grandes superproduciones de Hollywood, con el «pequeño» matiz que en vez de ser EEUU el salvador del mundo, es China.

Hay tantísimas referencias a lo que China puede ofrecer al resto del mundo que casi metería la película dentro del género de la propaganda cultural, de la que EEUU es hoy en día amo y señor, pero que antes fue liderado por la URSS o por los nazis.

Y ojo, que no estoy haciendo comparaciones odiosas. Todo lo contrario. Creo que es importante que exista un contrapeso cultural a la hegemonía absoluta de EEUU.

India tiene su Bollywood, que cada vez está pegando más fuerte en Asia, pero para el resto se nos sigue antojando extraño.

La respuesta de una potencia económica como es China pasa sin lugar a dudas por copiar (algo en lo que siempre han sido muy buenos) el quehacer hollywoodiense, cambiando la bandera con las estrellas por una roja mucho más grande.

Y es que The Wandering Earth está repleto de guiños a esta guerra cultural, económica y hasta militar que estamos viviendo en nuestros días entre la que a todas luces parece destinada a ser la próxima gran potencia, y el rey que se niega a ser destronado:

  • Como decía, el argumento es que para salvar al planeta hay que llevárselo a otra galaxia. Que no hablamos de una falla tectónica que alerta de la catástrofe a un par de científicos desprestigiados por Illinois. Ni tan siquiera de los típicos extraterrestres que casualmente siempre aterrizan en San Francisco (¡y menos mal, ojo!). Aquí venimos a salvar el planeta moviéndolo de su órbita, y por ende, demostrando una capacidad industrial que deja a la altura del betún a cualquier «otra» superpotencia.
  • Debido a este nuevo riesgo que amenaza a todos por igual, parece que todos los países han llegado por fin a un acuerdo, creándose el Gobierno Mundial de la Tierra… que, casualmente está liderado por China. Casi todos los protagonistas y buena parte de todo el reparto que sale son chinos, a excepción de un ruso y un francés. Y a este último solo lo oímos hablar por un comunicador…
  • Los estadounidenses, que me haya dado cuenta, solo salen un par de veces. Uno en una gráfica digital que nada tiene que ver en la que están claramente por detrás de varios países, y en la que de nuevo, y seguramente de forma totalmente casual, China lidera. Y otra vez alrededor de un féretro con la bandera americana, todos con la cabeza gacha, mientras un anuncio por un interfono informa de un contratiempo de última hora. Saca tus propias conclusiones.
  • La gente se divierte con entretenimiento que tiene poco de digital, no vayamos a recordar dónde nació Internet. Pese a que estamos en el siglo XXII y todo alrededor de los ciudadanos es puramente tecnológico. Lo esperable sería ver a gente disfrutando de juegos online como los de Betway Casino (ES), de realidad virtual y del resto de entretenimiento que a día de hoy se ha vuelto hasta mainstream. Y sin embargo, nada de maquinitas. El Mahjong de toda la vida, y para colmo con las fichas tradicionales. Podemos llevar una servoarmadura en plan Marine Espacial, pero al parecer, no hay posibilidad de navegar por la red.
  • El que se muestre (no es un spoiler, aparece en el tráiler) lo que queda de los juegos de Shanghai de 2044, cuyo logo casualmente ha quedado intacto pese a que casi toda la ciudad está bajo un inmenso glacial, sirve además de recordatorio ficticio de esa absurda (a nivel ecónómico (ES)) pelea por ver dónde se juegan los próximos Juegos Olímpicos.

Y así podría seguir mucho, mucho tiempo.

Que lo que ha hecho China con esta producción es acercar la ideología de su país al resto del mundo (600 millones de dólares ha recaudado (EN) la obra en su estreno en cines, y eso que solo se ha publicado en China y algunas regiones de EEUU, Australia y Nueva Zelanda), pero, y aquí viene lo importante, utilizando las mismas herramientas de Hollywood.

Que me ha gustado un montón ver otra película propagandística de ciencia ficción que no venga firmada por EEUU, pese a que todo alrededor de ella sea exactamente igual.

¿Es una gran película? No. ¿Es entretenida? Sí.

Y mientras te vayas a verla con esto en mente, perfecto. Se puede disfrutar, tiene un ritmo muy occidental, y a nivel de animación es bestial.

Para pasar un ratito desconectando del día a día. Para tomar unas palomitas con la pareja o unos amigos.

Y de paso, para avisarnos de lo que se viene. Una China que quiere también dominar el aparato cultural más allá de sus fronteras.

Con todo lo que ello supone.

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