Mi experiencia con la Xiaomi Mi Band después de un mes de uso diario

ACTUALIZACIÓN: Por aquí he publicado una comparativa entre esta MiBand, la MiBand 2 y la MiBand 1S

Xiaomi MI Band frontal

ACTUALIZACIÓN 16DIC: Xiaomi ya ha sacado un par de pulseras más. Por aquí tiene la review comparativa con el resto de modelos.

Me ha pasado algo curioso con la Xiaomi Mi Band (EN).

Si hubiera escrito esta review después de unas horas de haberla probado (el tiempo habitual que tienen los medios especializados para tantear el producto en una feria), el resultado hubiera sido un análisis bastante negativo.

Después de una semana de uso, más o menos hubiera tendido a positivo siempre y cuando el interesado en comprarla tuviera en cuenta sus limitaciones.

En cambio, me sorprendo ahora, un mes después de usarla a diario, con una review bastante positiva. Tanto que la recomendaría.

¿Quiere saber por qué? Empecemos.

Primeras impresiones: Suspenso para Xiaomi

Es mi primer dispositivo de los chinos, y aunque venía hasta cierto punto aprendido (no es la primera vez que tengo uno en las manos), el golpe inicial fue duro… y certero.

Me llegó a casa al medio día, y puesto que estaba liado con asuntos del trabajo, no fue hasta la noche del día siguiente que me lié la manta a la cabeza y me dispuse a configurarla.

Xiaomi Mi Band packaging

Lo primero que me encuentro, un packaging en cartón duro. Un clásico en Xiaomi, y bajo mi humilde opinión, todo un acierto. El acabado premium lo quiero en el dispositivo. El packaging, que ocupe poco y que sea fácil de abrir. Solo pido eso. Y este cumplía con creces.

Abro y me encuentro el núcleo del wearable. Esa parte metálica superior de aluminio que tiene forma ovalada, con un conector propietario (olvídese de poder cargarlo con un cargador distinto al que viene con el dispositivo) en uno de sus laterales, y debajo, la pulsera, con cierre ajustable (y muy cómodo y seguro, como descubriría más adelante) con un agujero superior que intuyo debe tener algo que ver con lo primero.

Una pulsera que parecía de plástico, aunque con un tacto agradable. Después me entero que es de silicona. Y aún así, me espero lo peor.

Me pongo a darle vueltas para ver cómo meter la parte tecnológica en la pulsera, y después de un rato, descubro que tiene solo un modo de entrada.

No había abierto las instrucciones, y lo achaqué a eso. Triunfal después de haberle ganado la batalla a un wearable, saco los cuatro papelitos con las instrucciones por ver qué debo hacer para sincronizarlo con el móvil, y me llevo la primera sorpresa.

La información está toda en chino. Ni inglés, oiga. Toda todita toda en chino.

Al menos, alcanzo a ver un código QR, y rezando porque sea la app, me lanzo a escanearlo.

¡Bueno, he acertado! Instalo la app en el terminal, activo el bluetooth, y la abro.

Afortunadamente, pantalla de login en inglés ¡Menos mal!

Pero la suerte no iba de mi lado. Tan pronto le digo a la app que no tengo cuenta en Xiaomi, me abre otra pantalla, todo nuevamente en chino. Y esta vez me toca pulsar varios botones sin tener ni idea de qué estoy haciendo. Llego a dos input, y entiendo que uno de ellos debe ser de email. El segundo, nombre o contraseña, a saber…

Pongo el primero y de casualidad acierto ¡Uff! La app me pide que le deje buscar la pulsera, y acepto de buena gana, o al menos acepto, porque para entonces llevo ya unos 20 minutos con el ceño fruncido.

¡Logro desbloqueado! La app instalada y sincronizada. Toca meterse a bucear en internet para ver qué me ofrece el cacharrito. Y de paso, para relajarme un poco.

¿Qué nos ofrece la Xiaomi Mi Band?

Xiaomi Mi Band luz

Pasadas esas horas iniciales de desconcierto, la cosa empieza a mejorar.

Me entero que tengo entre manos una pulsera con certificación ip67 (es decir, que aguanta agua y polvo), y que por ahora no se ha quejado en ninguna de mis duchas diarias. Eso sí, una hostia random en algún momento de este mes ha rallado ligeramente la parte de aluminio superior. Hay que enseñarlo para que uno lo vea, y por supuesto no afecta en nada a su funcionamiento, pero quería señalarlo en la review.

No cuenta con sensor cardíaco, pero sí con podómetro, y esto es quizás su punto más negativo. Para aquellos que busquen una pulsera principalmente para hacer deporte, el que no tenga sensor de ritmo cardíaco puede ser un problema.

Afortunadamente, soluciona esto con un sistema muy muy efectivo para saber cuándo estás o no dormido. Y lo digo en serio. De estos últimos 28 días, quitando una noche que la he pasado de viaje en autobús (entiendo que con el movimiento del autobús presupuso que no había dormido…), no ha fallado ni una sola vez en la hora de irme a dormir y en la hora de despertar, reconociéndome y mostrándome de forma amigable gráficas con mis periodos de sueño ligero y profundo. Y ha habido días de estar tirado en el sofá como una morsa sin moverme más que lo justo para alimentarme.

Entiendo que esto acabará por pasar a ser algo anecdótico, que tienes por ahí y que solo miras ese día que te has levantado cansado o aquel en el que has dormido en otra cama, pero por ahora, se ha vuelto casi una rutina diaria (me refiero a lo de levantarse, y de camino al despacho, mirar qué tal he dormido, o al acostarme ver si he llegado a mi reto de pasos diarios).

Y sin olvidarme que la Xiaomi Mi Band funciona aunque no esté al alcance del smartphone, y cuenta pasos aunque estemos en el mismo sitio (me refiero que cuenta los pasos aunque estés en una cinta o elíptica). Cuenta con un sistema de notificaciones, tanto visuales (leds de varios colores, aunque únicamente recomiendo el azul para exteriores) como vía vibración. En esto hay que aplaudirle a Xiaomi, ya que al menos un servidor, cuando sale a correr o va al gimnasio (que ir voy, aunque no con la frecuencia que debería…), no suele llevar el móvil. Necesito una pulsera que siga recopilando los datos aunque no lleve el smartphone, y esta me ofrece justo esto, pudiendo estar hasta una semana sin sincronizarse y manteniendo los datos guardados.

La batería es de unos 41mAH, que presumiblemente le parecerán pocos. Pues bien, a día de hoy llevo consumido el 51% de la misma, y NO la he puesto a cargar más que el primer día.

Dicen que dura un mes. A este paso, la batería me va a durar prácticamente dos meses sin recibir una nueva carga.

PabloYglesias XIAOMI MI Band App

Otro aspecto que a un servidor le ha gustado es el despertador inteligente. De nuevo Xiaomi saca músculo, e igual que es capaz de monitorizar con bastante exactitud la hora a la que te has ido a la cama y la hora a la que te has levantado, aplica ese conocimiento a su alarma, distinta a la propia de Android (podrías tener las dos activas si quisieras) y que aprovecha la vibración de la pulsera para despertarte sin despertar a tu pareja. Algo que seguramente el/la acompañante agradezca. Además, si se da cuenta de que no te has levantado, al poco vuelve a avisarte, y así hasta que ya entiende que estás en pie (o le dejas claro que no quieres que siga molestándote tapando el sensor).

Además, puedes definir que te notifique tanto de los nuevos informes (pasos diarios, gráfica de sueño) como de las notificaciones que te lleguen al terminal (alarma del móvil incluida, si quisieras). Para esto, por supuesto, tienes que estar conectado a él. En mi caso solo he activado el aviso de llamadas, que empiece tres segundos después de que haya una llamada entrante (por si estoy con el móvil en la mano o cerca, que entonces no hace falta que me avise), pero podría activar avisos para todo lo demás, que te llegan en forma de vibración a pulsos.

Para los usuarios de un terminal Xiaomi, cuenta con la opción de desbloquear el smartphone con la pulsera. No lo he podido probar, y por tanto, me abstengo de decir qué tal funciona, aunque sin duda me parece un añadido muy destacable, y sobre todo, muy cómodo y seguro.

Por cierto, que la Xiaomi Mi Band es compatible con Android e iOS7 y 8. No es solo un wearable de Android.

Para terminar, decir que un reseteo a fábrica de hace un par de semanas a mi smartphone me ha servido para probar qué tal funciona volver a sincronizar una pulsera a tu cuenta de Xiaomi. Los datos de tu historial se guardan en la nube (para bien y para mal, como bien sabe), así que tan pronto vuelves a sincronizar la pulsera a un nuevo dispositivo (o el mismo) con tu cuenta, te descarga todo el historial.

¿En qué me ha cambiado la vida el uso diario de este wearable?

Cambiar la vida quizás sea un poco exagerado, pero igual que lo comentaba al principio, me he dado cuenta de algunas utilidades que antes no tenía y que quizás ahora ya considero necesarias. Cuando me la enviaron, supuse que sería un gadget que probaría para hacer la review y pasaría a mejor vida, y ahora me encuentro en la tesitura de que quizás sus prestaciones me sean lo suficientemente interesantes como para seguir usándolo habitualmente. A saber:

  • Monitorización de mi rutina diaria: Me hace sentir que yo tengo el control de la situación, y me pica por mejorar poco a poco mis actividades, algo que mi salud agradecerá. En principio es por lo que todos compramos una pulsera, y creo que ha pasado (y previsblemente pasará) a ser un punto que está ahí solo para cuando de verdad te interesa. De hecho es una de las principales razones de abandono de este tipo de dispositivos (pasada esa etapa cuantificadora obsesiva inicial, si el dispositivo no ofrece nada más, pasa a ser inservible). No me parece por tanto lo más importante del dispositivo, y sin embargo, tengo una buena noticia. Hace escasos días, la aplicación se actualizó, con una nueva versión también para la pulsera, y ahora se sincroniza además de con su app, con Google Fit, que sin duda está bastante mejor preparado para la gestión de este tipo de información. Es otro de esos pequeños puntos que la diferencia de la competencia, y una manera muy sensata por parte de Xiaomi de solucionar el problema que tiene de gestión de historial su aplicación (consultar los datos de hoy es muy cómodo, hacerlo con los datos de otros días se vuelve una labor un poco pesada). Eso sí, he notado que cuenta ligeramente menos que los pasos que calcula la app oficial (y no sé cuál de las dos tendrá razón).

PabloYglesias XIAOMI MI Band Update

  • Duopolio pulsera cuantificadora / reloj inteligente: Sí, como bien sabe, utilizo desde hace meses también un Moto 360, y podríamos considerar que parte de las funcionalidades de este se superponen a las de la pulsera. Pero hay un punto trascendente, y es que a día de hoy no concibo dormir y estar en casa con el reloj puesto (primero porque su batería dura solo dos días, y segundo por manías personales), mientras que la pulsera no la quito en ningún momento. ¿Qué gano entonces? Además de monitorizar mi sueño (y hasta cierto punto “picarme” diariamente por intentar aumentar ese porcentaje de sueño profundo), me está sirviendo curiosamente para enterarme cuando alguien me llama al teléfono y estoy por alguna habitación perdida de la casa. En casa no tengo el móvil conmigo, y era habitual que si justo alguien me llama cuando estoy en la cocina o en el salón, no me enterara. Ahora ya no tengo excusa… :).
  • Alarma inteligente: Era casualmente una de las excusas que esgrimí a la hora de comprarme el reloj inteligente, y al final, me di cuenta de que eso de dormir con el reloj puesto no iba conmigo. En cambio con la pulsera la cosa cambia. El dispositivo dura cerca de dos meses sin cargarse, y hace solo un par de cosas (haciéndolas de paso muy pero que muy bien). Esa silicona hipoalergénica de la pulsera, que a priori me pareció un handicap (soy de sudar mucho, y presumí que me iba a molestar) me ha encantado. Tengo que decir que por ahí he leído que el color se va poco a poco perdiendo. Yo por ahora, y después de un mes duchándome a diario con ella, no lo he notado, pero en todo caso lo menciono y lo dejaré claro si en futuro me doy cuenta de ello.

Xiaomi MI Band Pos

Resumiendo

Lo que a priori iba a ser una review en tono negativo, se ha vuelto todo lo contrario. Y lo es principalmente por su precio: Es la pulsera más barata del mercado. Y para ser tan barata, cumple con creces las necesidades que tenía (e incluso algunas que no sabía que existían).

Puntos positivos

  • Autonomía: Alrededor de 2 meses. Y con notificaciones (visuales y en modo vibración), alarma propia, sistema de autenticación para dispositivos de la compañía y por supuesto, monitorización de pasos y sueño. Hay poco más que se le pueda pedir, ¿verdad?
  • Precio: Hablamos de la pulsera más barata del mercado (ES). Y bajo mi humilde opinión le da mil vueltas a algunas de la competencia.
  • Funciona sin estar permanentemente conectada al smartphone: Genial, por tanto, para hacer deporte.
  • Sincronización con Google Fit: Los puntos flacos de su app para gestionar el historial lo han solucionado recientemente siendo de las primeras pulseras en sincronizarse además con Google Fit.

Puntos negativos

  • Sin sensor de ritmo cardíaco: Para hard runners, esto puede ser un impedimento a la hora de decidirse por este modelo u otro de la competencia. Había que sacrificar en algo, y parece que se han decidido por esto. Para el uso que le doy, sin duda, es prescindible.
  • Configuración inicial: Muy muy caótica. El que todo esté en chino no ayuda. Aquí Xiaomi debería darse cuenta de a qué mercados se está dirigiendo.
  • Una app aún no madura: Hay que reconocer que están poco a poco mejorando la aplicación, pero a día de hoy, todavía se queda corta. Para empezar, está en inglés (hay una versión no oficial en español (ES)), y se le echa en falta algunos must de otras apps como Endomondo o las de FitBit (como la comparativa con amigos).

P.D.: Por cierto, con 2,8 millones de esta Mi Band vendidas en menos de un año, Xiaomi es a día de hoy el segundo fabricante de wearables del mundo (EN), por delante de varios de los “supuestos” gigantes del sector como Samsung o Jawbone, solo por detrás de FitBit.