Interacción, contextualización y simplificación: Android Wear

Google presentaba esta semana la versión preview del Android Wear (EN) enfocado a relojes inteligentes.

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La noticia no nos pilla de sorpresa. Frente a lo que representa unas Google Glasses como elemento geek dirigido a priori a un sector muy selecto de la sociedad, los relojes inteligentes tienen en nuestros días un mercado mucho más amplio.

pages_animatedUn mercado que paradógicamente sigue controlado por compañías como Pebble, nacidas hace apenas un año gracias al crowdfunding, y que apostaron en su momento por un dispositivo cuya batería dura tranquilamente cuatro o cinco días, con una pantalla que hereda tecnología de tinta electrónica. En el lado opuesto, una Samsung que apuesta por Tizen como precursor de estos nuevos SO.

Faltaba por tanto que respondieran los grandes. Google, Microsoft y Apple. Del segundo nada se sabe (quizás su vista está ya no tanto en esta nueva generación, sino en la próxima). Del tercero, es de esperar que llegue tarde (algo a lo que ya nos tiene habituados) y aproveche esa posición para corregir todos los errores que cometa la competencia.

El vídeo que acompaña estas palabras pertenece a la publicidad del nuevo Android Wear. Y digo publicidad porque de todo lo visto, no hay un ápice de realidad. Una creatividad bien orquestada, que muestra lo que de aquí a unos meses (años) podrían llegar a ser los smartwatches de Android.

Respecto a la topología de interacción y diseño, y sin olvidarnos de lo anteriormente citado, dos aspectos a considerar:

  • Context stream: Considerando las limitaciones de un reloj de pulsera (tamaño de pantalla, libertad de acciones,…), Android Wear se aprovecha de aquello que en su día resalté como un acierto. El diseño basado en tarjetas de Google Now. Android Wear no tiene pantalla de inicio, ni teclado. La información llega al usuario directamente en modo tarjetas, que se irán sucediendo una tras otra continuamente, pudiendo pasarlas con un deslizamiento de dedo hacia arriba o hacia abajo. Para cada tarjeta, las únicas opciones que tendremos estarán en un menú lateral (desplazamiento a la izquierda), y al alcance de un solo click.
  • Cue Card: Hasta ahora, el usuario era un simple espectador. Con Cue Card se incluye esa interacción necesaria para manejar el SO. Y lo incluye mediante voz. Bien sea con el ya clásico comando “Ok Google“, o con el botón de la G que encontraremos en el margen superior derecho de la mayoría de tarjetas.

El resultado final es un sistema operativo capado. Una segunda pantalla para el móvil (recordemos que los smartwatches vienen a cumplimentar la interacción con el móvil, siendo necesario seguir teniéndolo en el bolsillo), que agiliza el visionado de notificaciones de una forma más intuitiva, y se aprovecha de la contextualización y la evolución en el concepto de búsqueda para adelantarse a nuestras necesidades. El apostar por la voz frente al teclado es algo que ya tocaba, y llega en un momento en el que el procesado de información por este medio está lo suficientemente avanzado. Por lo demás, es de agradecer que la interacción física con el dispositivo sea tan sencilla, delegando cualquier función relativamente compleja a su padre, y resolviendo con soltura la mayoría de interacciones rápidas que a día de hoy hacemos con el smartphone (leer un mensaje, borrar notificación, compartir,…).

He intentado descargarme el SDK (EN), pero curiosamente (y mira que intento ser bien pensado, :)) me da errores para lanzar el Virual Device (simulador). También me he apuntado a la beta para ir trasteando el tema de notificaciones entre mi terminal y el simulador, pero todavía no he recibido confirmación por parte de Google (algo normal, supongo que en las próximas 24horas ya tenga early access). Por tanto, únicamente puedo basar lo vertido en esta entrada en la información que la propia compañía da sobre el proyecto. La realidad, al menos ahora, seguramente deje mucho que desear. Y aún así, me alegra observar que a cada paso, esos experimentos aislados de la gran G empiezan a converger en lo que seguramente sea el nuevo modelo de comunicación hombre-máquina: Más intuitivo, más humano y mucho menos complejo.