Apple y su propia arquitectura

Supongo que muchos de vosotros, como un servidor, leen a diario otros blogs, algunos de ellos corporativos, otros simpatizantes, y el resto personales o de opinión.

Lo cierto es que yo soy más de los últimos (creo que queda claro en la estructura de mis entradas), pero ello no quita que tenga (y disfrute) leyendo blogs de empresas y de fanboys de X marca. Primero de todo porque por lo general, es el método más rápido para enterarte de la actualidad, y segundo porque a poco que tengas los ojos abiertos, lo pasarás genial leyendo entradas de personas que no son en absoluto realistas con lo que escriben.

Un claro ejemplo es el de Apple. Hay muchas miradas fijas en la compañía y sus desarrollos, y por lo general cualquier pequeño cambio motiva a crear un complot mundial sobre el caso.

El otro día Bloomberg anunció el fin de las relaciones entre Intel y Apple cobijándose en el nuevo procesador A6 del que ya hemos hablado en la presentación de iPhone 5 e iPad de cuarta generación.

Parte de razón no le falta, ya que está claro que el camino a seguir de Apple es el de depender cada vez menos de otros fabricantes, y montarse el negocio ellos solos (recordemos que buena parte de los componentes actuales de los dispositivos de Apple vienen precisamente de la competencia, Samsung). Además está el hecho de que de esta manera, se podría integrar aún más OS X e iOS en un solo SO tanto para móviles como para escritorio.

Pero de ahí, a que en los próximos ordenadores de la manzana vayan a optar íntegramente por la tecnología ARM de los Chip A6 hay un largo trecho.

Primero de todo porque un cambio tan radical lleva tiempo. Windows 8 es quizás el primer paso serio en este aspecto, y como bien sabréis existen aún diferentes versiones entre el windows RT para ARM y el windows 8 puramente dicho para escritorio (x64, x86,…).

La tecnología ARM permitiría en la práctica mayor autonomía (de ahí que se use para dispositivos móviles), pero aún está muy por debajo de las prestaciones de Intel en cuanto a procesamiento.

Y hay otro punto a tener en cuenta, y del que encima tenemos historia. Cuando en 2005 Apple se decidió por Intel dejando de lado los PowerPC de IBM, además de cargarse de un sopetón a todos los usuarios antiguos (no tuvieron más soporte), se encontraron con que la mayoría de aplicaciones desarrolladas para PowerPC no funcionaban o lo hacían erráticamente en los Intel (algo esperable al tratarse de una arquitectura diferente).

Por todo esto, os pido que leáis, y no caigáis en lo fácil a la primera de cambio. Apple seguramente acabe prescindiendo de Intel (un duro revés para esta compañía, sin duda) si Intel no es capaz de ofrecer las prestaciones móviles de ARM, pero no será este año ni el que viene.

Un ordenador de escritorio se espera potente, y ARM, aunque cada vez está ganando terreno al x86, no está aún a su altura. Así que por mucho A6 que aparezca en los iPhone y iPads del mañana, los iMac tardarán un poco más en adaptarse (o incluso puede llegar a ocurrir lo contrario).

Solo el tiempo lo dirá.