Algunos apuntes extra sobre la Cuarta Plataforma de Telefónica

pims

Ayer publicaba en el blog de SocialBrains un artículo bastante crítico (ES) sobre la Cuarta Plataforma, presentada este pasado domingo en el MWC de Barcelona.

No era la primera vez que hablaba de ello. En septiembre del año pasado escribía otra pieza al respecto con lo poco que entonces conocíamos de la que por aquel entonces era un proyecto en pañales de la telco con más incertidumbre que otra cosa.

A la noche Chema Alonso me escribía unos MPs por Twitter explicándome que mi acercamiento era incorrecto, y después de unos cuantos mensajes, acabó por llamarme para solventar cualquier duda que tuviera.

La entrada en juego de los PIMS

El escenario actual es de todo menos transparente. No sabemos a ciencia cierta (aunque podemos hacernos una idea de por dónde van los tiros) qué información y cómo está utilizándola una empresa como Facebook, una aseguradora, un banco o, como en este caso, una teleco.

Todo servicio de Internet es potencialmente una mina de información personal que TODOS monetizan de alguna manera. O bien para mejorar su propio servicio (recomendarnos películas que encajen con nuestros gustos, amigos que seguramente conocemos…), o bien para mejorar su propio negocio (realizar un profiling lo más exacto posible para que los anunciantes puedan acceder a una audiencia lo más adecuada a sus intereses), o bien para mejorar el negocio de terceros (revendiendo los datos o explotándolos bajo algún acuerdo económico).

Este entorno es, por su propia definición, hostil para el usuario, habida cuenta de que el control de la información que terceros están usando está en manos de esos mismos terceros, y sus consecuencias ya las estamos viviendo: Desde esa aseguradora de vida o de bienes que decide unilateralmente aumentar el precio de su póliza ya que según los datos que ella tiene de nosotros considera que el riesgo de nuestra cuenta es mayor del esperado, pasando por ese problema con la justicia (o vaya usted a saber qué) ya resuelto que lastra cualquier expectativa de la persona por conseguir un trabajo digno, hasta entornos tan poco deseables como el que se nos niegue acceso a un país o a un servicio social en base a lo que un algoritmo ha considerado digitalmente de nosotros.

Europa lleva tiempo pidiendo un trato justo de los datos de los ciudadanos. En este estudio (EN/PDF), firmado por el EDPS en octubre del año pasado, profundizan en la necesidad de crear un entorno basado en sistemas de gestión de información personal que devuelva el control al usuario. Que permita a éste decidir qué información puede ser explotada y por qué compañía, pudiendo retirarla si así le interesase, modificarla y hacer, en definitiva, lo que le da la gana.

A estos sistemas se les ha bautizado como PIMS (Personal Information Management Systems), y no dejarían de ser una evolución lógica de otros sistemas tradicionales de almacenaje de información personal, como puede ser un diario, adaptados al modelo económico mundial.

De ahí que Google en su momento, y viéndoselas venir, creara My Activity (ES), un servicio que permite a cada uno de sus usuarios entender qué información tiene Google de su actividad diaria, pudiendo eliminar parte o la totalidad de ella, y lo más importante, ofreciendo la posibilidad de exportarla.

Así es como llegamos a la Cuarta Plataforma

Telefonica es la primera telco (y uno de los primeros agentes) que se ha puesto las pilas en este sentido. La Cuarta Plataforma es el PIMS propuesto por los chicos de Madrid. Una plataforma en la que un cliente de Telefonica puede entrar, consultar qué sabe Telefonica de él, modificar o eliminar lo que no le guste, y llegado a un punto, exportar toda esa información para compartirla, presumiblemente, con otro nuevo operador.

Chema me ha dejado claro, al igual que hacía en la presentación en Barcelona, que el negocio de la compañía sigue siendo únicamente el de retenernos como clientes. El ofrecer una plataforma que permita al usuario controlar tan bien la información que tiene la telco de su actividad, unido al resto de servicios de red y servicios digitales que tiene contratados con ellos, que no se plantee irse a la competencia.

A nivel macro, las acciones de Telefonica han crecido estos días casi un punto. Y esto, de nuevo, son beneficios indirectos de ser el primero en dar el paso.

Ver en Youtube (EN)

La Cuarta Plataforma, con Aura como interfaz de consulta, tiene por tanto los siguientes objetivos:

  • Explicar al usuario qué información tiene la telco de él: Pudiendo consultarla en todo momento, y a sabiendas de que el control de dicha información está en manos del cliente, no de la telco.
  • Gestionar de manera centralizada las opciones del servicio contratado: Junto a los datos personales Aura ofrecerá también la posibilidad de controlar los servicios (por ahora básicos) del paquete contratado con Telefonica. Todo mediante acciones por voz desde la app como podría ser consultar facturas, bloquear el acceso WiFi a X objetivos… Lo que indirectamente supone un ahorro bestial de llamadas al servicio de atención al cliente. Y es solo el principio. Gracias a la inteligencia cognitiva que han diseñado y a los datos que ya tienen de nuestros hábitos (geoposicionamiento por triangulación de antena, información obtenida de los servicios de video bajo demanda de Movistar…), junto con la información que terceros puedan compartir de nuestra actividad cuando el entorno de tráfico de datos entre diferentes empresas sea el adecuado, la compañía podrá sugerir qué película podría interesarnos ver, o qué juego sería recomendable que probáramos.
  • Ofrecer la posibilidad al cliente de que pueda “mercadear” con sus datos: Esta es la parte más compleja de todas, y la que en el artículo en SB más criticaba. La idea es que el usuario tenga la capacidad de elegir si quiere o no compartir parte de la información que la telco tiene en su plataforma con un tercero (por ejemplo, Google) para que éste pueda utilizarla, obteniendo con ello una serie de beneficios.

Chema ponía varios ejemplos, entre los que estaba el uso del sistema de alerta ante catástrofes de Facebook para personas que no tienen cuenta de Facebook, pero que querrían igualmente poder utilizarlo (un servicio social), o la explotación de información de hábitos que podríamos estar interesados en compartir con una ONG de lucha (por ejemplo) contra el cáncer, simplemente porque queremos colaborar, o con una compañía (imagínese un Netflix que le gustaría tener acceso a los datos de Movistar TV para que su nuevo cliente no entre de cero en su servicio) a cambio de una retribución económica (3 euros por ejemplo por compartir nuestra actividad diaria con una empresa de transporte urbano como Uber).

¿La parte buena? Que somos NOSOTROS quien gestionamos esa información. Quien decidimos si queremos o no compartirla. De manera que sí, podríamos llegar a acuerdos ventajosos con la hipoteca de un banco habida cuenta de nuestro buen perfil financiero, pero podríamos negarnos a compartirlo si consideramos que nuestro perfil más que beneficio nos va a traer perjuicio. A día de hoy no hay opción posible.

Ejemplificado en el caso de las operadoras, podríamos exportar todo el conocimiento que Telefonica tiene de nosotros para que cuando vayamos a otra operadora no tengamos que empezar de cero, y perder quizás ese trato preferente con el que gozábamos en Telefonica. ¿Que no nos interesa? Pues no lo hacemos.

El caso es que somos nosotros quienes elegimos

El porqué entonces era crítico con la propuesta es sencillo de entender: De verdad espero que la Cuarta Plataforma acabe en buen puerto.

Es un tema en el que en su día estuve trabajando, y por ello, me afecta personalmente. No me gustaría ver que algo que a priori pinta tan bien, y que sé de corazón que debe ser así, acabe por volverse una herramienta desaprovechada, o peor aún, un servicio adicional y secundario al mercadeo actual de datos ajeno al control del usuario.

Y sé que no todo depende de Telefonica. El que la Cuarta Plataforma sea el principio de una nueva manera de entender la gestión de información digital depende principalmente de que el resto de grandes agentes de Internet acepten este escenario, y se forme entonces un ecosistema de PIMS lo suficientemente amplio como para que la propia presión del mercado haga lo demás.

Que un servidor el día de mañana pueda tener en Telefónica, en Facebook, en Google, o en donde sea, mi PIMS, ofreciendo acceso a X información de mi perfil a tal compañía según mi propio criterio, sin que esto se vuelva el cachondeo que hay a día de hoy con la aceptación de los derechos de uso en herramientas o los permisos en aplicaciones móviles. Que llegado un momento, decida finalizar mi acuerdo con Telefonica y pueda irme a Orange, a Vodafone, o a la operadora que desee manteniendo el perfil (o la parte de información del perfil que me interesa).

Mientras tanto, la Cuarta Plataforma es una iniciativa con muchísimo potencial pero acorralada en un mundo digital repleto de jardines vallados. Y el que acabe demostrando que en efecto es el camino a seguir (con lo que ello supondría para los beneficios de la compañía) está el quid de la cuestión.

Tanto de parte de los usuarios, que somos a fin de cuentas los que tenemos la obligación de apostar por proyectos comprometidos con nuestros intereses, como de parte de la telco, que va a tener que demostrar que en efecto su fin es este, que ha puesto toda la carne en el asador, y que ese ecosistema que aún no tenemos es la única opción válida de aquí en adelante.

 

Edit unas horas más tarde: Chema Alonso acaba de publicar un artículo (ES) explicando con bastante acierto y desde dentro lo que esperan obtener de la Cuarta Plataforma. Echarle un ojo, que merece la pena.