spam -bloquear gmail

Leía ya hace unas cuantas semanas a Enrique Dans con un escueto artículo (ES) sobre por qué había pasado desde hace tiempo a bloquear en GMail en vez de mandar a Spam, y lo cierto es que me he encontrado muy pero que muy reflejado en sus palabras.

Como Enrique, un servidor gestiona ya desde hace muchísimos años (desde que GMail era, de hecho, accesible solo mediante invitación) todos los correos, personales y profesionales, mediante el gestor online de Google.

¿La razón? Pues sigo pensando que hoy en día es el mejor gestor de correo que existe.

Por muchísimas razones, pero voy a pararme brevemente a señalar cuatro:

  • Tira de los servidores de Google: Y por tanto, nos aseguramos disponibilidad y georedundancia de casi el 100% de tiempo. Vamos, que sé que no voy a perder nada (tengo correos desde los inicios de GMail). Cosa que no puedo asegurar con un correo gestionado mediante la aplicación outlook, thunderbird o cualquier otra alternativa.
  • Obviamente es multiplataforma y cuenta con versión offline: Sobra decir que al acceder a él mediante web (y apps nativas en dispositivos móviles/tablets), lo tengo siempre disponible esté donde esté. Porque esa es otra, y es que también puedes activar en ordenador la versión offline. Algo que no todos los gestores de correo en línea ofrecen, y que permite, en esencia, emular el trabajo que podrías hacer con una versión nativa de un gestor tradicional.
  • La búsqueda contextual, la programación y todo el resto de funcionalidades: Desde una sola cuenta de GMail gratuita puedes gestionar hasta 5 correos con dominio propio. Más aún si lo único que quieres es acceder a los correos (no enviar desde ellos). El sistema de búsqueda contextual es un antes y un después cuando te acostumbras a él. Por poner un símil, mi pareja, Èlia, que sigue trabajando enteramente en Thunderbird, vive con el miedo a que el día de mañana su ordenador pete y se quede sin los últimos correos recibidos (los que no están en una copia de seguridad previa que tiene que hacer periódicamente). Y hablamos de una gestión con literalmente cientos de carpetas y decenas de miles de correos, mientras que la mía, además de no estar preocupado por eso, solo tengo 5 carpetas principales (una por cada marca que gestiono) y tres más genéricas (facturación, temas pendientes y stakeholders…), ya que ante la tesitura de tener que encontrar un correo antiguo, simplemente pongo el asunto, el nombre, la fecha o lo que me acuerde que se habló en él en la caja de búsqueda, y GMail me lo devuelve. Y a esto súmale el resto de funcionalidades, como el de programar emails (algo que utilizo a diario), posponerlos para que no me molesten en la bandeja de entrada y un largo etcétera.
  • Y su gestión del Spam: A todo lo anterior súmale el hecho de que hoy en día Google es la compañía de internet con los sistemas de inteligencia anti-spam más potente. La única que le llega a toser es Microsoft con Outlook, y a mi forma de ver, aunque en este punto andan semejas, el servicio de correo de Microsoft ofrece muchísimas menos funcionalidades. Gracias al sistema anti-spam puedo decir que prácticamente no recibo spam en mi bandeja de entrada. Sigo por supuesto recibiéndolo, pero Google lo cataloga como tal (hace unos minutos, por ejemplo, recibí una fortuna de 250.000 dólares de una tal Cynthia, por supesto correctamente catalogado como tal en la bandeja de SPAM), y por tanto siempre me llega a la carpeta de Spam, que reviso, al igual que Enrique, cada día, y en diagonal, para borrarla (rara vez tengo que pasar un correo a la bandeja de entrada porque ha sido mal catalogado, pero a veces ocurre).

Dicho esto, el sistema anti-spam no es 100% fiable

Y no lo es no porque no sean capaces de identificar el Spam, sino porque como bien señalaba Enrique en su artículo, hay veces que el contenido en sí no es Spam. Es simplemente molesto.

Hablo, por ejemplo, de las típicas newsletters comerciales que algún iluminado de X empresa ha visto prudente agregarte, la mayoría de veces sin pedirte permiso expreso.

En estos casos, ese contenido llega a la bandeja de entrada, y como un servidor aboga por la metodología Inbox Zero, automáticamente tiendo a mirar si al final del mismo hay un botón de de-suscribirse, y si es que no, ir al menú de opciones del email en cuestión, y marcarlo como Spam.

Esto hace que el correo se envíe directamente a la carpeta homónima, y que Google lo catalogue como tal en su algoritmo social. Pero claro, un algoritmo social funciona en base a la pura fuerza bruta. El que seamos muchos los que hagamos ese trabajo de catalogar lo que es molesto como Spam.

¿Y cuál es el problema de esto? Pues que puede no ser inmediato.

Si solo tú lo has hecho, es probable que el próximo envío, y el siguiente, lo sigas recibiendo.

En estos casos es cuando tiene sentido el botón de bloquear.

Al bloquear esa lista de correos no aptos la gestionas a nivel de cuenta, no a nivel de los servidores de Google.

Eres tú, como usuario, quien decide qué remitentes pueden ponerse en contacto contigo y cuáles no. Y por este motivo, en el momento en que pones a un remitente como bloqueado, todos esos correos te llegarán directamente a la carpeta de Spam.

Aún con todo, un servidor sigue marcándolos además como SPAM, por eso de que entre todos podamos generar un entorno más adecuado para las comunicaciones comerciales.

Resumiendo: Ante un correo molesto, ¿qué debemos hacer?

Por resumir, y para que quede claro, mi recomendación sería que ante un correo que no quieres recibir, hagas lo siguiente, y por este orden:

  1. Si se trata de una newsletter, LEGALMENTE en Europa tienen la obligatoriedad de incluir un enlace de desuscripción directa (que lo cliques, y que a lo sumo tengas que confirmar apretando un botón en la página de desuscripción) en cada envío, normalmente al pie del email. Si es así, yo siempre hago esto primero, ya que es la forma de avisar al administrador, y al sistema de envío, que no quieres recibir este correo, parándolo en la propia fuente.
  2. En según qué correos (los enviados mediante plataformas de correo ampliamente utilizadas, como es el caso de Mailchimp), es la propia Google quien te ofrece la opción de desuscribirte mediante un botón. En estos casos puedes utilizarlo, ya que de nuevo, paras futuros envíos desde la fuente.
  3. Si aún con todo el problema persiste, no tiene enlace en el pie de página, o pese a que lo tiene, no funciona (un ejemplo de mala praxis, y algo, por cierto, DENUNCIABLE), yo directamente le doy primero a bloquear, y luego a reportar como Spam. De esta manera, seguirán llegándote los correos, pero se marcarán automáticamente como Spam, lo que hace que ellos gasten dinero en enviarlos, sean marcados como spam por más potenciales usuarios/clientes y/o rebotados como Spam desde los propios servidores (es decir, les llegará a aún menos suscritos), y además a ti ya no te molestarán más. Es decir, un «Que se jodan» de guión, por no hacer las cosas correctamente.

Como ves, tres alternativas, según el nivel de molestia que supongan.

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