bots catpcha

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Ya hemos hablado por estos lares, en no pocas ocasiones, del recaptcha, y en general de los captchas.

La idea es simple pero magníficamente (y maquiavélicamente) disruptora: Ya que en Internet llevamos años teniendo que combatir el auge de los bots, y por ende, con la necesidad de demostrar que ese usuario que quiere usar nuestro servicio es un ser humano y no una máquina, estamos forzados a hacerle pasar alguna prueba que, en teoría, solo el humano debería poder pasar.

Este es el principio de cualquier sistema de captcha. Algunos tan sencillos como los que suelo tener en mis páginas (una suma cuya solución debes resolver para poder enviarme una consulta), y otros más complejos, como el que tiene por ejemplo Sony (te muestra una figura en 3D y una flecha y tienes que girarla hasta que esté mirando hacia dicha dirección), o el de Binance (una foto con un cachito, a modo de pieza de puzle, fuera, que debes acercar con el cursor hasta que ocupe la posición adecuada).

En eso que llega el recaptcha, y propone una vuelta a la idea magnífica: Ya que pasar un recaptcha es algo por un lado obligatorio (necesitamos minimizar el impacto de los bots en nuestros servicios), y por otro, molesto para el usuario (que tiene que perder un tiempo extra en hacerlo), ¿y si de paso lo utilizamos para algo positivo para la sociedad?

Y con sociedad, me refiero a la empresa que acabó comprando la idea: Google.


Así pues, con los recaptcha dejamos de tener que completar textos indescifrables… para hacerlo con textos indescifrables… que estaban escaneados de libros de texto reales, ayudando así a Google a digitalizar libros. Y también a discriminar entre lo que es un oso panda, y lo que es un koala, de nuevo para explicarle a la IA qué diferencias hay entre uno u otro.

Es decir, que seguimos estando obligados a pasar el captcha de turno, pero al menos, gracias a ello, estamos entrenando gratuitamente a las IAs de la compañía.

Brillante.

Y también maquiavélico.

ENTRAN EN JUEGO LAS IAS

Pues bien. Aquí viene el giro dramático de los acontecimientos.

Esas IAs que hemos ayudado durante años a aprender… ahora son capaces de pasar los captcha que fueron diseñados precisamente para evitar que las máquinas los pasasen.

Y puesto que ahora, cualquiera con un poco de tiempo y conocimiento puede enchufarle a cualquier servicio una API que tire de una IA, empiezan a surgir extensiones de navegador que son capaces de resolver los captcha en todas las webs.


Estos días parece que se ha hablado bastante de Buster: Captcha Solver for Humans (EN), que ofrece justamente esto que estoy diciendo.

Cuando entras en una web con esta extensión para Chrome instalada, y como puedes ver en la imagen que acompaña a este texto, al lado del recaptcha de turno, aparece un nuevo icono que, al pulsarlo, hable la opción de pasar el audio por voz.

Y es justo lo que hace la extensión. Si volvemos a pulsarlo, la extensión se encarga de hacer el trámite sin que tengamos nosotros que pararnos a pensar si esa foto pertenece a un caracol en una roca o es otra cosa.

Porque ese es otro de los temas que hablamos no hace mucho: conforme más “inteligentes” son las IAs, más preguntas complicadas de responder tienen los recaptchas. Antes teníamos simplemente que seleccionar en una imagen qué era una señal de tráfico de lo que no era una señal.

A día de hoy, y para algunos recapchas, casi hay que estudiar un máster…

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Articulo exclusivo PabloYglesias