super mario 3d world

Me he terminado estos días el Super Mario 3DWorld: Browser’s Fury.

¿El corolario? Magnífico. Como casi todo lo que sale de la factoría Disney Nintendo.

Me sigue pareciendo increíble cómo tras tres décadas de industria del videojuego más o menos asentada, siga habiendo una compañía como la nipona tan diferente (con una marca tan potente) al resto.

De Nintendo podemos decir mil y un cosas, y no todas buenas:

  • Que si sus juegos y sus consolas no bajan de precio ni aunque los maten: El Zelda BOTW ronda hoy en día los 50€, cuatro años más tarde de que saliera a la venta por cerca de 60 pavos. Y la Switch se sigue vendiendo a los 330 pavetes que le costó a un servidor el día de salida. Una consola de otra generación a 30 euros más cara que la hermana pequeña de la nueva generación de videoconsolas, la Xbox Series S.
  • Que tienen un acercamiento a la industria del software anclado en el pasado: Y que se ejemplifica en esa absurda cruzada contra los emuladores piratas. Esos mismos que precisamente ofrecen una manera de poder jugar a juegos que YA NO ESTÁN DISPONIBLES de forma oficial.
  • Que su online está décadas por detrás de la competencia: Un servidor pagó el primer año el online de la Switch, pero es que sinceramente, aún costando tan poco no dan razones para seguir pagándolo a no ser, por supuesto, que vayas a jugar online (cosa que ya te digo que no suelo hacer). Si hasta la eShop, core del modelo de negocio de Switch y con un nivel de diseño que es de sobresaliente, sigue hoy, cuatro años más tarde, con una latencia lamentable.

Pero ahí siguen, oye. Sacando una y otra vez juegos y propuestas que están a otro nivel.

Y eso que, recalco, compiten a priori en menor igualdad de oportunidades.

La Switch es a fin de cuentas una tablet Android con un procesador justito muy especializado (y capado) en el juego. Mientras el resto de la industria se pega por el 4K, el HDR y los dichosos reflejos de las luces, en Switch lo que te vas a encontrar es una consola apañada para jugar desde cualquier lado a títulos poco exigentes en cuanto a potencia.

Un ejemplo de que a veces la innovación no tiene que venir únicamente por ser más que lo anterior.

Esa consola de los indies, como la definimos muchos en la industria, y que lleva ya un par de años viviendo a base de exclusivos que son meros ports de lo que en su día fue la Wii U.

La Wii U-Killer

Que ojo, no se me malinterprete: un servidor está encantado.

Como tantos otros, yo fui de esos que no cayó en el error de comprar una Wii U, esa consola cuyo catálogo ha estado a la altura de las expectativas que muchos tenemos en Nintendo, pero que aún con todo, llegó a nivel de hardware una década antes de que realmente la tecnología estuviese al nivel.

¿En qué se ha trasladado esto?

Pues que como decía, llevamos cuatro años, pero sobre todo los últimos dos recibiendo un goteo incesante de juegos que ya salieron en su día en la Wii U, pero que se vuelven a vender a precio de lanzamiento con un retoque gráfico (o ni eso…), y/o, como en el caso de Browser Fury, con un juego extra escudado en la figura de DLC.

Tal es la dejadez (o la brillantez, según se mire) de Nintendo, que hoy en día, de los quince juegos más vendidos de Wii U solo quedan tres por portear a Switch:

  • Nintendo Land
  • The Legend of Zelda: The Wind Waker HD
  • Wii Party U

Siendo el primero y el tercero como que difícilmente porteables a Switch si no es cambiéndoles bastante las mecánicas. Y el segundo, que ya era un port en sí mismo en la Wii U.

El resto han salido todos para Switch. Empezando por ese BOTW que vino con la consola, hasta el último Super Mario 3D World.

La historia de Mario en una única consola

Que la Wii U fuera un fracaso de ventas, unido al éxito arrollador de Nintendo Switch (aún teniendo ya a la venta PS5 y Xbox Series, la falta de stock de estas hace que mes tras mes la consola de Nintendo sea la más vendida), y a la inclusión de los emuladores de NES, Super NES y compañía en el online de Switch, han hecho que pase una cosa muy curiosa con la Nintendo Switch.

Hoy en día es posible jugar en una misma consola a prácticamente todos los juegos del fontanero.

Al menos, todos los principales (si metemos en el saco spinoffs seguramente se queden unos cuantos fuera), a excepción de Super Mario Galaxy 2, que entendemos será un as en la manga que se ha guardado la nipona para sacárnoslo para variar a otros 60 euros próximamente.

Lo que de paso permite vivir de primera mano, y en un mismo hardware, la historia de los videojuegos.

Desde aquel Super Mario Bros de la Nintendo original (o, si lo prefieres, del Donkey Kong original) hasta el Super Mario Odissey, o mejor dicho, el DLC de Super Mario 3D World, permiten a cualquiera de nosotros experimentar de primera mano cómo ha evolucionado el género de plataformas, pilar base de lo que ha sido la historia del videojuego.

Y es que precisamente quería hablarte de Browser Fury y cómo, en otro alarde de brillantez, Nintendo se ha sacado de la manga un jueguito corto (unas 6 horas) que nos permiten descubrir cómo aparentemente van a ser las plataformas del mañana.

super mario 3d world

Browser Fury: Las plataformas en un mundo abierto

Super Mario 3D Word ya supuso, cuando salió en Wii U, una vuelta de tuerca al paradigma de los juegos tradicionales de Mario.

  • Seguíamos teniendo pantallas separadas.
  • Seguíamos compartiendo un mundo principal en el que el jugador elige qué pantalla quiere disfrutar.

Pero le metieron la posibilidad de jugar con varios amigos. Y con un espectáculo de inventiva que te permite, pantalla tras pantalla, descubrir nuevas mecánicas jugables que probablemente solo se han diseñado para esa pantalla en particular.

Rompiendo, de paso, con el estricto 2D clásico de la saga, y abrazando una suerte de 2.5D que se movía entre dos mares, con pantallas (o partes de una pantalla) en 2D de scroll lateral, o de scroll superior, con secciones más abiertas en 3D.

Un juego largo de cojones (quien lo haya jugado sabrá que hay bastante más juego tras la pantalla de créditos), intentando traer lo mejor de los juegos como Galaxy y de las propuestas más tradicionales de GameCube, Super Nintendo, Game Boy y NES.

La excusa era venderte otra vez el mismo juego que habían sacado en la consola anterior, pero de paso, proponiendo una suerte de DLC que tiene poco que ver con el juego principal, pero que claramente han querido meter para ver cómo respira la comunidad tras jugarlo.

Y todo apunta a que la jugada les ha salido redonda.

Browser Fury es, como decía, un DLC incluido en el port de 3D World para Swich, que se puede jugar desde el principio sin haberte pasado el juego original, y cuya propuesta rema nuevamente entre el paradigma de un juego de plataformas al uso, y de un mundo abierto.

  • Seguimos teniendo pantallas separadas…
  • Seguimos compartiendo un mundo principal…

Pero ambos espacios ocurren en el mismo plano, de forma que es posible meterte a hacer una «pantalla» y desde ella saltar a otra sin haber tan siquiera acabado la primera… y perdiendo probablemente todo el progreso que hayas conseguido hasta entonces.

Todo en un mismo hilo conductor, en una suerte de mundo abierto capado en el que cada cierto tiempo Browser despierta, transformando el escenario, que se vuelve mucho más hostil, y forzándote o a que busques otra zona en la que seguir avanzando, que sobrevivas lo suficiente como para que se canse y se vaya, o que encuentres la manera de derrotarlo para que se oculte hasta la próxima.

Es decir: Que Nintendo con este DLC ha vuelvo a proponer lo mismo de siempre en la franquicia de Mario… pero con otra vuelta de tuerca, acercándolo más hacia la jugabilidad esperable de los juegos de moda (mundo abierto en el que eres tú quien decide qué hacer en cada momento).

Se rompe así la linealidad, pero manteniendo paradójicamente la estructura por pantallas. Aunque estas, recalco, convivan en el mismo espacio y sea posible saltar de una a otra.

¿Cuál es la semilla de su éxito? Nuevamente unas mecánicas y una obsesión por el detalle que deja poco margen a que alguien se pueda aburrir.

Siempre hay cosas que hacer.

Siempre habrá algo en pantalla que te llame la atención.

Pese a tener la misma historia absurda de siempre. Pese a que tengas que hacer nuevamente lo mismo que siempre (recoge tropocientas monedas, estrellas, lunas…).

Así es Nintendo, una compañía capaz de estrujar al máximo el potencial de las ideas más simples.

La duda no obstante que tengo es si alguien que haya jugado y tenga fresco el 3D World debería pagar los 50 euros que vale Browser Fury… solo por su DLC.

En el caso contrario, en el que un servidor se encontraba, no tengo la menor duda de que merece la pena.

¿Pero si solo lo vas a querer por esas 6 horas escasas de disfrute? Ya me cuesta ser tajante en este punto.

Tienes Super Mario 3D World exclusivo para Switch en físico o en la eShop de Nintendo:


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