Los diferentes “Yo” del mundo digital

De vez en cuando me gusta volver a repasar temas que ya he tratado con anterioridad, por eso de ver cómo evolucionan y si es necesario volver a darles otra vuelta de tuerca.

Burbuja-de-filtros

De entre todos, aquellos que vienen apoyados por contenido audiovisual de calidad suelen ser los que más atención me roban, ya que por lo general, aprovecho “ratos perdidos” como ese momento “cocinitas” o cuando hago “las labores de casa” para dejarlos en segundo plano reproduciéndose y que al menos no me aburra.

Este fin de semana volvía a recuperar el vídeo de Eli Pariser sobre las llamadas Burbujas de Filtro, un tema que he tocado en más de una ocasión (de hecho tengo hasta un ensayo artístico de la dualidad digital-física del “Yo” realizado en mi época académica) y que sigue preocupándome tanto o más que el primer momento. El vídeo podéis verlo en el artículo Interacción y burbujas de filtro, de principios del 2014, que me sirvió de resumen de todos esos pequeños esbozos que hice sobre el tema estos últimos años.

Me motiva a volver a escribir sobre ello dos apuntes recientes.

El primero es un estudio de Ashkan Soltani, premio Pulitzer por su investigación sobre la veracidad de los perfiles generados a partir de nuestra interacción con el tercer entorno, y que ha acabado por trasladarse a un proyecto de mayor envergadura que espera servir de plataforma para que sea el usuario quien pueda gestionar dichos perfiles, y no un simple algoritmo carente de subjetividad.

Jer Thorp, cofundador de OCR, el organismo que opera junto a Soltani y que ha dado vida a Floodwatch (EN), la herramienta diseñada para tales menesteres, la presentaba de la siguiente manera:

“Muchos de los anuncios de mi historia Floodwatch son artefactos de estos saltos algorítmicos de la lógica, la evidencia de instrumentos pocos eficaces de crear perfiles que se utilizan en la publicidad basada en la web. También pueden ser recordatorios de la larga memoria de nuestra identidad publicitaria- ese breve flirteo con una web de joyería desde hace 18 meses significa que todavía estoy viendo los anuncios de relojes cada día- El retrato agregado no es tanto una imagen de mí, sino que es una imagen de lo que los anunciantes ven en mí”

Y es este último punto el que me hizo recordar la peligrosa dictadura que estamos viviendo con las burbujas de filtros, ya no solo de cara al propio consumo informativo de la sociedad (que lo trataré más adelante), sino por parte de las propias compañías, que están generando perfiles de potenciales clientes basándose en la hegemonía del dato por el dato, y que no acaban por representar nuestro “Yo” real, sino un acercamiento a diversos “Yo” que conforman nuestra identidad digital.

El segundo, la rastreabilidad a la que estamos sometidos, sobre todo con vistas a todas esas generaciones (casi hasta me incluyo) que hemos nacido con un dispositivo debajo del brazo. Si unimos una pésima curación de contenido (cada acción que realizamos nos dirige ineludiblemente hacia un círculo informativo de menor amplitud) al abuso constante de la privacidad por parte de casi toda la cadena servicios digitales, tenemos el caldo de cultivo perfecto para un panorama en el que el usuario sea esclavo de la tecnología, que a fin de cuentas será la que decida por él qué debe hacer.

Burbuja que afecta tanto a unos tanto a otros. Ni nos permite ver lo que ocurre en realidad en nuestro entorno (solo aquello que el algoritmo de turno cree que nos interesaría conocer), ni permite a las marcas conocer a sus clientes digitales (solo lo que el algoritmo de turno cree que las marcas quieren conocer de sus potenciales clientes). De cuando la mochila de navegación histórica pesa tanto que no nos permite seguir hacia delante, dibujándonos a cada paso un nuevo camino cada vez más acotado. Y la importancia, nuevamente, de la figura humana como “supervisora” del filtrado profundamente objetivo de una máquina, ya no solo para evitar los efectos nocivos de la burbuja, sino también para evitar la corrupción ética que pudiera derivarse de ello.