Internet no es lugar para el contenido de calidad

De aquí a un tiempo vamos observando como los grandes de Internet intentan mejorar el contenido de calidad en sus fronteras, desechando el alcance de memes en Facebook (EN), o premiando el tiempo de lectura del usuario en una página como medidor más efectista de la calidad del mismo en Medium.

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Generar el algoritmo perfecto que sepa discernir entre un contenido de calidad de algo absurdo es realmente complejo ¿En qué nos basamos? ¿En el tiempo que el usuario gasta en cada página? ¿Y si es simplemente que está cargando un archivo flash? ¿En el número de palabras que tiene el artículo, como pide Facebook? ¿Y si solo se trata de una sucesión de keywords sin más sentido que el intento de acaparar las portadas de Google? ¿En la calidad de las imágenes compartidas? Como si las citas célebres con fondos artísticos aportaran algo a la sociedad…

Hace tiempo que un servidor dejó de estar supreditado a los designios de la red. Este blog es un blog personal, y me gustaría que así fuese. No me importa “pringar” dinero por tener un lugar donde expresarme, y siendo sinceros, el porcentaje de usuarios que me leen provenientes de los automatismos del buscador de turno, tienden a ofrecerme únicamente el aumento de ego propiciado por los números. Poco más. Fíjese que en su día no entendí porqué Mariano había tomado la decisión de evitar que las arañas de Google le rastreasen, y con el tiempo empiezo a verlo con mejores ojos.

Largo y tendido se ha hablado sobre cómo atraer visitas a una web, y si en verdad viera esto como negocio, ahora mismo estaríais leyendo un artículo cuyo titular mantendría la estructura típica de “10 cosas que… con el nuevo algoritmo de….“, preferiblemente hablando sobre smartphones o sobre cómo vivir de un blog. Si hubierais entrado justo nada más lo había publicado, es posible que después del primer párrafo, hubiera colocado un …En construcción…, cargando el cuadro de etiquetas de palabras clave como “SEO, contenido, calidad, blog, posicionamiento, redes sociales, ….“, por eso de ganar unos puestos lo antes posible.

Los peores beneficiados, sin duda, aquellos que como un servidor (sí, yo también me leo, el colmo de los colmos :)) me seguís por RSS o newsletter, ya que el contenido que recibiríais, además de inferior en calidad, estaría en muchos casos inacabado. Pero un servidor viviría feliz con grandes números, seguramente con bastantes banners de publicidad en derredor del artículo (incluso algunos invasivos, ya que son los que más CPC suelen dar).

En fin, que llamarme loco, pero me gusta escribir sobre otras cosas, haciendo artículos abiertos y profundos, buscando el equilibrio entre el usuario reposado del escritorio y aquel que me lee en los ratos libres de transporte público, a modo de píldora informativa diaria, para esos pocos que demandáis contenido estudiado, y que me pagáis con vuestras suscripciones y comentarios. Y eso es lo que no vende. Y eso es lo que Google, Facebook, Twitter y Medium (entre muchos otros) quieren que venda. Pero con vuestro permiso, lo van a tener bastante jodido.

La gente tiende a leer únicamente los titulares, o ni eso. Si hay una imagen grande, con un gatito y/o una frase molona, mejor que mejor. Esperar que Facebook, una red social claramente enfocada al hobby, se vuelva “profesional”, es un despropósito. Esperar que la gente en Google busque papers doctorales, y no gatitos, es demasiado pretensioso. A los que nos gusta el contenido de calidad, seguramente ya sabemos cómo encontrarlo. Aquí de poco vale esos algoritmos de recomendación, sino el boca a boca. Somos los menos, una ínfima porción de usuarios, entre los que están muchos de los trabajadores de estas grandes compañías, y debemos comprender, que el grueso de la sociedad, seguirá demandando basura.