windows macos misma pantalla

Ya lo he contado en más de una ocasión.

En mi despacho trabajo desde el 2016 con una pantalla ultrapanorámica. Una que, a finales del año pasado, cambié por otra que además es curva.

Ya me he pronunciado al respecto sobre ello, así que no voy a perder mucho tiempo con esto: lo panorámico y el que sea 2K, al menos para mi forma de trabajar, es importantísimo. Lo curvo ya lo es menos.

El año pasado fue, además, el año que en el que volví a utilizar un ordenador de sobremesa. Concretamente, un Mac Mini con chip M1, por eso de subir al carro de ARM desde el principio, y con idea de que ese ordenador no se apague nunca (el consumo de un M1 frente a un Intel es prácticamente irrisorio), al querer utilizarlo también de servidor multimedia.

Y con este cambio, también pasé de varios años trabajando desde Windows (mi portátil sigue siendo el Lenovo Yoga) a MacOS.

El miedo que tenía con este cambio es que en efecto, el pasar a utilizar el Mac Mini, supusiese que dejase de utilizar el portátil, o al menos, que me fuera más molesto utilizarlo para algunos trabajos en particular donde necesito sí o sí Windows.

No son muchos, sinceramente. En estos últimos meses, y como ya conté por estos lares, recurro al portátil más o menos, de media, una vez a la semana.

Como era pocas veces, lo he estado dejando en un lateral de mi despacho, que afortunadamente es muy amplio, por lo que en la práctica no me era relativamente incómodo pasar de uno a otro ordenador. Abría la tapa del portátil, alejaba el teclado y el ratón del mac, acercaba el portátil, y listo.

¿El problema? Pues que por un lado, ocupaba un espacio considerable del despacho, y por otro suponía tener que mover un poco la distribución de periféricos para cambiar de uno a otro. Conectar por ejemplo el micrófono o la webcam en el portátil era un pequeño dolor de muelas, teniendo que quitarlo del mac, descolocar los cables y luego volver a colocarlos.

Así que el otro día, varios meses después (ya me vale…) decidí pedir el cable que me hacía falta (ES) para tener ambos dispositivos conectados en la pantalla, habida cuenta de que esta pantalla en particular tiene dos entradas, una HDMI (tengo varios cables HDMI en casa) y otra DisplayPort (de estos sí que no tenía ninguno).

Switch USB despacho
(ten en cuenta que todo esto está detrás de la pantalla, así que no queda visible)

Un cable y un hub USB para controlarlos a todos

La instalación es mucho más compleja de explicar que realmente lo que fue ponerla en juego. He pasado más tiempo pensando en cómo podía optimizarlo todo, que realmente en hacerlo.

Hasta el momento tenía, como decía, conectado únicamente el Mac por HDMI a su puerto HDMI. Pero, y aquí viene lo bueno, el Mac Mini con M1 cuenta con dos puertos Thunderbolt 3 (USB de tipo C, para que nos entendamos) que son compatibles con DisplayPort v1.2. De hecho, estos dos puertos son los que permiten al M1 correr el sistema en una pantalla retina de hasta 6K (por HDMI llega «solo» a 4K).

Conecté entonces el mac a la pantalla con el cable displayport-thunderbolt, y dejé el HDMI conectado a un adaptador HDMI-miniHDMI, que es el puerto de mi portátil.

Esto me permitió por tanto volver a colocar el portátil detrás del monitor (era como lo tenía antes de la llegada del Mac Mini), pero entonces había otro problema: Necesitaba que tanto el teclado, como el ratón, el micrófono y la cámara pudiese conectarlos al portátil o el mac fácilmente.

Y ahí es donde entra el hub USB (ES) que ves en la imagen. Como ambos dispositivos cuentan con entradas USB, me ha bastado con conectar todos los periféricos al hub, de forma que si quiero cambiar del Mac al portátil o viceversa, lo único que tengo que hacer es quitar un USB y enchufarlo en el otro ordenador.

Caso aparte es el ratón Logitech vertical que uso (otra de esas compras magistrales de hace unos años de las que también hablé largo y tendido por estos lares), y es que este lo tengo conectado por bluetooth, y tiene la ventaja de poder utilizarse en hasta tres dispositivos a la vez, de forma que actualmente en la posición 1 funciona con el Mac, en la 2 con el portátil, y en la 3 con el iPad.

Conclusión: Ahora mismo he ganado espacio en el despacho, y me es infinitamente más cómodo cambiar de dispositivo de trabajo. Solo con cambiar un cable USB de sitio, y puesto que la pantalla la tengo configurada para que cambie de canal en cuanto vea que hay inputs nuevos en él, me es suficiente para hacer el cambio.

¿Se podría mejorar? Pues a bote pronto se me ocurre que quizás, si hay algo así como un conmutador USB, todavía podría ser más cómodo. Algo que me permitiese enviar la salida de un USB (el del hub USB) o bien a un dispositivo, o bien a otro, con solo apretar un botón.

Sinceramente, no he investigado si esto es posible. Y no porque este tipo de dispositivos no existan (seguro que existen), sino porque quizás al tratarse de un hub USB la cosa se complica (en sí mismo un Hub USB ya es un conmutador de señal digital…).

Pero vaya, que seguramente ya con la distribución actual me sobre y me baste.

Así que la dejo por aquí por si a alguien le inspira.

Tengo por cierto enlazados todos los dispositivos de los que he hablado en esta lista de Amazon (ES), por si quieres cotillearla :D.

¿Quieres conocer cuáles son mis dispositivos de trabajo, viaje y juego?

Por aquí tienes un listado de todo aquello que utilizo en mi día a día, con los enlaces directos a la página de producto en Amazon.