Cannabinoides

Para muchas personas al hablar de cannabis se les viene a la mente el rasta de turno con su porro y su eterna sonrisa. Eso o los locales de Amsterdam, en los que tan pronto puedes fumarte un poco de hierba como tomar una infusión o comer algún dulce.

La realidad, sin embargo, es que dentro de la familia de plantas del cannabis encontramos la marihuana y el cáñamo. Las plantas del cannabis tienen más de 100 componentes activos (cannabinoides). El más conocido es el THC (tetrahidrocannabinol), que es el que la mayoría de gente conoce porque es la sustancia que te deja colocado. Sin embargo de lo que vamos a hablar aquí es del segundo compuesto más importante, el CBD, que a diferencia del THC, ni coloca ni provoca adicción, y está asociado por tanto ya no a un consumo recreativo, sino también al terapéutico.

Un uso, por cierto, que todo apunta a ser muchísimo más viable que las alternativas actualmente contempladas en países como EEUU, donde existe un verdadero problema con el consumo terapéutico de opioides.

En el sexto capítulo del documental de Netflix sobre «El Negocio de las Drogas» (ES) ejemplifican con bastante exactitud lo que se ha estado viviendo en el país con el auge de los medicamentos opioides. Un tratamiento que muchísimos médicos ofrecían a pacientes con dolores crónicos, y que ha demostrado generar una adicción que está llevando a cada vez más ciudadanos a destruir sus vidas, familias, e incluso pasarse a drogas duras como la heroína buscando ese «subidón» que el medicamento ya no le produce.

Bajo este prisma, el CBD se postula como una de las opciones más recomendadas. ¿El problema? Legal, puesto que hasta ahora la mayor parte de países lo consideran droga, y por tanto, no se puede ni producir ni vender.

Y digo hasta el momento, porque quitando Amsterdam y cuatro sitios más, no ha sido hasta estos últimos años que el debate sobre el CBD ha llegado a la opinión pública, y por tanto a los reguladores.

El CBD en el mercado global

En octubre de 2017, Canadá se convirtió en el primer país industrializado en legalizar el consumo de marihuana para los mayores de edad con reglas similares a las de la venta de alcohol. Cada una de las 10 provincias del país, establece la edad mínima de consumo, así como los impuestos con los que grava la comercialización y venta de los productos de cannabis.

Con ello, la legalización de la marihuana ha reportado a las arcas públicas de Canadá 186 millones de dólares canadienses (139 millones de dólares estadounidenses) entre octubre de 2018 y marzo de 2019, según el Instituto de Estadísticas de Canadá (ES).

El 19 de junio del 2017 el Congreso de la Unión de México hizo reformas a la Ley General de Salud para permitir el uso medicinal de la planta. Justo lo mismo que hizo en 1996 el Estado de California, decidiendo legalizar el uso de la marihuana medicinal.

A esto júntale la aprobación de la FDA del medicamento Epidiolex con base en CDB en EEUU, así como la firma de la Ley de Agricultura de 2018 que otorga a los productos de marihuana una posición más ventajosa, y sobre todo, legal.

Como señalaban por ElPaís (ES), hoy en día el cáñamo es legal en todo el país (EEUU) y el CBD derivado del mismo también, pero el cannabidiol que se obtiene de la marihuana es otra historia porque tiene niveles más altos de THC. Este segundo tipo de CBD solo es legal en más de la mitad de estados, y cada uno tiene unas regulaciones muy específicas.

Para añadir más complejidad a la cuestión, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) todavía no ha reconocido el cáñamo como legal y lo clasifica en la misma lista de sustancias adictivas que la heroína y la metanfetamina, pese a que el Congreso lo haya legalizado. 

Eso mientras el apoyo de los ciudadanos a la legalización de la marihuana a nivel nacional ha escalado de un 12% a un 62% desde 1969, y 9 de cada 10 votantes apoyan su uso medicinal. Son datos, por cierto, del estudio liberado por el Pew Research Center (EN) en noviembre de 2019.

Ya el año anterior, y por primera vez en la historia, el informe anual The State of Legal Cannabis Markets (EN) evaluó la industria de la cannabis como el “mercado total de cannabinoides”, lo que significa que agrupó las ventas de cannabis médico y recreativo en los dispensarios; productos derivados de la marihuana ricos en cannabidiol no psicoactivo o CDB; y los productos farmacéuticos a base de CDB aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

Un negocio que se calcula moverá 1.800 millones de euros anuales, con empresas como Cocacola o McDonalds esperando como agua de mayo a que en efecto ya se pueda operar legalmente con los cannabinoides.

Y es que no hablamos únicamente de aceites, sino en definitiva de casi cualquier producto de consumo alimenticio o cosmético. El mercado global de CBD (EN) lo es tanto para humanos como para mascotas. Y de toda la industria que hay alrededor de su fabricación.

  • Sin ir más lejos uno de mis amigos, que tiene una empresa de iluminación internacional, cuando explotó todo esto ya me comentó que habían decidido centrar una parte de la cadena de producción precisamente enfocada a las necesidades del agricultor de cannabis.
  • Otros conocidos hace poco han abierto en España una tienda de venta al por menor, por ahora únicamente ofreciendo aquellos productos que son legales, a la espera de que el mercado de los cannabinoides se abra.

El primer paso, con Canadá, ya está dado. 2020 era el año esperado por muchos para que el congreso de EEUU tomaras cartas en el asunto y sacase una ley nacional, aunque con la crisis del COVID19, como es normal, la cosa se ha quedado en standby.

Pero tan pronto EEUU legalice estos productos, es bastante probable que arrastre con ello buena parte de la industria mundial, reflejando en cada una de las naciones un sistema legal que contemple la producción y/o consumo tanto para fines terapéuticos como quizás también para recreativos.

Piensa en todo esto la próxima vez que oigas hablar del cannabis. Hay intereses tanto económicos, como médicos y sociales en que este mercado se legalice. Algo, por otro lado, que creo que no hace mal a nadie, sino justo lo contrario (el consumo de cannabis seguirá existiendo tanto si se hace mediante los controles estatales como si no, con la diferencia de que en el primer caso habrá bastante más seguridad para los consumidores).

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