Lo comentaba, precisamente, la semana pasada, al hilo de la pieza de MundoHacker sobre la importancia de volver a la cronología informativa.

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Uno de los mayores retos a los que nos estamos enfrentando en la actualidad es encontrar la manera de que las noticias falsas impacten lo mínimo posible.

Y digo que es un verdadero reto, porque como ya expliqué, el éxito que tienen se debe a que la verdad es algo puramente subjetivo. Que tú y yo podemos ver dos situaciones desde ópticas radicalmente distintas. Que no hay una verdad absoluta, aunque haya lecturas que atentan contra el estado de bienestar que se supone de interés mayoritario.

Así que en esa estamos, con Google, Facebook y compañía intentando entrenar a la máquina para que sea capaz de señalar lo falso de lo verdadero, y a la vez, sin intentar caer en los falsos positivos y en la tiranía de la mayoría.

La última noticia al respecto, de hecho, viene de parte de WhatsApp, que parece que está probando una suerte de alerta que acompañaría a enlaces que el sistema ha considerado que pueden ser nocivos.

No lo hace únicamente con idea de combatir la difusión de noticias falsas y bulos, sino además para evitar campañas de phishing.

Y es un tema que me ha parecido interesante traer por aquí, ya que a fin de cuentas estamos ante uno de los canales más sujetos a tergiversaciones que existe.

La llamada dark social web, toda esa difusión de contenido que se realiza principalmente por servicios de mensajería instantánea, y que por tanto, es difícilmente identificable tanto por los administradores de sitios, como por los propios administradores del servicio.

Por que, he ahí mi duda. ¿Cómo demonios funciona si en teoría todo lo que enviamos por WhastApp va cifrado de punto a punto?

Que entiendo que pueden saber si eso que enviamos es un enlace, un texto, un audio, una imagen… ¿pero el contenido del mismo?

Una opción que se me ocurre es que la comprobación la haga en local, consultando con una lista negra. Otra, que se realice en base a un universo de conocimiento de acciones de otros usuarios (análisis de metadatos).

Pero son todo suposiciones. Y como es todavía una prueba de concepto, hay poca más información que un par de fotos y un artículo publicado por allí (EN).

Lo que sí he visto es que el sistema se basa en localizar URLs homográficas. Es decir, aquellas que se escriben casi igual que URLs legítimas, normalmente con la idea de clonar otra página muy conocida.

El tema, no obstante, es interesante. Pero a falta de más información solo puedo quedarme con un… ¡ya veremos!

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