hosting seo

Estoy estos días trabajando con dos clientes que requerían optimizar bastante la página web para SEO.

No porque sí, sino porque en efecto su negocio depende bastante de las búsquedas orgánicas (no todos los negocios dependen de ello, ojo), y conforme la competencia se está empezando a poner las pilas, no tener la web bien optimizada hace que estén perdiendo clientes.

Que lo que digo puede parecer una tontería, pero nada más lejos de la realidad. Soy pesado con eso de que cualquier acción digital que propongamos debe estar basada en variables de negocio. Que a los consultores nos pagan por hacer la estrategia, no por implementar acciones basándonos en ver por dónde sopla el viento.

Pero vamos al lío.

¿Qué hace que una web tenga mejor posicionamiento que otra?

Hasta aquí nada raro. Miras cómo está desde fuera el proyecto frente a la competencia, y según el caso, suelo ofrecerles un presupuesto que contempla tanto el trabajo puntual (aquellos cambios de SEO y optimización que se pueden hacer una vez y prácticamente olvidarnos) como otro de seguimiento mensual para todo aquello que requiere un trabajo periódico.

Que esta es otra. Por desconocimiento muchos clientes piensan que esto del SEO va de colocar unos cuantos cables donde Dios manda y listo. Mágicamente la web aparece en los primeros resultados.

La realidad, como la mayoría de estas cosas, es que se necesita un cocido a fuego lento.

Los cambios en las SERPs no ocurren de la noche a la mañana (y si ocurren suelen ser negativos).

Implementamos unos cambios a nivel de SEO técnico y optimización, basados como decía en la estrategia que hayamos planificado de antemano, y a esto hay que unirle el trabajo periódico de generación/revisión de contenido:

  • Sea onpage, por ejemplo, con una estrategia de presencia digital basada en un calendario de publicación de artículos en el blog que, de nuevo, sigue una estrategia de posicionamiento.
  • Sea offpage, con un planing de acciones enfocado a generar linkbuilding (de pago u «orgánico») que resulte creíble a ojos de Google, y como no, también a ojos de potenciales clientes.

No hay más secretos.

Si hay suficiente presupuesto se tira por el onpage y el linkbuilding. Si no, pues generalmente optamos por la generación de contenido onpage, dejando sobre todo fuera el linkbuilding en medios ya que es, junto con la estrategia, lo que de verdad encarece el trabajo.

Esto junto con la revisión de arquitectura de la web, con la optimización de linkado interno y la mejora de velocidad de la página mediante WPO (hoy en día ya casi todos los negocios están migrando a WordPress por su flexibilidad y prestaciones), conforman el grueso de los trabajos SEO que realizamos para clientes.

El caso es que ocurre a veces que por muy buen trabajo de WPO y SEO técnico que realicemos, encontramos el cuello de botella en las tripas del servidor donde se aloja la web. Porque aunque pase más desapercibido, el hosting es al final un elemento crítico de posicionamiento.

Y esto mismo es lo que nos ha pasado precisamente con uno de los clientes que antes mencionaba.

¿Cómo darse cuenta si tu hosting no está bien optimizado para el SEO?

El negocio (agencia de grabación de eventos) tenían bastantes problemas con la velocidad de la página, y algunos otros más complicados de solventar (fallos con el certificado SSL, plugins incompatibles,..). Todo esto unido al hecho de que como es normal al ser fotógrafos necesitan ofrecer en la web mucho contenido visual y audiovisual en buena calidad (ergo, pesado), hacía que navegar por la página fuese un poco un infierno.

Se hicieron entonces las acciones oportunas:

En definitiva, un trabajo de unos cuantos días para dejar la base técnica bien cubierta.

Y cuando terminamos, aunque en efecto la mejora era sustancial (alrededor de 1 segundo de media ganada por página), los números estaban aún por debajo de lo deseable.

Después de buscar por Search Console y la consola de desarrollo posibles problemas de usabilidad o cacheado, nos dimos cuenta que se trataba del servidor. Los tiempos de carga perdidos en la comunicación con el hosting eran excesivos, lo que hacía que al final el usuario tuviera la impresión de que la web seguía cargando muy lenta.

Y esto es, de hecho, algo que afecta directamente al posicionamiento de la página.

La razón por la que en su día un servidor cambió de hosting, por cierto.

¿En qué afecta el hosting web al SEO de un proyecto?

Pues afecta de varias maneras.

A saber:

En la velocidad de carga

Esto es obvio.

Lo primero que necesitamos hacer a la hora de entrar en una página es llamar al servidor donde está alojada. Y cada vez que requiramos cargar algún componente, es el servidor el que nos lo debe suministrar. Si la conexión es lenta, la carga total de la web se ve resentida.

Y esa conexión puede ser lenta debido a nuestro propio proveedor (cobertura, velocidad contratada, ancho de banda disponible…) pero también a la propia conexión que ofrece el servidor.

Para encontrar un hosting web que sea confiable, robusto, y de alta calidad, considera la opción recomendada por Website Planet – Hostinger. Hostinger no es solo alojamiento web; es una mezcla de velocidades rápidas, facilidad de uso, y una experiencia de soporte (ES) que le hace una elección perfecta para negocios pequeños y medianos que están listas a progresar y crecer.

Además, sabemos que la velocidad de carga de una web es un criterio importantísimo de posicionamiento, que podemos medir de forma gratuita con herramientas como la de Pingdom (EN).

Google de hecho considera páginas lentas a todas aquellas que tardan más de dos segundos en cargar.

A poco que tengas publicidad en la web, ya te digo yo que va a ser difícil bajar de ahí.

En el WPO

Por el mismo motivo, si nosotros tenemos una web en WordPress es recomendable que el servidor esté diseñado para gestionar las necesidades de un wordpress.

Sin querer entrar en detalles técnicos, cada CMS funciona de una manera más óptima con configuraciones específicas de hardware y software de servidor.

Como la mayoría de hostings tienen que estar preparados para cualquier potencial proyecto web, o bien ofrecen la misma arquitectura para todos sus clientes, o bien dan la opción de utilizar un hosting específicamente diseñado para WordPress, para Joomla o para el CMS que sea, siendo esta última opción la más recomendable.

Ubicación del servidor y extensión de dominio territorial

Esto era algo que antes se tenía muy en cuenta, pero que realmente a día de hoy ya no es tan crítico.

Y me explico.

El tener una IP del país donde operas en un entorno globalizado como es el actual, con DNS que se actualizan mundialmente y con cada vez más hostings apostando por el cloud computing (ergo, la distribución en diferentes centros de los archivos de nuestra web), ya no es per sé un criterio crítico para posicionar localmente.

Y lo mismo pasa con las extensiones de dominio territoriales (.es para España, .mx para México…). Es posible posicionar en Colombia una web cuyo dominio principal sea el .es sin problemas.

Pero, indirectamente, sí puede tener un impacto.

A fin de cuentas que una web de un negocio con fuerte dependencia local (por ejemplo el de los ya citados fotógrafos) tenga una IP española y un dominio .es favorece a que por un lado el tiempo perdido hasta que el cliente potencial llega a la web sea menor (tiene que cruzar «menos cable» en cada llamada a la web), y por otro es bastante más probable que ese dominio tenga mejor capacidad de carga precisamente en el país al que representa.

Caso aparte está la necesidad que presentan proyectos puramente SEO (gente que se dedica a hacer nichos de afiliación y/o publicidad, por ejemplo) por hostings que ofrezcan diferentes IPs, y que va más enfocado a proteger el ciclo de vida de sus proyectos que realmente a criterios SEO (si tienes muchos nichos en los que además realizas acciones de grey o blackseo y todos están en la misma IP, puede que Google te cace uno de los nichos, banee por IP, y por tanto caigan todos los demás proyectos, perdiendo así de golpe todas las vías de ingresos).

Pero, recalco, para negocios «normales» no es algo que vayamos a notar significativamente.

El downtime

Además hay que tener en cuenta que un buen hosting no debería caerse prácticamente nunca.

Una web caída es una web que arroja un error, y si justo en ese momento una araña de crawling pasa por la web, pues está claro que la valoración que hará será negativa.

De hecho el impacto que tiene un DDoS hecho por la competencia o un error del servidor que nos tire la web durante horas o incluso días puede ser significativo en el posicionamiento de la página.

Y aunque generalmente luego se recupera, puede tener un impacto considerable y duradero en el negocio (varias semanas o incluso meses con menores ventas mientras intentamos recuperar las posiciones perdidas en las SERPs).

Seguridad

Termino con otro punto que también puede tener un gran impacto.

En la mayoría de hostings se comparten IPs. Y esto, unido a las propias medidas de seguridad con las que cuente el proveedor (o a la falta de ellas) puede hacer que un problema de seguridad o privacidad de un «vecino» (otro cliente del proveedor que está en nuestro mismo servidor) nos afecte también a nosotros.

Sea cifrando también nuestra web por un ransomware (cualquier malware, realmente) pese a que realmente nuestra página esté protegida, sea metiéndonos en una lista de spam que hará que nuestros correos no lleguen al cliente por el abuso de envíos desde esa IP por parte de un vecino.

Como le ocurrió en su día a un cliente al que tuvimos que migrar sus cuentas de correos a GSuite.

Lo que, de nuevo, tiene un impacto directo en el negocio.

En fin, que volviendo al caso de los fotógrafos, decidimos que la mejor opción era migrar a un proveedor de hosting profesional.

Eran apenas unos 50 euros más AL AÑO, que no van a ningún lado. Y en efecto con el cambio se ha notado sobremanera, estando ya por debajo de esos 2 segundos que recomienda Google.

Un aviso a todos aquellos que estáis en proceso de optimización de vuestras webs. No descuidéis el hosting.