En mi lista de episodios pendientes de grabar tenía uno que, hasta ahora, por tema de viajes, y porque supone, sobre todo a nivel de grabación, bastante más jaleo, había ido posponiendo: hacer una reseña sobre un kit de supervivencia «urbana».
Ay dios, Pablo, ¡no sabía que eras un conspiranoico!
No te adelantes, que aunque parezca difícil de comprender ahora mismo, tiene todo el sentido del mundo.
La premisa de la que vamos a partir es que, como bien sabrás, la coyuntura global actual, con la guerra en Ucrania aún latente, los conflictos en Oriente Medio, el auge de la extrema derecha en cada vez más países europeos y el populismo que se ha apoderado de EEUU, con las tensiones geopolíticas aumentando en diferentes partes del mundo, hacen que más de uno nos preguntemos:
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.- ¿Estamos realmente preparados para una crisis extrema?
- ¿Qué pasaría si el sistema de garantías sociales colapsara?
- ¿Cuánto tiempo podríamos sobrevivir sin ayuda externa?
Todas estas respuestas, bajo mi humilde opinión, se resumen en una misma conclusión:
La realidad es que la mayoría de nosotros no estamos ni remotamente listos para enfrentarnos a una situación así.
Y aunque el instinto de supervivencia es fuerte, sin los conocimientos adecuados y el equipo correcto, nuestras probabilidades de salir adelante se reducen drásticamente.
Con esta inquietud en mente, y por qué no decirlo, también con la ociosidad capitalista de darme un capricho, decidí hacer un pequeño experimento: comprar varios kits de supervivencia en Amazon y montar mi propia mochila para un posible escenario catastrófico.
Un kit básico anti guerra total, apocalipsis zombie, invasión alienígena, o lo que se te ocurra.
Así, si alguna vez la sociedad colapsa, estaré preparado… supongo.
En este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL te contaré, y también te mostraré si estás viéndome ahora y no solo escuchando, qué artículos elegí, su utilidad real en una situación de emergencia y algunas reflexiones sobre hasta qué punto estos kits nos serían realmente útiles.
¡Empecemos!
Pero antes de continuar, te quería recordar que publico un episodio del podcast todas las semanas, y que además acompaño cada artículo que publico en mis webs con un reel/short/tiktok de menos de un minuto en el que resumo su contenido.
Vamos, que no puedo ponerte más fácil el que estés bien informado, con contenido muy documentado sobre nuevas tecnologías, seguridad de la información y negocios digitales.
Si te interesan estos temas, sígueme en Youtube y en la plataforma de podcasting desde donde me escuches, y activa la campanita para que te avise cuando se haya publicado un nuevo contenido.
Además, puedes suscribirte GRATUITAMENTE a mi lista de correo, donde cada semana hago el resumen de todo lo que ha ocurrido en los últimos días. Para colmo, con la suscripción recibirás al instante mi último eBook, de más de 40 páginas, con herramientas de ofuscación en criptomonedas que usa la industria del blanqueo de capitales (y que deberías conocer para evitar caer en fraudes y ciberataques).
Recuerda que esta es la única manera de que tú sigas siendo quien controla la información que consumes.
En tu mano está decidir si quieres o no estar bien informado.
El contexto: ¿por qué un kit de supervivencia urbana?
¿De dónde me surgió la idea?
Pues muy sencillo.
En diciembre de 2024, el Gobierno de Suecia actualizó el manual de supervivencia que entrega religiosamente a todos sus ciudadanos.
Esto, que desde el sur de Europa nos puede parecer raro, lo cierto es que es bastante habitual por el norte.
Escucha:
Los manuales de supervivencia en el norte de Europa tienen una larga historia. Suecia publicó su primer folleto durante la Segunda Guerra Mundial, con el título «Si llega la guerra». Luego se actualizó durante la Guerra Fría y más tarde, en 2018, tras la anexión de Crimea por Rusia.
[…]La oleada de actualizaciones de 2024 afecta a los principales países nórdicos. La Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB, por sus siglas en inglés) comenzó a distribuir sus manuales titulados “En caso de crisis o guerra”. Finlandia optó por una versión en línea, mientras que Dinamarca y Noruega publicaron sus actualizaciones a principios de este año.
Artículo en Wired (ES) sobre la historia de los manuales de guerra en Europa
Lo más llamativo del caso de Suecia es que en esta nueva versión, el documento ha duplicado el tamaño, pasando de 16 a 32 páginas. Un documento que, aunque enfocado principalmente en la población sueca, contiene información valiosa sobre cómo actuar en caso de una crisis profunda: desde apagones hasta conflictos bélicos, pasando por cuestiones mucho más cercanas a nuestros días como es la propaganda y la desinformación, la defensa psicológica frente a peligros externos que no controlamos, o la lucha contra el terrorismo.
Y la realidad es que, en el mundo convulso en el que vivimos, estos temas ya no parecen tan lejanos.
Basta con ver lo ocurrido con la guerra en Ucrania, los problemas con el suministro energético que están viviendo muchos países en latinoamérica, o la pura dependencia europea que aún a día de hoy hay del gas ruso, para darnos cuenta de lo frágil que es nuestra realidad.
La pregunta, por tanto, es inevitable: si un día el sistema en el que confiamos se desmorona, ¿sobreviviríamos?
Y más importante aún, ¿qué necesitaríamos para lograrlo?
Pues para responder a esta pregunta, he sacado mi tarjeta de crédito, vamos a hacer un experimento con ella: hace un par de semanas compré un kit de supervivencia y, vamos, en este episodio, a analizar su utilidad en un escenario real.
Lo haré, por cierto, mostrando en vídeo cada uno de los productos comprados y explicando de viva voz todo lo que incluye este kit que me he montado, por lo que si estas escuchando el podcast o leyendo el artículo que lo acompañará, te aconsejaría que también le echaras un vistazo al vídeo que subiré en Youtube y que también se puede ver en Spotify.
Además, te dejaré en el guión y en la descripción del vídeo todos los enlaces a los productos que compré, por si tú quieres montarte uno propio.
¡Comencemos!
Cómo montar un kit de supervivencia «efectivo»
Antes de comenzar a enseñarte todo, tengo que dejar claro que este kit lo he montado yo pillando aquello que creía tenía más sentido para mi caso en particular.
Me he montado, por tanto, un kit de supervivencia anti todo (menos guerra nuclear, que es cierto que, por ejemplo, no he comprado pastillas de yodo ni una máscara resistente a la radiación), y lo he montado yo mismo teniendo en cuenta que nosotros vivimos en un pueblo, y por tanto, nuestras hipotéticas necesidades ante el fin de la civilización, están más cercanas a la supervivencia en la naturaleza que en lo que podrías necesitar en medio de una ciudad.
Piensa que al lado de nuestra casa hay un río, y que no es raro que paseando por el campo veamos conejos, corzos, zorros y hasta jabalís. Obviamente, de poco te va a servir a ti, si vives en medio de una urbe, tener un filtro de agua o utensilios para pescar o cazar.
Pero dicho todo esto, comenzamos.
Un filtro de agua portátil
En un escenario de crisis, el acceso a agua potable puede volverse un lujo.
Por eso, uno de los primeros elementos en los que pensé fue en un filtro de agua portátil.
Opté, como puedes ver, por filtro de agua de LifeStraw (ES), una de las marcas más conocidas en este mundillo, que no requiere pilas ni electricidad (algo importantísimo frente a una situación de crisis de suministros) y puede filtrar prácticamente todas las bacterias y parásitos presentes en el agua no potable. Además, es sumamente ligero (poco menos de 60 gramos), sirve para potabilizar hasta 4.000 litros de agua, y es fácil de llevar, pudiendo colgártelo del cinturón o en el cuello, o en mi caso, metiéndolo dentro de la mochila.
Un kit multiusos
Para estar preparado ante cualquier circunstancia, compré un kit de supervivencia (ES) que incluye:
- Una linterna pequeñita que va a pilas (no incluidas, por cierto, así que sé que por uno de los bolsillos he metido algunas pilas tanto de las pequeñas como de las medianas ya no solo para uso personal, sino incluso, poniéndonos catastrofistas, como moneda de cambio o negociación con otros supervivientes).
- Una sierra de alambre: Muy útil, por ejemplo, para cortar algún pequeño tronco.
- Una cuerda salvavidas: De estas muy resistentes para el grosor que tienen.
- Un cuchillo de camping: Que sobra decir lo útil que puede llegar a ser. Hay que fijarse, por cierto, que venga afilado, porque no es raro que en estos kits, y por tema de aduanas, no lo estén.
- Un hacha: Importantísimo, ya que además es multifunción, y fue el motivo que me decidiese por este y no por otros kits que hay disponibles en la tienda.
- Una manta para mantener el calor corporal. No ocupa nada cerrada, y literalmente puede salvarnos la vida si hay que dormir a la intemperie.
- Un pequeño kit de primeros auxilios con vendajes, tiras para cerrar heridas y hasta un rudimentario equipo para suturar: No me voy a detener mucho en esto ya que luego tendremos otro bastante más completo.
- Un silbato para señalizar mi ubicación en caso de emergencia.
- Un brazalete de supervivencia, que incluye en su interior una brújula, otro silbato, y hasta una yesca para hacer fuego (por cierto que la yesca y el pedernal vienen protegidos por una pintura que hay que quitar previamente para poder usarlos. Y esto, por lo que pude investigar, se hace así para evitar que genere potenciales fuegos no intencionados en su transporte).
- Herramientas multifunción: Por un lado cuchara, por otro tenedor, varios apliques para abrir latas o cortar…
- Sedal y cebo para pescar.
- Otra yesca y pedernal.
Todo junto en una caja que pesa menos de un kilo, lo cual es clave para garantizar que la mochila de supervivencia sea funcional y fácil de transportar.
Un kit de primeros auxilios
También compré un kit de primeros auxilios de nada menos de 160 piezas (ES).
No voy a pararme a decirte uno a uno todo lo que incluye, pero voy a hacerte un resumen para que te hagas una idea de lo completo que es.
Básicamente, este kit incluye todo lo que se te pueda ocurrir, y muchas otras cosas que seguramente no se te ocurran, para hacer primeros auxilios.
Yesos impermeabilizantes, paquete de hielo instantáneo, diferentes vendajes, toallitas limpiadoras, vainas para limpiar el ojo u otras partes del cuerpo sensibles, tiras para cerrar heridas… y, por supuesto, hasta un equipo muy rudimentario para hacer puntos, con bisturí, tijeras, etcétera etcétera.
Además, da la casualidad que al menos nosotros, en casa, no teníamos como tal un kit de primeros auxilios más allá de algunos vendajes y el agua oxigenada/alcohol típico, así que mira, esto quizás en algún momento sí lleguemos a usarlo.
Y por cierto, que a ese kit me falta incluir los típicos medicamentos que necesitamos cada uno de nosotros, y aquellos otros que siempre tenemos en casa, como una caja de paracetamol o ibuprofenos, y si podemos, hasta algunos antibióticos de amplio espectro.
Esto será crítico en un hipotético fin de la civilización tal y como la conocemos, e incluso podrían servir también de moneda de cambio.
El producto estrella: Una radio multifunción
Un aspecto clave en cualquier escenario de crisis es la comunicación y el acceso a información.
Por eso, también me hice con una radio de emergencia (ES).
Y dirás tú: Pues Pablo, vaya tontería… Sigue enseñándome el resto de productos.
No corras tanto, que te tengo que decir que es, de lejos, lo que más ilusión me ha dado.
¿El por qué?
Pues porque, aunque funciona con pilas, también puede cargarse con energía solar, enchufándola a la corriente o mediante una manivela.
Es decir, que sí o sí va a funcionar en cualquier escenario.
Encima, viene robusterizada para aguantar golpes y salpicaduras.
Y además, cuenta con una linterna integrada, un sistema de alarma que al activarlo empieza a emitir pitidos y luz a intervalos regulares, y, ojo al dato, la capacidad de funcionar como una powerbank, y por tanto, servir para cargar otros dispositivos, como un teléfono móvil.
Es decir, que solo este dispositivo me asegura que incluso si no hay corriente eléctrica en la zona, tengo la posibilidad de cargar el resto de dispositivos con una capacidad de 4000 mAh, dándole a la manivela, o si hay sol, dejándola unas horas al aire libre.
Todo por apenas 15 euros, por lo que me pareció una de las mejores inversiones para una situación de emergencia… o fíjate tú, para cualquier escapada que hagamos a la naturaleza.
Recursos educativos, pilas, mascarillas, gafas y bebida/comida enlatada
Tener herramientas sin conocimiento de cómo utilizarlas es inútil.
Y es que, siendo sinceros, la mayoría de las cosas que incluyen estos packs no las he usado en mi vida. Que de nada me van a servir, sinceramente, sin tener ni idea de cuestiones básicas de supervivencia como el cómo usar una yesca y un pedernal, cómo hacer una trampa para cazar, cómo curar adecuadamente una herida…
Por ello, incluí en mi kit un libro de supervivencia (el más vendido de Amazon en la categoría de Acampada) llamado 101 técnicas y consejos de supervivencia: Manual de supervivencia y bushcraft (ES), que ofrece instrucciones sobre habilidades básicas como hacer fuego con un pedernal, construir refugios improvisados o incluso cazar.
En papel, ya sabes. Nada de bajarte un ebook y depender, por tanto, de que tu móvil tenga batería para poder leerlo. O esperar que en un apocalipsis podamos conectarnos a Internet a ver un vídeo de Youtube…
Además, siguiendo las recomendaciones del manual sueco, también añadí unas cuantas latas de comida de alto valor nutricional (en mi caso, unas latas que tenía por casa de caballa en aceite de oliva, y que hicieron que tuviera una discusión con mi pareja, tachándome de conspiranoico :D), una botella de agua (vacía en este momento, por razones obvias), algunas pilas que, como te comenté, me pueden servir tanto para la linterna y la radio como también como moneda de cambio en un mundo post-apocalíptico, unas gafas, ya que yo soy miope, y aunque también he metido unas lentillas, lo cierto es que no puedo esperar poder depender de suministro de lentillas en una situación de crisis, y hasta unas mascarillas que me sobraron de la época COVID, que nunca se sabe…
También una cinta americana, que nos podría servir para muchísimas cosas en el día a día. Y papel higiénico.
Ya vivimos en los confinamientos con el COVID cómo este recurso se vuelve “estratégico”. Así que, qué menos que meter aunque sea un par de rollos…
Reflexiones finales: ¿de verdad estamos preparados?
Y después de armar mi propia mochila de supervivencia, me han quedado varias reflexiones con las que quiero cerrar este episodio, así que si has llegado hasta aquí, buenas noticias.
En primer lugar, quiero pensar que la probabilidad de que el sistema colapse por completo es muy baja.
Escucha:
Sinceramente, incluso en los peores escenarios, como fueron las guerras mundiales del siglo XX, el sistema social de los países siguió operando. A mucho menor grado, por supuesto, con desabastecimiento de la mayoría de enseres y recursos básicos, pero siguió funcionando.
Pablo F. Iglesias
Raro será que esto no ocurriera poniéndonos, recalco, en el peor de los escenarios.
Y en segundo lugar, y lamento ser tan pesimista, si llegáramos a un escenario realmente postapocalíptico, la capacidad de sobrevivir dependería, sobre todo, de la suerte que tengamos, y en menor medida de nuestras habilidades de supervivencia, que de cualquier equipo que tengamos a la mano. Saber utilizar una herramienta es más importante que solo poseerla. Y, lamentablemente, el grueso de la sociedad, yo el primero, no estamos preparados, por lo que dependeríamos casi por completo del azar.
De que no enfermáramos, de que no nos matase cualquier vecino por hacerse con nuestros recursos, de que fuéramos capaces de sacar fuerza mental para sobrevivir en una situación tan extrema.
Y por todo esto, te quiero dejar una serie de preguntas, siendo la última, quizás, la más importante de todas:
- ¿Tienes, o has pensado alguna vez, en preparar un kit de supervivencia? Si es así, ¿qué incluiste o incluirías, y por qué?
- Si el sistema de garantías sociales dejara de funcionar de la noche a la mañana, ¿qué harías para sobrevivir?
- Y por último, ¿crees que en un escenario de crisis real el equipamiento marcaría la diferencia, o la clave está en la capacidad de adaptación y conocimiento de supervivencia?
Te leo en comentarios, y abramos debate.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
Si este contenido te sirve para estar bien informado sobre la actualidad en materia de negocios digitales, reputación y tecnología, te agradecería que le dieras a suscribirte en mi canal de Youtube o en la plataforma de podcasting desde donde me escuchas, le des a Me Gusta, al botón de hype de Youtube, me dejes un comentario o reseña y lo compartas con aquellos a los que les pueda interesar.
¡Seguimos!
Si utilizas otra plataforma de podcasting, busca «enCLAVE DIGITAL« en la app para localizarlo, o visita la página del videopodcast, donde ofrezco enlaces directos a las principales plataformas actuales:
Hola
Y qué hay del kit de supervivencia digital,suponiendo que todo quede en un susto y podamos retomar la normalidad claro.
Saludos
Buena pregunta!!
Porque viendo los últimos movimientos, la duda es cómo quedará Internet en unos pocos años si cada potencia mira para su propio interés… De hecho, para la semana que viene tengo preparado un artículo precisamente sobre esto…