Recientemente, Magdalena Torga, redactora de Maldita Tecnología, me escribió para pedirmi opinión como experto sobre un vídeo (ES) que les había llegado a la redacción. Se trataba de un reportaje que mostraba una granja de teléfonos, y colación de ello, quería preparar un reportaje sobre cómo funciona este negocio turbio.
Me pareció un reto fascinante, ya que este tema conecta directamente con mi experiencia en blindaje reputacional, ciberseguridad e inteligencia artificial aplicada. Además, hablar de granjas de teléfonos es entrar en el terreno de la manipulación digital, un ámbito donde cada día hay más ataques sofisticados que debemos conocer para protegernos.
Así que, como suelo hacer con la mayoría de colaboraciones, a continuación dejo tal cual las respuestas que le pasé a Maldita Tecnología, con algunas reflexiones extra para conectar con todo el trabajo que venimos desarrollando en esta santa casa y el resto de mis proyectos.
¿Las imágenes del vídeo corresponden con la apariencia de una granja de teléfonos? ¿Qué sabemos sobre cómo funcionan? ¿Dónde suelen estar ubicadas?
Sí, las imágenes mostradas en el vídeo corresponden con lo que bien podría ser una granja de teléfonos. Al menos la mayoría (hay algunas más genéricas donde se ven servidores, que por poder podrían ser de cualquier otra cosa). Se pueden ver estanterías repletas de móviles organizados de forma masiva, alojados en un espacio que parece un almacén o local discreto, típico de este tipo de instalaciones. Este es el entorno físico habitual donde se alojan muchas unidades, conectadas y controladas simultáneamente para tareas automatizadas.
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Pues estas granjas funcionan mediante la conexión simultánea de múltiples teléfonos que ejecutan acciones repetitivas y automatizadas, como dar likes, generar seguidores, reproducir vídeos o enviar mensajes.
Cada teléfono opera con una tarjeta SIM propia y puede simular comportamientos humanos gracias a softwares que replican las interacciones reales que hacemos todos nosotros. Se usan, además, CDCs que operan como sistemas de control remoto y que manejan cientos de dispositivos a la vez, permitiendo cambiar datos, IPs y simular ubicaciones para evitar ser detectados.
Y sobre su localización, generalmente las granjas de teléfonos están ubicadas en países con mano de obra y electricidad barata, y por supuesto, regulaciones menos estrictas, como India, Bangladesh, China, Vietnam o algunos países latinoamericanos. Están en espacios cerrados como almacenes, oficinas discretas o cobertizos, diseñados para el trabajo masivo y la operación continua sin llamar la atención. La ubicación, como te podrás imaginar, se elige buscando costos bajos y dificultad para ser clausuradas.
¿Para qué se suelen utilizar estas granjas de teléfonos? ¿En qué son efectivas y cómo se diferencian, por ejemplo, de un ejército de bots?
Se usan principalmente para manipular métricas digitales como seguidores falsos, visualizaciones fraudulentas, likes o comentarios automáticos en redes sociales y aplicaciones.
Si tienes un perfil público en redes como Instagram, estoy seguro que en algún momento alguien se ha puesto en contacto contigo para proponerte aumentar el número de seguidores, supuestamente con usuarios reales. Obviamente, es esto lo que estás «contratando». De real no tiene nada.
Sin embargo, esto sirve para promocionar productos, artistas o figuras públicas (generalmente perfiles sin conocimientos de cómo funcionan realmente los algoritmos, ya que comprar este tipo de interacciones ya no es que no sume, es que directamente reduce tu alcance orgánico y por tanto es negativo para tu visibilidad), crear tendencias artificiales o simular un amplio apoyo social.
También se emplean en actividades de spam o envío masivo de mensajes para fines comerciales… y generalmente fraudulentos.
Y claro, son efectivas porque cada teléfono es un dispositivo físico con tarjeta SIM, IP y características únicas, lo que da apariencia de usuarios reales y dificulta mucho la detección. A diferencia de un ejército de bots, que son programas de software sin dispositivo físico, las granjas de teléfonos simulan interacciones humanas más creíbles y pueden operar en plataformas que restringen o bloquean a los bots. Esto las hace más sofisticadas para manipular redes sociales y métricas.
¿Hay evidencia de que estos servicios pueden usarse para manipular la opinión pública y elecciones? ¿Pueden utilizarse para desinformar?
Sí, existen evidencia clara de que se usan para manipular opiniones públicas y campañas electorales.
El simple hecho de inflar las variables de un perfil o de un contenido está demostrado que afecta en la percepción que tiene el resto de usuarios de ese contenido (da argumentos de presión social y/o autoridad).
Además, por cómo están diseñados los algoritmos de recomendación de contenido, estos dispositivos pueden posicionar hashtags, amplificar mensajes políticos, crear apoyo falso o desinformar contra adversarios. Han sido detectados en campañas donde se busca influir en la percepción ciudadana y alterar resultados electorales, actuando como un ejército digital de influencia.
Sin ir más lejos, a mí en TikTok no es raro que de vez en cuando, con un contenido cualquiera que publico, me lleguen de pronto varios mensajes de apoyo o en contra del gobierno de España, que no tienen nada que ver con el contenido, pero que en suma, hacen que parezca que «la gente» habla sobre estos temas.
Y en Youtube ya he explicado cómo en algunos de mis vídeos explicando cómo funcionan algunos fraudes de supuestas inversiones en criptomonedas me están bombardeando a comentarios generados automáticamente con estos métodos que intentan redirigir las víctimas hacia supuestos sistemas de recuperación de fondos… que son, en esencia, las mismas bandas de cibercriminales intentando estafar nuevamente a las víctimas.
Pero respecto a la desinformación, definitivamente sí. Además de manipular las métricas, estas granjas son usadas para difundir desinformación, noticias falsas y fraudes mediante la multiplicación masiva de mensajes o contenidos manipulados. En redes como X se ve claramente cómo algunos trendic topics están ahí gracias a contenido generado mediante esta forma de ataque.
Su habilidad para amplificar contenido debido al gran número de dispositivos les permite expandir rápidamente narrativas falsas y confundir a la audiencia, contribuyendo a campañas de desinformación estructuradas.
Caso de estudio reciente: la manipulación digital en las elecciones de Moldavia 2025
Magdalena, al día siguiente, me pidió si podía darle algún ejemplo reciente de este tipo de uso en el ámbito político, Y un ejemplo claro y de rabiosa actualidad que muestra el alcance y peligrosidad de las granjas de teléfonos y demás redes de cuentas falsas es lo sucedido en las elecciones parlamentarias celebradas recientemente en Moldavia, un país con poco más de 2,4 millones de habitantes.
En los días previos a estos comicios, se observó un inusitado volumen de publicaciones en redes sociales como TikTok con un claro sesgo de apoyo hacia el bando prorruso. La cifra total de visualizaciones de estos contenidos superó los 23 millones, con cerca de 860.000 me gustas.
Estos números resultan poco creíbles para un país con esa población, lo que implica que la gran mayoría de esas interacciones fueron generadas o amplificadas artificialmente, presumiblemente por granjas de cuentas o granjas de teléfonos.
Este fenómeno no solo infló fraudulentamente la percepción de apoyo popular, sino que formó parte de una campaña coordinada de desinformación e injerencia extranjera. La redacción de Newtral publicó un análisis detallado sobre esta interferencia en Moldavia, destacando cómo Rusia habría utilizado estas técnicas para intentar influir en los resultados electorales puedes consultarlo aquí (ES).
Afortunadamente, en las urnas el bando prorruso no triunfó, pero esta campaña digital deja en evidencia la sofisticación y peligrosidad de estas operaciones digitales.
Reflexión final
Esta colaboración con Maldita Tecnología me ha permitido plasmar en palabras una realidad que muchos subestiman: las granjas de teléfonos no solo son una amenaza tecnológica, sino un reto para nuestra democracia y para la autenticidad de la interacción digital.
Las similitudes con un ejército de bots son importantes, pero el factor hardware físico hace que estas granjas tengan un impacto mucho más sutil y difícil de detectar. Es fundamental que profesionales, PYMES y marcas entiendan que detrás de métricas infladas y movimientos virales aparentemente espontáneos puede haber una maquinaria sofisticada diseñada para manipular.
Para terminar, dejo por aquí el reportaje que acabó publicando el medio (ES) y en el que se me menciona.
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