instalar windows11

Windows 11 lleva, oficialmente, una semana disponible para todos los usuarios.

O, mejor dicho, para todos los usuarios con dispositivos que cumplen una serie de especificaciones concretas.

De hecho, algunas de ellas son, cuanto menos, cuestionables, y es por eso que me he animado a escribir este tutorial.

Te cuento.

La controversia sobre los chips TPM y procesadores compatibles

Para poder instalar Windows 11, es necesario que nuestro dispositivo cuente con, al menos, 4 GBs de RAM, unos 15 GBs de almacenamiento disponible, algunas especificaciones extra más o menos aceptables, y dos que ya son más cuestionables.

Hablo de que dentro de los dispositivos aceptados, es necesario que estos cuenten con un chip TPM 2.0 y unos procesadores de generaciones considerados modernos.

Por no entrar en muchos detalles, vamos a decir que TPM es un chip que ayuda a segurizar algunas rutinas internas del sistema operativo.

La cuestión aquí es que hay incluso dispositivos vendidos actualmente que no cuentan con un chip TPM. Es más, en países como Rusia o China prohíben expresamente vender dispositivos con este chip, al considerar que esto entorpece su labor de espionaje masivo defensa nacional.

Por ponerte un ejemplo, mi portátil Lenovo tiene un chip TPM, pero en la versión 1.2, que no es compatible oficialmente con Windows 11… en el país donde vivo.

Sin embargo, si me fuera a Rusia, casualmente, sí podría instalar Windows 11 sin problemas.

¿Ves por dónde voy?

Es un requisito obligatorio para instalar Windows 11… pero realmente no es necesario para que el sistema operativo funcione. A lo sumo, es posible que el día de mañana haya alguna funcionalidad que Microsoft saque en Occidente que haga algún tipo de incompatibilidad con aquellos que no tenemos la versión 2.0 o superior de TPM. Pero en sí mismo, es algo que Microsoft pide porque cree que esto mejorará la seguridad del sistema, no porque realmente sea necesario para que este SO se ejecute.

Y pasa exactamente lo mismo con los procesadores.

En el caso de procesadores Intel, Windows 11 tiene oficialmente compatibilidad con procesadores de la octava, novena, décima y undécima generación.

Mi portátil tiene un i7 de séptima generación, por lo que se queda fuera de la compatiblidad, y esto, junto al TPM que comentaba hace un momento, hace que la actualización para pasarme a Windows 11 que se me mostraba en el gestor de actualizaciones me avisase de que no era posible instalar Windows 11 en el equipo.

Sin embargo, y aquí viene la gracia, Microsoft vende una surface con procesador de séptima generación, y ¡oh casualidad! Ese dispositivo sí es compatible con Windows 11.

El mío, que es Lenovo, no. Pero la Surface de Microsoft, con un procesador de la misma generación, sí.

¿Ves por dónde vuelvo a ir?

Realmente en este caso Microsoft está cerrando el grifo al soporte oficial a dispositivos que sí podrían ejecutar Windows 11 con soltura (recordemos que a bajo nivel, Windows 11 es casi más una re-skin de Windows 10 con algunos añadidos), pero por eso de que, como veíamos justo ayer en el caso de Apple, hay que hacer mover los engranajes del capitalismo (y evitar potenciales problemas con usuarios instalando Windows 11 en dispositivos muy pero que muy antiguos), se fuerza a los usuarios que, si quieren utilizar el nuevo sistema operativo, compren un dispositivo de nueva generación (o uno de la misma generación pero que venda la compañía, como ocurre con la Surface :D).

Resumiendo: Que, en efecto, todo lo que voy a contar a continuación no está soportado oficialmente por Microsoft, y que, por tanto, de hacerlo perderemos el soporte y garantía oficial.

Que no puedo asegurar que el día de mañana el dispositivo funcione correctamente, y que, por ello, solo recomendaría hacerlo a aquellos que no dependan para trabajar de ese dispositivo (un servidor trabaja principalmente desde un MacOS ARM, por lo que mi portátil Windows actualmente es un dispositivo secundario).

Hecho el disclaimer de rigor, ¡vamos al lío!

Windows 11 con tip TPM 1.2

Empiezo con lo más fácil, y es que hace unos días Microsoft se pronunciaba sobre esa obligatoriedad de tener TPM 2.0 para instalar Windows 11, y abría la veda a que, quien quisiese, y bajo su propia responsabilidad, pudiera instalar Windows 11 en un dispositivo con TPM 1,2.

Sí, lo dice la propia Microsoft (EN), pero se limpian las manos si algo sale mal, ya que requiere, como verás a continuación, tocar un poco el registro.

Pero, primero de todo, para comprobar si contamos o no con chip TPM, debemos:

  • Presionar Win + R a la vez.
  • Escribir ‘tpm.msc’ en la ventana de búsqueda que ha parecido.
  • Te saldrá otra pestaña en la que se te informará de la versión TPM que tiene tu dispositivo, y si está o no activado.

Si tienes la versión 2.0 o superior, olvídate de lo siguiente. Este paso no lo necesitas hacer.

Si no tienes TPM en tu dispositivo, no puedo asegurarte que hacer esto sirva de algo.

Pero si tienes TPM 1.2, sigue leyendo.

Los pasos para saltarse el control de TPM 2.0 son los siguientes:

  • Presionar Win + R a la vez.
  • Escribir «regedit» para abrir el registro de Windows.
  • En la nueva pestaña, tenemos que ir hasta HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\Setup\MoSetup.
  • Una vez dentro, y pulsando el botón derecho en la pantalla derecha (donde están las variables), le daremos a crear un nuevo valor REG_DWORD (32 bits) con el nombre AllowUpgradesWithUnsupportedTPMOrCPU y el valor ‘1’ (por defecto aparecerá el 0).
  • Cerramos todo, y reiniciamos.
  • Gracias a esto, el asistente de instalación de Windows 11 ya no bloqueará la actualización si nuestro dispositivo no tiene TPM 2.0.

    instalar windows11 usb

    Cómo instalar Windows 11 si nuestro dispositivo no es compatible

    Salvado el tema del TPM, otro de los motivos que pueden surgir para bloquear la actualización es que nuestro procesador no sea compatible.

    Sobra decir que si el problema es que no tienes suficiente RAM, o suficiente almacenamiento disponible, no recomiendo que sigas estos pasos, ya que claramente pueden surgir problemas en la instalación que sean catastróficos.

    Pero con el procesador, la cosa, como he explicado al principio, está menos clara.

    Ordenadores como el mío (i7 de séptima generación) tienen potencia de sobra para correr Windows 10 u 11, y es más cuestión de dónde se ponen los límites que de incompatibilidad real.

    Pese a ello, si intentas actualizar usando el asistente de actualización de Windows 11, y el sistema te dice que no puedes por el procesador, hay otra cosa que puedes hacer para remediarlo, y que es, precisamente, lo que yo he hecho.

    Para ello, hay que irse a la página de descarga de Windows 11 oficial (ES), y apostar por la segunda opción, es decir, la de Crear soportes de instalación de WIndows 11.

    La idea es crear un USB booteable, que, curiosamente, parece no pasar los controles que sí obliga a pasar el Asistente de instalación.

    Una vez descargada la herramienta, nos irá guiando por una serie de pasos para crear la imagen de Windows 11 en base a la información de nuestro sistema operativo. Sobra decir que necesitamos tener un Windows 10 oficial para poder crear el USB de instalación, y que además, por razones obvias, necesitamos un USB de 8GBs de almacenamiento o superior.

    Le das a todo Siguiente, y empezará a descargar el sistema operativo.

    Esto, según la conexión que tengas, puede tirarse bastante tiempo, así que paciencia. En todo caso, mientras tanto, puedes seguir utilizando el ordenador.

    Una vez el proceso haya terminado, te avisarán, y verás que el USB donde has instalado este asistente ya cuenta con un archivo ejecutable y varias carpetas.

    USB booteable windows11

    Puedes reiniciar el ordenador para que cargue primero el USB, o más cómodo aún, darle doble click al ejecutable, para que empiece la actualización a Windows 11.

    De nuevo, alrededor de una hora de espera entre reinicios automáticos y procesos de instalación, y ¡voilá!

    Ya tienes Windows 11 instalado en un dispositivo a priori no compatible.

    ¿Qué problemas me puedo encontrar?

    Como ya he dejado claro en más de una ocasión en este artículo, no recomiendo hacer esto en un dispositivo del que dependamos para trabajar. A priori, yo no he notado ningún problema, y llevo casi una semana con él instalado.

    De hecho, he podido también hasta recibir actualizaciones del sistema.

    actualizar windows11

    Vamos, que, a ojos de Microsoft, somos un usuario de Windows 11 más.

    Pero no puedo asegurar que en diferentes arquitecturas y configuraciones de hardware, pase lo mismo.

    Como tampoco puedo asegurar que, el día de mañana, alguna actualización del sistema haga saltar alguna incompatibilidad de las que antes hablábamos.

    Vamos, que todo apunta a que no habrá ningún problema reseñable… pero la duda siempre va a estar ahí, y por tanto, hay que ser conscientes de los riesgos que asumimos.

    Por cierto, en unos días espero poder publicar una pieza hablando de un tema en particular de Windows 11 que no me ha gustado: la incapacidad de mover la barra de tareas a donde nos de la gana.

    Hasta entonces, si te animas, no dudes en contarme tu experiencia por comentarios :).

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    Revisa mi setup de trabajo, viaje y juego (ES).

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