En los últimos meses, mientras las bolsas mundiales se teñían de rojo y el miedo volvía a dominar los mercados por la nueva guerra arancelaria de Donald Trump, algo sorprendente ocurría en el sector de las inversiones.
Frente a todos aquellos haters del mundo cripto, el comportamiento del Bitcoin y del oro, tras una caída inicial, como el resto de activos de inversión, repuntaron con fuerza, mientras el resto de activos habituales en la mayoría de carteras de los inversores seguía en caída libre.
Y esto es un hito que demuestra un cambio de paradigma en la industria.
- ¿Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo activo refugio?
- ¿Es el Bitcoin una inversión segura, o una burbuja especulativa más?
- ¿Y cómo podemos invertir en criptomonedas con cabeza, sin caer en estafas?
En este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL daremos respuesta a estas tres preguntas desde mi propia experiencia como consultor e inversor.
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Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Un episodio que viene patrocinado por TANGEM (ES), una plataforma de inversión en criptomonedas que ofrece tarjetas físicas, y hasta anillos, para almacenar de forma segura tus claves privadas.
En unos minutos te cuento más en profundidad cómo funciona.
Pero ahora, vamos a desgranar lo que, a día de hoy, tiene sentido hacer para invertir con cabeza en cripto… y lo que no.
¡Empecemos!
Bitcoin: ¿el nuevo oro digital?
Durante años, muchos analistas se han reído de la idea de comparar Bitcoin con el oro. Pero lo que hemos visto recientemente en los mercados… no es casualidad.
Mientras arreciaba la tensión entre potencias, los activos tradicionales, como es el caso del Nasdaq, el índice tecnológico norteamericano, sufrían una corrección. Y sin embargo, tanto el oro como el Bitcoin repuntaban, demostrando, una vez más, que QUIZÁS (solo quizás) estemos ante algo nuevo realmente diferenciador.
Históricamente, el precio de Bitcoin ha seguido un patrón cíclico ligado a su halving (un evento que ocurre cada 4 años y reduce a la mitad la emisión de nuevos bitcoins). Sin embargo, este último ciclo ha roto la norma: su revalorización no ha esperado al halving para comenzar.
En el momento en el que estoy preparando este guión, estamos casi en máximos históricos.
Pese a que el resto de mercados y activos no están pasando, ni de lejos, su mejor momento.
Y esto, como cabría esperar, es importante.
Significa que, como ya expliqué no hace mucho en un análisis exclusivo para los miembros del club Negocios Seguros, cada vez más inversores institucionales están viendo en Bitcoin un activo refugio alternativo, con características únicas frente al oro.
¿Y cuáles son esas características?
Pues las podemos resumir en 4:
- Mayor portabilidad: Y es que, por si no lo sabes, hay límites claros para viajar con oro o con dinero físico. Sin embargo, por cómo funciona el mundo cripto, es literalmente imposible evitar que cualquiera pueda cruzar una frontera con la cantidad de monedas virtuales que le de la real gana.
- Custodia más sencilla: Ten en cuenta que custodiar el oro no es, ni de lejos, sencillo. O bien lo custodias tú mismo, y por tanto, además de espacio, necesitarás unas medidas de seguridad físicas considerables. O bien pagas a un tercero para almacenarlo en su caja fuerte. Con el mundo cripto esas barreras de entrada son puramente de conocimiento, ya que cualquiera puede autocustodiarse digitalmente su cartera, como comentaré un poco más adelante, o decidir delegar esta responsabilidad en un tercero, también de manera totalmente virtual, y encima «gratis».
- Divisibilidad total: Y es que una onza de oro, para dividirla, vas a necesitar equipo especializado. En cambio, ¿un bitcoin? La mayoría no tenemos ni tan siquiera uno, y trabajamos con satoshis, que representan un diez elevado a la menos ocho bitcoin. Vamos, una ínfima parte del valor total de Bitcoin. Y no es la única criptomoneda que trabaja de esta manera. Ethereum, por ejemplo, tiene Wei, otra fracción del coste total de un ETH, que permite trabajar mucho más cómodamente con partes divisibles de su valor.
- Y por ultimo, una oferta limitada y transparente: La disponibilidad del oro depende, en esencia, del coste que le asignemos. A mayor coste, más incentivos para minar oro, y por tanto, más oro puede llegar a sacarse de la tierra. Pues algo así, pero en el mundo digital, pasa con Bitcoin. Cada cuatro años se minan la mitad de bitcoins, y por tanto, artificialmente se genera esa escasez controlada que es, en esencia, lo que le dota de mayor valor. De ahí que se haya defino al Bitcoin como el oro digital.
Eso sí, es cierto que no tenemos siglos de historia como con el oro.
Pero tenemos algo igual de valioso: una adopción creciente, descentralización real y un protocolo que, hasta ahora, ha sido imbatible en términos de seguridad y confianza.
Lo que me lleva al siguiente punto…
¿Por qué invertir solo en bitcoin?
Mira, hay más de 10.000 criptomonedas en el mercado.
Y si lo miramos con honestidad, más del 95% de ellas no tienen ningún valor real.
Son lo que llamamos tokens especulativos, muchos de ellos sin un caso de uso claro, o peor aún, montados para aprovecharse del hype y sacar dinero a incautos.
¿En qué se diferencia entonces Bitcoin, o si me apuras Ethereum, del resto de criptomonedas?
Así lo definía Lucas Suárez, autor del libro El Paradigma Bitcoin (por cierto, publicado bajo mi editorial Ediciones PY) en una entrevista que le hacía hace ya un año en este mismo podcast:
Bitcoin es único porque tiene un cóctel tecnológico que solucionó dos problemas que jamás había solucionado hasta entonces ninguna criptomoneda:
- Uno es el doble gasto, es decir, que nadie pueda gastar una misma moneda dos veces […]
- Y otro problema es la descentralización total, y aquí está la clave.
Lucas Suárez en una entrevista en el podcast enCLAVE DIGITAL
En efecto, Bitcoin no depende de ninguna empresa, gobierno o grupo de desarrolladores. Solo sabemos que fue desarrollado por alguien que se hace llamar Satoshi, y que podría estar muerto, no existir, o ser un grupo de personas.
Y esto, por raro que te parezca, lo hace verdaderamente único, ya que no hay alicientes ni aparente interés de quien fuera su creador o creadores de interceder en su presente y futuro.
Es, por tanto, descentralizado, y democrático, de verdad.
Y en el caso de Ethereum, por poner otra criptomoneda que sí tiene detrás un equipo, pero que muchos consideramos casi al nivel de Bitcoin en cuanto a interés, a cambio, ofrece una infraestructura tecnológica brutal: la red de Ethereum es el ecosistema sobre el que se han construido miles de proyectos de la llamada Web 3.0.
Es como Bitcoin, si bitcoin permitiese construir sobre él aplicaciones.
Hay, por tanto, valor real detrás de la moneda, más allá de su potencial uso como moneda de cambio.
En cambio, el resto de criptos (incluso algunas muy populares) no dejan de ser activos que dependen de la confianza que tengamos en quienes están detrás. Algo parecido a invertir en una startup con muchas promesas… y pocas garantías.
Y luego están las memecoins: tokens que nacen sin propósito, más allá de volverse virales y generar rentabilidades exageradas en cortos periodos de tiempo… para unos pocos.
Generalmente, para sus fundadores.
O las CBDC: Que no dejan de ser las mismas monedas FIAT que usamos, y que dependen de bancos centrales, pero virtualizadas. Lo que además les añade más problemas que soluciones (como que, por ejemplo, el gobierno de turno pueda decidir que parte del patrimonio que tienes parado caduque en unos meses para potenciar el consumo del país).
De nuevo, Lucas Suárez nos dejó una perla en la entrevista que le hicimos hace unos meses:
La raíz del problema es la devaluación del dinero (que nadie pueda crear más dinero de la nada), y las CBDC no acaban con este problema.
Podemos tener un euro digital, y ellos van a seguir teniendo la capacidad de devaluar nuestros ahorros, nuestro trabajo.
Entonces, el problema raíz no lo solucionan.
Y no solo no lo solucionan, sino que nos llevan a otros problemas mucho más gordos.
Y todo nos lo venden siempre con la típica excusa del bien común y la conveniencia.
Lucas Suárez en una entrevista en el podcast enCLAVE DIGITAL
Es importante que tengamos clara, por tanto, la diferencia entre:
- Inversión: Algo estructurado, a largo plazo, con fundamentos sólidos.
- Y especulación: Que viene a ser algo así como apostar esperando multiplicar por 10 o por 100, sin más criterio que la propia suerte o fórmulas mágicamente perfectas.
Sobra decir que por estos lares no recomiendo especular.
Y menos en un entorno donde los fraudes, como bien sabes, están a la orden del día.
Cómo evitar fraudes y estafas en el mundo cripto
Fíjate, en todo este tiempo hablando con centenares de víctimas de fraudes con criptomonedas, y ayudándoles desde CyberBrainers a intentar recuperar su dinero, te lo digo con total claridad: si te prometen rentabilidades de más de un, digamos, 20% anualizado, o te lo garantizan, es un fraude.
No hay, hoy en día, inversión segura que ofrezca esas cifras.
Lo que hay son directamente fraudes, campañas de phishing, esquemas ponzi, pump & dumps y tokens creados con la única intención de desplumar al que llega tarde.
Y, fíjate tú, todos ellos te aseguran rentabilidad altísimas, llegando incluso al 10% DIARIO.
DIARIO. No anual, diario.
Te aseguro que hablo cada día con muchísimas víctimas desde la consultora, y en todo este tiempo, hemos visto esto una y otra vez:
- Proyectos que te aseguran ingresos pasivos
- Plataformas de staking con retornos irreales
- Y nuevos tokens con promesas de «revolucionar la industria»
¿Y qué pasa en la práctica?
Pues que solo ganan dinero los que están dentro de la trama… y saben cuándo salirse o tienen el control de las carteras.
Por eso, si quieres invertir en cripto con cabeza, te voy a dar tres tips que deberías grabártelos a fuego en la cabeza:
- Desconfía de cualquier proyecto que prometa rentabilidades desproporcionadas.
- Investiga quién está detrás del proyecto. Si no es público o no te da confianza, sal corriendo.
- Evita grupos de Telegram o redes sociales donde se comparte “información privilegiada”. Suelen ser cebos, o en el mejor de los casos, negocios turbios donde el único que va a ganar es quien gestiona el grupo o perfil.
Carteras frías, calientes… y una opción intermedia
Pero si quieres empezar en este sector con buen pie, además de evitar dejarte seducir por cantos de sirenas de proyectos que lo van a petar y centrarte en lo que ya sabemos que funciona, aunque no tenga múltiplos exagerados, como es Bitcoin y Ethereum, otra de las decisiones más importantes que tendrás que tomar al invertir en cripto es cómo almacenar tus activos.
Y es que hay dos posibilidades: O apostar por una cartera caliente, o por una fría.
Las carteras calientes son las más cómodas, ya que simplemente requieren crearte una cuenta en un exchange (es decir, una especie de banco, pero en el mundo de las criptomonedas) como puede ser Binance, Coinbase o Kraken.
Ya expliqué en su día cómo hacerlo en un tutorial, así que no voy a repetirme. Si te interesa, busca en mi página web «Cómo comprar criptomonedas como Bitcoin y Ethereum de forma segura«, y te saldrá.
Pero quédate con la idea de que, como ventajas, tienen principalmente dos:
- Un acceso rápido y sencillo: Te abres la cuenta y realizas el intercambio entre moneda FIAT y criptomonedas desde la misma aplicación.
- Y que, por tanto, es ideal para principiantes o para hacer trading, ya que te permite, desde la misma aplicación, hacerlo todo.
Pero, por contra, también conlleva una serie de inconvenientes:
- El más importante, por ejemplo, es que la custodia no es tuya: si el exchange cae o te bloquean la cuenta, pierdes el acceso a todo lo que tengas allí. Como ocurre con los bancos tradicionales, pero sin los fondos de garantías nacionales o internacionales.
- Y además, han sido objetivo de numerosos hackeos… que podrían comprometer tus activos.
Como alternativa, tenemos las carteras frías, que suelen ser dispositivos físicos (tipo USB o tarjetas) que almacenan tus claves fuera de internet.
Como ventaja, por supuesto:
- Son mucho más seguras ante ataques globales, más que nada porque te tienen que querer atacar a ti directamente, no a un ente centralizado como puede ser Binance.
- Y, además, tú tienes el control total.
Lo que a su vez conlleva una serie de riesgos. A saber:
- Requieren de una mayor complejidad técnica, por lo que no suele ser lo que se recomendaría a alguien que está inciándose.
- Y si pierdes el dispositivo y la clave de recuperación… perdiste tus fondos. No hay un ente centralizado a quien «quejarse» para recuperarlos.
Históricamente, o te decides por una hot wallet, o te decides por una cold wallet, pero sin embargo, estos últimos años han ido surgiendo propuestas intermedias.
Y aquí es donde entra Tangem, el patrocinador de este episodio, y una de las carteras que uso personalmente.
Tangem funciona como una cartera fría… pero simplificada.
¿Que por qué?:
- Pues porque usas una tarjeta física, como esta que tengo, o un anillo físico que almacena tu clave privada.
- Para acceder, por tanto a tu cartera, tan solo tienes que acercar ese chip al móvil teniendo la app abierta.
- Y encima todo está integrado con una app sencilla, sin necesidad de recordar frases semillas ni configuraciones complicadas, y pudiendo intercambiar directamente entre diferentes criptomonedas desde la propia aplicación.
Esto, por tanto, te da lo mejor de ambos mundos:
- Por un lado tienes un nivel de seguridad real, al no estar expuesta tu cartera en la red.
- Y encima tienes la facilidad de uso para quienes no tienen perfil técnico. Te puedo asegurar que pides las tarjetas, que tardan un par de días en llegarte a casa, y la configuración lleva literalmente cinco minutos. Configuras la tarjeta principal, y dejas de backup las otras dos que vienen en la caja por si perdieras una de ellas.
Para alguien que está empezando o quiere una cartera segura sin complicaciones, Tangem es, sinceramente, una de las mejores opciones del mercado.
Y con el código PabloYglesias tienes un 10% de descuento EXCLUSIVO en la compra tanto de las tarjetas como del anillo.
Conclusiones: invertir con cabeza (y no jugar al casino)
En fin, que hay que ser conscientes de que invertir en criptomonedas no tiene por qué ser sinónimo de perder dinero.
Que una mala experiencia, con un fraude, no te haga simplemente desconfiar de toda esta industria.
Pero sí requiere criterio, sentido común y saber separar el ruido del valor real.
¿Las claves que debes tener en cuenta?
Pues cuatro bien sencillos:
- Bitcoin es, a día de hoy, la criptomoneda más «segura» para invertir a largo plazo, entendiendo por seguridad que cuenta con un respaldo tecnológico que sabemos que aporta realmente valor.
- Ethereum puede tener sentido para diversificar ligeramente, por su infraestructura tecnológica y lo que representa para el futuro de la Web.
- Evita tokens especulativos, proyectos con promesas irreales o memecoins: es como jugar a la ruleta, y puesto que ni tú, ni yo, tenemos información exclusiva de primera mano, lo más probable es que a la larga perdamos.
- Y decide bien cómo vas a custodiar tus activos, siendo más recomendable, por supuesto, apuestar por carteras frías o soluciones intermedias como Tangem.
Ahora bien, y con esto ya termino, parafraseándome una vez más:
Que hablemos de unos activos “seguros” no significa que no haya riesgo.
Toda inversión conlleva riesgo, y es precisamente ese riesgo lo que hace posible que existan rentabilidades.
Pablo F. Iglesias
El mundo cripto no es para todo el mundo. Requiere paciencia, visión a largo plazo y entender muy bien dónde estás metiendo tu dinero.
Y, por supuesto, nada de lo que digo aquí debe considerarse una recomendación de inversión.
Cada persona adulta debe evaluar por su cuenta si invertir en criptomonedas encaja con su perfil y situación.
Y no basta con escucharme o leerme a mí: infórmate a fondo, consulta distintas fuentes (cuantas más mejor), y forma tu propio criterio antes de mover un solo euro.
Dicho todo esto, ahora turno para ti:
- ¿Estás invirtiendo ya en criptomonedas? ¿Cómo ha sido tu experiencia?
- ¿Qué estrategia de custodia usas: caliente, fría o una combinación?
- ¿Qué te parece Bitcoin como activo refugio? ¿Lo ves como un nuevo “oro digital”?
Te leo en comentarios, y abramos debate.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
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