Trabajo desde casa en un pueblo de 1.000 habitantes con una conexión 4G (II)

PabloYglesias trabajo casa

El mes pasado explicaba con pelos y señales la manera que habíamos encontrado Èlia y un servidor de ofrecer la mejor conectividad posible en casa teniendo en cuenta que ambos trabajamos desde aquí, y que precisamente lo hacemos en temas digitales.

La cosa es que desde entonces, y gracias a una conversación con el grupo privado de mecenas de la Comunidad (¡gracias [email protected], casi os tendría que pagar yo a [email protected]!), me sugirieron que podía mejorar un poco más la conectividad haciendo uso de un router 4G y una SIM duplicada.

Vengo por tanto de nuevo por estos lares para contar cómo ha sido el cambio y en lo que hemos ganado a lo ya explicado en el último artículo.

¡Vamos al lío!

Antecedentes

Partimos de un escenario en el que ambos trabajamos desde una casa en un pueblo con poco más de 1.000 habitantes en las afueras de Madrid, al que por supuesto aún no ha llegado la fibra óptica.

Este último punto es importante. La alternativa que tenemos de conexión «tradicional» es un cable coaxial, es decir, ADSL 12/1 (12 megas de bajada, 1 de subida) que ofrece Telefónica (la dueña de prácticamente todo el cable de España) y subcontrata también Jazztel (es el mismo cable de Telefónica solo que a menor precio).

De hecho con esta conexión hemos trabajado durante año y medio en otra casa, en otro pueblo en el que de nuevo no llegaba la fibra, y gracias al Google WiFi que en su día decidí afortunadamente comprar, lo cierto es que trabajábamos relativamente bien:

El único momento en el que notábamos problemas era cuando yo tenía que hacer el mantenimiento de las webs de mis clientes, al bajar muchísimos archivos para las copias de seguridad, y cuando impartíamos webinars o teníamos reuniones vía videollamada, que por supuesto con 1mega máximo de subida de datos como que hoy en día vas muy justo.

Al hacer la mudanza a esta nueva casa decidimos (bueno, decidí y la pobre Èlia se dejó hacer jeje) probar a en vez de contratar nuevamente el ADSL (tardaban casi DOS MESES en instalárnoslo, que ya tiene delito), tener dos contratos de 4G móvil con datos ilimitados, que justo habían salido este verano por primera vez en la historia en España de la mano de Vodafone.

De esta manera en casa no tendríamos Internet, sino que la conexión la darían nuestros dos smartphones mediante tethering.

Y toda la peripecia la conté en profundidad en el anterior artículo, en el que por supuesto señalaba que frente a ese ADSL 12/1 que teníamos antes el cambio había sido claramente a mejor (4G te da alrededor de 18/18, aunque por supuesto sufre caídas de vez en cuando hasta 14 y subidas hasta 28).

¿Era perfecto esta situación? Pues no.

De nuevo recalco que lo mejor es poder contar con fibra óptica, que es muchísimo más estable y además más rápida (creo que la más lenta que se vende en España hoy en día es una simétrica de 50/50). Pero la experiencia ha sido muy positiva, y no me queda otra que recomendarlo a los que estáis en la misma situación que nosotros.

¿Qué problemas conllevaba?

Como decía la experiencia ha sido muy positiva, pero no estaba exenta de pequeñas molestias.

  • Es necesario que tengas el móvil siempre cerca: Si el móvil es tu router, por supuesto necesitas que esté donde tú estés para poder utilizar su conectividad. Algo que recalco es un mal menor (¿quién no tiene le móvil cerca suyo en todo momento?), pero que se agravaba en una situación muy en particular: cuando quería consumir algo de contenido desde el smart TV del salón que tenía colgado en mi servidor Plex… en mi despacho. Para ello, y puesto que entre el salón y el despacho hay una planta de diferencia y varios metros extra de distancia, la única manera que tenía de hacerlo es dejando un móvil en mi despacho y otro conmigo en el salón. Además cuando ambos estábamos fuera de casa no había conectividad, ergo nada de poder utilizar domótica en remoto. ¿Problemas del primer mundo? Pues sí, pero problemas a fin de cuentas.
  • La autonomía de los smartphones se resentía sobremanera: Otra cosa que cae de cajón. Estamos continuamente compartiendo conexión desde el smarphone mediante tethering, lo que supone por tanto que el gasto de batería es superior. Hasta el punto de que el smartphone de Èlia requería de alguna carga a la tarde para seguir con vida. Otro problema del primer mundo, ya que en esta casa tenemos cables por todos los lados, pero remarcable igualmente.
  • Misma red, ergo algunos problemas menores: Para que ambos pudiéramos indistintamente utilizar nuestro smartphone en cada dispositivo de casa sin tener que reconfigurarlos cada vez (hay dispositivos como los chromecast o TV Box que solo admiten estar pareados con una única red WiFi), ambos smartphones tenían que generar la misma red (el mismo identificador). Y esto suponía algunos pequeños problemillas, como que por ejemplo que el Samsung Galaxy de Èlia parecía tener una mejor antena que el mío y solía acaparar la mayoría de conexiones de ambos despachos pese a que yo tuviera más cerca de mis dispositivos mi smartphone. Y también que en casa tenemos un único dispositivo que no funciona con 5GHz (el Chromecast 2 del despacho de Èlia), lo que nos obligaba a que ambos trabajásemos con un tethering de 2,4GHz (no pasa nada, pero esta banda ha demostrado ser menos eficiente que la de 5GHz).
  • Cortes cuando nos llamaban: Este es sin lugar a dudas el principal problema de esta arquitectura de red. Cuando alguien nos llamaba al móvil la conexión baja drásticamente su eficiencia, haciendo que prácticamente fuera imposible trabajar mientras estábamos en una llamada. Y peor aún, si estábamos en medio de un webinar o una videollamada por supuesto la trasmisión se iba al carajo. Si el número no paraba de llamar (me ha pasado alguna vez con llamadas de SPAM automatizadas), a efectos prácticos era como si me hiciesen un DDoS. Fuera bromas.

¿Qué hemos hecho entonces?

Pues como decía al principio del artículo, me he animado a cambiar el sistema para acercarlo a uno más tradicional.

PabloYglesias Router4G
El router 4G y el Google WiFi están bien protegidos en mi despacho 😀

Cambiando a una arquitectura de red con router 4G

Y para ello he necesitado tres cosas:

  • Un duplicado de SIM: Por 5 euros más al mes la operadora me ha dado otra SIM semejante a una de las nuestras. Y para lo que necesitamos es más que suficiente (me ahorro tener que pagar otro contrato).
  • Un router MIFI 4G que tenga conexión vía ethernet: He comprado por Amazon un router 4G (ES) del que necesitaba que tuviera sí o sí conexión ethernet. Y esto reduce considerablemente las opciones, ya que casi todos los routers MiFi están enfocados a conectividad puramente inalámbrica (por WiFi).
  • Los tres nodos del Google WiFi (ES): Esto último solo es necesario si como en nuestro caso tu casa es bastante grande y con la red del router no llegas a abarcar todas las habitaciones. Ya dediqué en su día una pieza exclusiva a las ventajas que tiene el Google WiFi y la red Mesh que genera, y que van más allá de aumentar el alcance de nuestra red (es también un balanceador de carga inteligente, de forma que si hay varios dispositivos conectados y uno está consumiendo Netflix y otro navegando por Internet, destinará en tiempo real más ancho de banda al primero, ya que lo necesita más), así que simplemente lo menciono por aquí.

Y la configuración ha sido la esperable:

  • He colocado el router 4G en mi despacho, en la planta de arriba, para que sus antenas cojan la mejor 4G posible.
  • Le he conectado por ethernet el nodo principal del Google WiFi y lo he configurado desde la aplicación del móvil.
  • Luego he creado la red en malla con los otros nodos, colocando uno en nuestra habitación y otro en el salón en la planta de abajo.

¿En qué hemos ganado con el cambio?

Pues por supuesto con toda esta parafernalia hemos mejorado aún más la conectividad en casa:

  • Ya no dependemos del móvil: La conexión ahora la da la SIM duplicada que está en el router, así que no hace falta que tengamos algún móvil cerca ni que compartamos datos mediante tethering. Y por la misma razón la batería de cada dispositivo ya no se resiente y podemos utilizar dispositivos de domótica aunque no estemos en casa.
  • La red 2,4/5Ghz: Otra ventaja de utilizar el Google WiFi es que automáticamente cada nodo genera una red de doble banda, de manera que con la misma red los dispositivos que puedan operar con bandas de 5Ghz lo harán, y los que no utilizarán la red de 2,4Ghz.
  • El balanceador de carga hace acto de presencia: Es junto con el tema de aumentar el alcance del WiFi el principal motivo de tener un Google WiFi. Si ya con el antiguo ADSL 12/1 Google Wifi hacía milagros para que ambos pudiéramos trabajar, imagínate lo que hace con una conexión 4G. A efectos prácticos ya no noto limitaciones para por ejemplo consumir contenido en Netflix a 4K continuos en nuestra pantalla de 65″ del salón, cosa que antes mediante tethering no era siempre estable.
  • Sin cortes ni DDoS improsivados: Y por la primera razón (ya no dependemos del móvil), podemos estar tranquilos impartiendo un taller online o una videollamada de trabajo que si me llaman al teléfono la conexión sigue funcionando. Puede que te esto te parezca una tontería, pero lo cierto es que es lo que más agradecemos.

En fin, que el cambio ha sido nuevamente a mejor.

Lo único que lo mejoraría sinceramente es ya tener una conexión de fibra simétrica. Al parecer lleva pedida y concedida desde hace años, y un pueblo cercano que es tres veces más grande ya la tiene. Supongo que es cuestión de tiempo…

Pero mientras tanto hay pocas excusas que le podamos poner ya a nuestra conectividad en casa/oficina. Me queda probar si podría ahora jugar mediante Google Stadia (es decir, mediante streaming) con una tasa de refresco aceptable.

En unas semanas saldremos de dudas G.G.

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