La reinterpretación cinematográfica de una serie de culto

star trek

Esta semana hemos terminado de ver por casa la segunda temporada de Star Trek: Discovery (ES), que llegara a España de la mano de Netflix, y después de haber reposado ese intenso doble capítulo final, no me ha quedado otra que dedicarle unas palabras.

Hasta el momento consideraba la reinterpretación de Battlestar Galactica (ES) de 2004 (la de 1978 no soy capaz de verla a estas alturas, sinceramente) la mejor Space Opera jamás creada. Si me preguntas ahora, te diría que Star Trek: Discovery la ha superado con creces.

Por esto me sorprende muchísimo descubrir que la serie ha sido fuertemente criticada (ES) precisamente entre el sector más de culto.

Justo lo mismo que ocurría recientemente con Sekiro (ES), el título de From Software, y esas críticas alrededor de su elevada dificultad (ES), dividiendo el mundillo entre los que consideran que el juego debería contar con un modo fácil o asistido, y los que consideran que From Software debería seguir creando obras solo al alcance de los hard gamers.

Y temo que el problema está en que, una vez más, los que han crecido disfrutando de algo en su plena concepción acaban paradójicamente echando por tierra errónea y sistemáticamente las nuevas reinterpretaciones. Estén o no al nivel de lo que recuerdan haber vivido en su día.

Vamos a hablar, por tanto, de cómo crear una obra de entretenimiento. Vamos a hablar de cine y de videojuegos, pero en líneas generales, de la psicología del espectador/jugador.

La psicología del consumidor fan

Volvamos al caso de Star Trek: Discovery.

En estas dos últimas temporadas hemos visto cómo, partiendo del universo creado en la serie original, los guionistas han redefinido la histórica estructura que tenía Star Trek para actualizarla a los cánones, y sobre todo al ritmo que hoy en día estamos dispuestos a consumir.

Es un tema del que ya hablé en la pieza sobre la oda al cuidado de lo estético y la durabilidad finita del entretenimiento, sea cine o videojuegos, así que me parafraseo nuevamente:

Por si no lo sabes, en su momento franquicias como Star Trek estaban obligadas por contrato a que en cada capítulo se empezase igual (narrativamente hablando) que como terminaba, y esto se debía a que por aquel entonces las cadenas de televisión compraban paquetes de capítulos, pero no podían/querían asegurar que éstos se fueran a emitir en estricto orden cronológico y bajo una periodicidad específica.

Con la llegada de Battlestar Galactica (que, de hecho, fue creada por algunos guionistas que estaban en contra de esta manera de estructurar una historia) se acabó rompiendo esa limitación del medio, hasta el punto de que lo normal hoy en día es que todas las series requieran, como mínimo, verlas desde el primer capítulo hasta el último.

Lo cual ha permitido, por supuesto, profundizar en tramas mucho más allá de lo que en su día se podía hacer.

La mayoría de críticas que he visto sobre Discovery vienen dadas precisamente por esto. La serie tiene un formato de consumo del siglo XXI, y esto supone que, en efecto, cada capitulo NO es autoconclusivo.

Que hemos tenido que esperar dos malditas temporadas para comprender qué cojones ha tenido que pasar en la Federación para que la Discovery, la nave protagonista de esta serie, cuente con tecnología (el motor de esporas) que claramente es superior a la Enterprise (la nave de la serie original), cuando en teoría lo que ocurre en esta nueva serie es anterior a la serie de 1966.

Y es que creo que es la manera de narrar lo que ha creado esa disonancia que a algunos nos ha convencido tanto, y que en cambio causa rechazo para el sector más fanático.

Hablándolo recientemente con un amigo muy jugón me decía que él siempre jugaba los títulos en la dificultad más difícil, habida cuenta de que entendía que la experiencia y ese «sufrimiento» era una manera más adecuada de experimentar lo que los creadores habrían deseado que viviéramos en sus mundos.

Un servidor, sin embargo, tiende a jugar los títulos en modo normal, o en todo caso, en el modo que recomienda el creador, que suele ser el intermedio. Para alguien que ha sido hard gamer en la infancia, pero que ahora por tiempo es más jugador pasivo que otra cosa, muchas veces lo que quiero es disfrutar de esas horas de esparcimiento sin sufrir por ello. Descubrir la historia, ver cómo han creado las mecánicas del juego, entender el diseño de niveles, y punto. Sin tener que repetir una y otra vez una pantalla porque la dificultad me lo está poniendo más difícil.

Que por mucho que digan, a mi no me da más placer pasarme un jefe final en modo difícil que hacerlo en modo normal o fácil. Y tampoco, el conseguir o no logros, me quita el sueño.

Entendiendo el ámbito y el ritmo del consumidor

La primera temporada de Star Trek: Discovery me gustó muchísimo, pero es que esta segunda ha sido simplemente brillante.

Y por varios motivos, de hecho:

  • Enlazando la trama con la franquicia original: La aparición de Spock y el capitán Pike, que tendrán ambos papeles protagonistas en buena parte de la temporada, me parece un ejemplo de guión, por lo sutil y lo bien estructurado que está, de cómo podemos tocar algo ya hasta religioso (para los tekkies) sin que nadie tenga razones para llevarse las manos a la cabeza. Y no, no cuento más por no hacer spoilers :).
  • El universo espejo: Los guiños a la vieja franquicia han sido constantes, pero de todo me quedo con cómo han adelantado lo que será a todas luces el futuro de esta nueva era (ya hay una tercera temporada en preparación, y la CBS ha anunciado al menos 4 proyectos paralelos), rompiendo el status quo y dando por tanto vía libre a lo que vaya a venir sin las ataduras de toda la historia ya escrita. De una manera bastante más acertada, si me lo permites, a como lo ha hecho Disney con Star Wars.
  • Hablemos de CIENCIA FICCIÓN en mayúsculas: No por poco digo que creo que es la mejor Space Opera que podemos consumir a día de hoy. Enfrentarse actualmente al ritmo hiperlento y autoconclusivo de las series originales se me antoja un verdadero suplicio, por mucho que como amante del género entienda lo muchísimo que ha hecho Star Trek por formalizar la industria. En esta nueva era, el cómo están tratando los viajes en el tiempo, las dimensiones paralelas, o todo lo vivido en la primera temporada con el motor de esporas (ya convenientemente madurado en la segunda) me ha sacado más de un suspiro, abriéndome el apetito para indagar teorías por Internet. El resto lo ha conseguido un ritmo y unos combates espaciales espectaculares. Hay mucho de trasfondo evolutivo de los personajes, pero sobre todo, es una serie de ciencia ficción, y no tiene miedo a sacar toda la artillería CGI para demostrarlo.
  • Glorificando a los segundones: Porque por regla general en las space operas, y en líneas generales en prácticamente cualquier producto de entretenimiento, lo normal es que únicamente se vayan perfilando las historias de los protagonistas conforme la trama así lo ve necesario. En Star Trek han apostado por una estructura de capítulos en los que para seguir la trama se apuesta por presentar con mayor profundidad a un miembro específico de la tripulación. En algunos casos, uno que había pasado totalmente desapercibido hasta el momento. De esta manera, hemos tenido capítulos tan sumamente brillantes como el de Saru, en el que se plantea la ética de la Directiva Primaria de la Flota Estelar (la de no intervenir en civilizaciones pre motor de impulso), y más en profundidad, en cómo podría haber sido la vida en un planeta con dos razas inteligentes, estando una de ellas esclavizada por la otra, y en base a unas limitaciones genéticas que las hacían a todas luces presa de los otros. Estuve hasta por escribir un relato distópico relacionado. Con eso te lo digo todo.

En fin, que por todas estas razones, y muchas otras que no he mencionado para no hacer spoilers (G.G), te puedo asegurar que Star Trek: Discovery merece la pena.

Merece si no eres tekkie, por supuesto. Pero debería merecerlo aún más siendo fan de la IP.

Y es que debemos de aprender a aceptar que las obras hay que consumirlas siguiendo los patrones conductuales (que no modas) de la audiencia del momento.

Cerrarnos a querer mantener porque sí un formato antiguo no hace más que restar a la industria:

  • Un Star Trek: Discovery autoconclusivo y con conversaciones de media hora entre los miembros de la tripulación hubiera acabado seguramente solo gustando a los cuatro viejetes tekkies de la sala, y siendo infumable para el resto.
  • Un Sekiro con modo asistido no hubiera restado a aquellos hard gamers amantes de los Dark Souls que esperan morir una y otra vez para aprender y acabar lográndolo. Y sin embargo, si haría más interesante el título para muchísimos otros jugadores a los que la idea de palmar una y otra vez contra un jefe es de todo menos atractiva.

De esto va la industria del entretenimiento. De entender a la audiencia, y saber generar un producto que quieran consumir, dando para ello las mayores garantías posibles.

Pensar lo contrario es contraproducente para todos, incluso para aquellos que ven en el elitismo/lobbismo/snobismo (sin ni mucho menos pretender insultar a nadie) el único camino a seguir.