Cuando registrar una idea sale más rentable que desarrollarla

Google, Facebook, Zynga, Intuit, Rackspace, Homeaway, y Red Hat presentaban hace escasas horas un recurso conjunto en la Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos contra la explotación que se está haciendo de las llamadas patentes abstractas.

Una patente abstracta es aquella que, debido a su ambivalente denominación, lleva a confusiones y por lo general, a poder ser usada en contra de un progreso tecnológico.

En el texto cuyo enlace tenéis arriba, se hace mención de la “Patente Steve Jobs“, una patente que de haber sido aceptada (al final se denegó), daría a sus dueños la potestad de llevar a cualquier compañía de dispositivos móviles ante el juez, ya que versa sobre propiedades presentes en todos dispositivos los dispositivos multitáctiles, como son los gestos. Tenéis otro ejemplo en una entrada antigua sobre la patente de Google sobre SO en la nube.

Muchos nombres conocidos están destinando grandes inversiones en gabinetes jurídicos con las pretensiones de defenderse de ataques de este tipo, y presentar patentes de desarrollos que no tienen previsto llevar a cabo (por el simple hecho de patentarlo por si en un futuro se le puede sacar partido).

Pero el motivo de esta entrada es ir más lejos, a la conclusión del recurso, donde estas compañías afirman que en algunos casos:

sale más rentable registrar una idea que llegar a desarrollarla

Una práctica que está siendo llevada a cabo por parte de grandes empresas, y que acaban a lo largo del año echando por tierra productos que les podrían hacer sombra el día de mañana.

La parte oscura de esta historia viene precisamente del uso malintencionado de las mismas, que patentando ideas que forman parte de un proyecto de la competencia de cara a denunciarlo una vez se pone en venta. Las patentes usadas como freno deliberado de la competencia.

La guerra de patentes está afectando negativamente al consumidor y a la innovación. El sistema actual está desfasado, y necesita de una puesta a punto desde cero. Una posible solución sería AskPatents, un sistema en principio más fiable del que ya hablamos. Esperemos que al menos esta propuesta se tenga en consideración, ya sea por parte de la oficina de patentes (que debería velar por el buen uso de esta herramienta), o al menos para tomar conciencia (unos más que otros :))