¿Alguna vez te has preguntado cuánto vale tu DNI en la dark web?
¿Sabías que existen plataformas donde se venden credenciales robadas como si fueran productos de Amazon?
¿O que detrás de muchos de los ataques digitales que sufrimos ya no hay un «hacker» solitario, sino una estructura empresarial con departamentos y objetivos muy claros?
En este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL voy a contarte cómo funciona la industria del robo de datos personales en internet.
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Lo vamos a ver con cifras concretas, con casos recientes y con nombres.
Porque esto ya no va de un tipo con capucha intentando entrar en tu cuenta de correo desde la habitación de casa de sus padres. No.
Esto va de toda una economía paralela basada en el tráfico de información personal. Una economía que, para colmo, crece a costa de nuestra identidad.
En los próximos minutos vamos a responder, por tanto, a tres preguntas clave:
- ¿Cuánto vale nuestra información personal en el mercado negro de internet?
- ¿Qué tipo de malware se está utilizando para robar estos datos?
- ¿Y quién está detrás de esta industria, y cómo se organiza?
¡Vamos a ello!
Pero antes de continuar, permíteme que te comparta esta gráfica:
¿Sabías que el 88,1% de los que escucháis o veis este videopodcast, no estáis suscritos al canal?
Tan solo el 11,9% restante son seguidores de enCLAVE DIGITAL.
Y ojo, que tengo que decir que esto ha mejorado considerablemente desde los registros que tenía hace apenas un par de meses, cuando menos del 5% eran seguidores.
Estos son los datos que me da Youtube, pero es que en el resto de plataformas de podcasting el porcentaje varía entre el 75% y el 90%.
Así que, si este tipo de vídeopodcasts te resultan interesantes, vete ahora mismo al perfil del podcast en la aplicación desde donde me estes escuchando y dale a seguir para no perder los nuevos programas de cada semana.
Venga, hazlo ahora mismo, que te espero.
….
¿Ya lo has hecho?
Pues venga, ¡continuemos!
El valor de tu identidad en la dark web: datos a precio de saldo
Lo primero que hay que entender es que nuestros datos personales, esos que damos casi sin pensar al registrarnos en cualquier web, tienen un valor económico real.
Y están a la venta.
Literalmente.
En 2016 publiqué por mi blog un estudio sobre cómo funcionaba la Dark Web Occidental, dando algunos datos de los precios que se manejaban por aquel entonces.
A saber:
- 100 tarjetas de débito junto a su pass nos costarían entre 19 y 22 dólares.
- Si las queremos ya de tipo Business, Gold o Platinum, alrededor de 100 dólares.
- Si son físicas, el precio se dispara (entre 210-814 dólares cada una).
- Una cuenta de Origin por menos de un dólar.
- Una de Netflix por 5 dólares.
- Una de PayPal verificada por 9 dólares.
- …
Análisis del mercado ilegal en la dark web occidental de 2016, por Pablo F. Iglesias
Pero buscando información actualizada para preparar el guión de este podcast he acabado dando con informes como el de Privacy Affairs (EN) de 2023, que muestra con detalle los precios actuales de los distintos tipos de datos personales en la dark web.
¿Y cuáles son esos precios?
Pues vamos a ver alguno de ellos:
- ¿Un DNI español escaneado?: unos 15 euros.
- ¿Un pasaporte español?: Sobre 10 euros.
- ¿Una tarjeta de crédito con CVV?: Unos 18,50 euros.
- ¿Una cuenta de Binance verificada?: Pues, fácilmente, casi 400 euros.
- ¿Una cuenta de Revolut (un reconocido neobanco)?: Ojo al dato, ¡hasta 1.470 euros si esta ya está verificada!
- ¿Una licencia de conducir de, por ejemplo, EE.UU.?: Pues 141 euros.
Hay que dejar claro, eso sí, que estos precios fluctúan dependiendo de si la información es reciente, si viene acompañada de otros datos complementarios (como el número de teléfono o el correo) y, por supuesto, del saldo que pueda tener la cuenta en cuestión.
De hecho, he estado revisando varios informes semejantes, y los precios, como cabría esperar, también fluctúan.
A fin de cuentas, cada vendedor pone sus propios precios, y es el propio mercado quien se autoregula (vamos, como pasa con cualquier otro mercado legal en Internet… y en la vida real).
Y en algunos casos, como las cuentas verificadas en plataformas de inversión, los precios suben considerablemente.
¿Que por qué? Porque esos datos no solo permiten suplantarte la identidad.
También permiten a los cibercriminales realizar operaciones fraudulentas en tu nombre, protegiéndose por tanto de que los acaben cazando.
De ahí que puedas observar cómo cuentas en bancos o neobancos verificadas se cobren tan alto. Ya no es solo por el dinero que puedan tener (esto casi te digo que es lo menos importante), sino porque teniendo una cuenta en, por ejemplo, Revolut, como veíamos en el ejemplo anterior, los cibercriminales pueden operar en nombre de esa persona para intercambiar su dinero virtual robado en un fraude como el de las supuestas inversiones en criptomonedas mediante Trust Wallet, del cual ya hablamos por estos lares, a dinero FIAT (dólares, euros, pesos…), y el chollo se mantendrá mientras las autoridades no se den cuenta de que esta cuenta está siendo usada para blanqueo de capitales.
Cómo llegan tus datos hasta la Dark Web
Hechas las presentaciones, vamos a explicar cómo demonios pueden acabar tus datos expuestos y a la venta en la internet profunda.
Y para ello, hay que ser consciente de que puede haber varias vías por las que tus datos pueden acabar en las manos equivocadas
Algunos de los más habituales son, por ejemplo:
- Las brechas de seguridad en empresas (como la de Air Europa de 2023 (EN), que afectó a más de 400.000 usuarios). Es la forma más simple y habitual. Es más, en la newsletter exclusiva de los jueves que envío a todos los miembros del Club Negocios Seguros repasamos, cada semana, todas las brechas nuevas conocidas. Y ya te digo yo que llevo más de 500 newsletters enviadas en estos últimos años, por lo que contenido, créeme, lamentablemente lo tenemos para cada semana…
- Otra forma, también muy habitual, son las campañas de phishing, que como ya explicamos en su día, cada vez son más sofisticadas. Ese email que te llega supuestamente de un servicio que usas habitualmente en el que instan a meter tus datos para solucionar una posible brecha de seguridad, esa publicidad con una oferta increíble que te sale por Instagram, y a la que decides entrar para hacer la compra o apuntarte a un sorteo… Un momento de debilidad, ¡y pam! ya han cazado tus datos.
- El tercero, son las Fugas internas por parte de empleados o servicios mal gestionados. Basta meter tu email en un servicio (este legítimo, ojo) como es HaveIBeenPwned.com para darnos cuenta de la de filtrados masivos que nos han afectado ya a cada uno de nosotros.
- Y la cuarta, con la que me quiero detener un poco más, es mediante las Apps maliciosas que se cuelan en tiendas oficiales como Google Play o la App Store, cuando ya no directamente bajo ese supuesto programa pirata que has descargado para no tener que pagar la licencia del programa oficial, y que están camufladas como herramientas útiles.
Y una vez tus datos están fuera de tu control, su camino es casi siempre el mismo: algún foro privado, alguna sala de Telegram, algún marketplace en la dark web… y la venta.
El mal ya está hecho…
El auge de los infostealers: cuando el malware no busca destruir, sino robar
Te decía que quería pararme un poco en ese cuarto punto.
Pero, para empezar, olvídate del típico virus que te bloquea el ordenador.
Eso, a día de hoy, apenas existe. Me centraré más adelante en este tema, pero por ahora, quédate con la idea de que hoy, lo que está de moda entre los ciberdelincuentes, es algo mucho más sutil y rentable: los infostealers.
¿Pero Pablo, qué son los infostealers? Que nunca lo había oído.
Pues muy sencillo.
Los infostealers son un tipo de malware diseñado no para dañar, sino para extraer información sensible.
¿Su objetivo? Pues el que ya te estarás imaginando: robar contraseñas, cookies de sesión, accesos bancarios, credenciales de redes sociales y cualquier otro dato que permita suplantarte o vender acceso a tus cuentas.
¿Lo más peligroso de todo? Que como le pasa al resto de spyware, la categoría madre a la que pertenecen, y a la cual ya le dedicamos un episodio del podcast no hace mucho, actúan en segundo plano.
Si que te enteres.
A veces incluso te los descargas creyendo que estás instalando algo legítimo (como un programa gratuito o un plugin para el navegador, ejem, ejem).
Y cuando por fin se detectan, el daño ya está hecho: tu identidad digital está comprometida.
Y es que la gravedad de este tipo de malware no está solo en la información que roba, sino en cómo se utiliza.
Un solo inicio de sesión puede permitir:
- Acceder a tu correo (y desde ahí, resetear contraseñas).
- Suplantarte en tu banco o neobanco.
- Vender tus credenciales para campañas de spam, phishing o fraudes.
Un ejemplo que recogía Wired a finales del año pasado es la brecha en la plataforma Hot Topic.
Escucha:
El 20 de octubre, un hacker que se hace llamar Dark X afirmó haber accedido a un servidor y robado los datos personales de 350 millones de clientes de Hot Topic. Al día siguiente, Dark X puso a la venta los datos, incluyendo supuestos correos electrónicos, direcciones, números de teléfono y números parciales de tarjetas de crédito, en un foro clandestino.
Y todo esto gracias al uso de infostealer comprado en la dark web.
Una pieza de software creada por toda una industria que hace años ya se ha profesionalizado.
Las startups del mal: la profesionalización del cibercrimen
Como te decía al principio del episodio, el mito del «hacker» solitario ha muerto.
Hoy en día los grupos criminales que trafican con datos operan como empresas tecnológicas, con sus diferentes departamentos, sus nóminas y sus proveedores.
Es más, en 2015 (hace ya más de una década, que se dice pronto) publicaba en mi blog un artículo titulado «Marketing, Economía e Industrialización del Crime as a Service« presentando un concepto, el del Crime as a Service o CAAS, por sus siglas, que por aquel entonces empezaba a despegar, y que desde entonces es ya el modelo por antonomasia de la industria del cibercrimen.
Estos grupos de cibrecriminales operan, como te decía, como si de cualquier otra startup o multinacional tecnológica se tratasen.
Por tener, ya tienen:
- Equipo de desarrollo, que se encarga de crear el malware.
- Departamento de monetización, que se ocupa de empaquetar los datos y venderlos.
- Área de captación de talento, que busca nuevos «empleados» en foros de la dark web o incluso en redes sociales. De hecho, cualquiera de los que hemos trabajando en la industria del software podríamos haber estado trabajando, sin saberlo, para una banda de cibercriminales. No es raro el conocer historias de profesionales que descubren, después de meses trabajando para una empresa del extranjero que contactó con ellos por LinkedIn, que realmente, con su código, estaban ayudando a la creación de una pieza de malware.
- Y sí, también hay soporte técnico. Centralitas enteras con decenas de teleoperadores que se aseguran de que nadie se quede sin acceso a su malware recién comprado.
¿Todo esto te suena familiar?
Es la estructura de cualquier startup.
Solo que esta vende «cosas ilegales».
Piezas de código para hacer daño a terceros.
Y, de hecho, como en cualquier empresa, innovan constantemente buscando Mejorar sus herramientas.
Automatizar al máximo sus procesos.
Analizar constantemente qué les da más beneficio.
Incluso adaptan sus «productos» a las nuevas tendencias, haciendo recomendaciones a sus clientes de potenciales campañas más efectivas en cada época del año.
Así es que, cíclicamente, vemos cómo según el mes en el que estemos, y el país que analicemos, las campañas de fraude van cambiando, enfocándose ahora a la Declaración de la Renta, o al Black Friday, o a la cresta de enero…
Llegan a promocionar estos infostealers en plataformas masivas como GitHub, tutoriales en YouTube y malware distribuido en TikTok como si fueran filtros de belleza.
El marketing, y toda la maquinaria de embudos de ventas, al servicio del mal.
Y es que antiguamente había que entrar a la dark web con servicios como Tor (por cierto, tengo por la web un tutorial sobre cómo navegar por la dark web con esta herramienta, por si te interesa) para encontrar este tipo de material.
Hoy, en cambio, la frontera entre lo legal y lo ilegal está cada vez más difusa.
De hecho, Telegram sigue siendo una de las plataformas favoritas para vender credenciales robadas.
Pese a los esfuerzos (hasta cierto punto, y como ya expliqué en su día, más por aparentar que por buscar ser realmente efectivos) por cerrar canales ilegales, los grupos reaparecen una y otra vez.
Y además, ya existen bots automatizados que te permiten comprar datos con solo pulsar un botón.
En el reportaje de Wired que comentaba anteriormente, lo documenta muy bien: muchos infostealers se están distribuyendo como si fueran software open source.
¿El objetivo?
Que el usuario medio los utilice sin saber que está cometiendo un delito.
Seducir, con un marketing muy enfocado a gente joven que aspira hacerse rica en poco tiempo, y que aún no tiene, quizás, bien definidos los límites éticos, a que se animen a entrar en la industria siendo los peones de estas bandas de cibercriminales.
Y si eliminan de la plataforma el software, no pasa nada: otro clon aparecerá.
Obviamente, este tipo de contenido va contra las políticas de uso de todas estas plataformas.
Pero la rapidez con la que se replican, y el anonimato de los usuarios que las suben, hace que sea casi imposible pararlo del todo.
Escucha:
Un manual de Baphomet, por ejemplo, recomienda integrar el programa ladrón en un software de trampas para Roblox. Describe cómo crear un vídeo de YouTube que anuncie el programa y, por consiguiente, ayude a propagar el malware.
Otro anuncio de un equipo de traficantes afirma que funciona con TikTok, Telegram, Instagram, Twitter, Facebook, YouTube, YouTube Shorts, boletines informativos, blogueros e influencers. En el vídeo del hacker bebiendo whisky, en un momento dado su portátil muestra una página de TikTok. Muchos manuales reflejan esto y recomiendan distribuir programas de robo de información a través de otras redes sociales o señalan GitHub como un método de tráfico eficaz.
Proteger tus datos ya no es opcional
Aunque algunos marketplaces como Genesis Market fueron desmantelados (se llegaron a vender allí 80 millones de credenciales), otros como Russian Market siguen en activo.
Y no solo eso: en 2023 esta industria creció un 670%.
Esto demuestra que el negocio del tráfico de datos no para de crecer.
Y mientras no haya una respuesta coordinada global, seguiremos viendo cómo se consolidan estos mercados como una alternativa real al sistema económico legal.
No exagero, por tanto, cuando digo que estamos ante una economía paralela basada en nuestra información. Y que si no tomamos medidas, seremos víctimas y ni siquiera lo sabremos… hasta que ya sea demasiado tarde.
Así que, si aún no lo has hecho, revisa:
- Qué datos compartes y con quién.
- Qué contraseñas usas (y si las repites).
- Y qué plataformas tienes abiertas y ya no usas.
Porque el mayor riesgo es pensar que esto no te afecta.
Que, total, nadie va a querer robar tus datos, porque tú no eres nadie importante…
Pero ahora, turno para ti:
- ¿Sabías que tus datos personales podían valer tan poco en el mercado negro?
- ¿Has comprobado alguna vez si tu correo o contraseña se ha filtrado en una brecha de seguridad?
- ¿Qué harías si descubres que alguien está usando tu identidad para hacer negocios ilegales?
Si tienes dudas, te leo en los comentarios. Y si necesitas ayuda profesional, en CyberBrainers podemos ayudarte a monitorizar la red para informarte cuando tus datos hayan sido expuestos, y a proteger tu presencia digital cuando esto ocurra.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
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