dominios territoriales

El pasado 20 de febrero el ancla de un barco casi corta el cable submarino que da internet a Anguila (EN), una isla caribeña de apenas 14.000 habitantes aún bajo dominio inglés.

Esta noticia hubiera pasado totalmente desapercibida en todo el mundo sino fuera por una curiosidad: Con la pérdida de Internet en Anguila, todos los proyectos con dominio .ai del mundo dejaron de estar accesibles durante horas.

Este es un ejemplo más de la caótica gestión de terminaciones de dominio que tenemos actualmente en la Red.

Pero empecemos por el principio.

Un poco de historia sobre terminaciones de dominio

Jon Postel (ES), profesor de la USC, es uno de los principales creadores del sistema de dominios de Internet que tenemos actualmente.

Como bien sabrás, todo esto de Internet comenzó en algunas universidades estadounidenses con el uso de dominios generalistas como el .net y el .com.

Sin embargo, al bueno de Postel se le ocurrió que lo mismo tenía sentido que cada país tuviera su propio dominio.

Ahí es donde nacen las terminaciones de dominio nacionales, que siempre tienen solo dos caracteres. Que si el .es para España, que si el .pe para Peru, que si el .mx para México…

Para 1985 ya había tres de estos dominios creados: .us para Estados Unidos, .uk para Reino Unido y .il para Israel.

Una década más tarde, ya existían cientos.

Postel decidió gestionar él mismo el .us (cómo no), llegando a ser considerado en su día como el hombre con más poder de Internet (la propia Casa Blanca delegó en su persona la gestión del dominio) y fue entregando a amigos de diferentes universidades la gestión del resto. A fin de cuentas, su uso era muy minoritario por aquel entonces, y toda la Red crecía más por la dedicación altruista de sus usuarios que por el negocio propiamente dicho.

Hasta aquí, todo normal y esperable.

El tema es que con el auge tan masivo que hubo de creación, y sobre todo, de demanda, de nuevos dominios nacionales, pronto el equipo de Postel se dio cuenta de que sería necesario designar algún sistema que fuera el encargado de delegar la administración de cada una de las nuevas terminaciones.

En 1994, con más de cien dominios de primer nivel específicos para cada país ya en circulación, se cambió la política, forzando a que los administradores tuvieran alguna relación directa con el país en cuestión, tuvieran algún tipo de acuerdo con las autoridades competentes, y que al menos una de las personas involucradas en su gestión viviera en dicho país.

Nació así el negocio de la gestión de terminaciones de dominio. Los administradores pueden fijar precios comunes o específicos para el alquiler de un dominio con dicha terminación, así como fijar costes de mantenimiento fijos o variables, e incluso exigir un periodo de permanencia mínimo.

Una gestión que todavía hoy en día es totalmente caótica, y deja anécdotas y curiosidades la mar de interesantes, como la que vimos hace un momento con el caso del dominio .ai.

¿Que por qué? Vamos a ver varios ejemplos.

El caso de .ly: gestión fraudulenta desde occidente

.ly es uno de los dominios más usados por algunos servicios de Internet, como es el caso de bit.ly.

Y realmente pertenece, como podemos observar por ser una terminación de dos caracteres, a un país. En este caso, a Libia.

Pues bien, durante años esta terminación estuvo gestionada por un empresario británico (EN), que engañó al sistema haciéndose pasar por un ciudadano de Trípoli.

El caso de .tv: gestión externa corporativa

Tuvalu, un archipiélago de la Polinesia, vendió el 80% de la administración de su popular dominio .tv a Verisign, una de las multinacionales más importantes de compraventa de dominios globales, en un acuerdo por el que la empresa le paga al gobierno insular 4 millones de dólares al año.

Puede parecer poco, pero es que solo este acuerdo ya representa una doceava parte del PIB de la isla (EN), que se dice pronto.

Y para darnos cuenta de lo lucrativo que ha sido su compra por parte de Verisign, la compañía llegó a recibir 970 millones de dólares en 2014 por la compra del dominio twitch,tv por parte de Amazon.

El caso del dominio .ai, el .tk o el .io: un éxito inesperado

Con el auge de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, el gobierno de Anguila, actual administrador del dominio .ai, ha tenido un crecimiento exponencial.

peticiones dominio ai

De menos de 20.000 dominios concedidos por 2018, a los más de 160.000 de estos últimos meses. Si ya en 2018 la venta de dominios reportó 2.8 millones de dólares al archipiélago, imagínate la situación que están viviendo actualmente.

Algo semejante vivieron hace unos años los administradores del Territorio Británico del Océano Índico, otro país formado por pequeñas islas entre África e India, y que se hizo de pronto famoso porque su dominio geográfico era el .io, y por tanto, recordaba mucho al acrónimo input/output tan socorrido por cada vez más proyectos con una fuerte vocación de programación.

Tenemos también constancia de lo que supuso para la evolución de Internet el dominio .tk, perteneciente a Tokelau, otro archipiélago de Nueva Zelanda.

Este pequeño rincón del mundo, poblado por poco menos de 2.000 personas, gestiona un patrimonio de dominios de más de 25,1 millones de páginas registradas.

¿La razón? Pues porque en su momento, el gobierno local, decidió ofrecerlos gratuitamente. Y lo que es aún mejor: que nunca caducarían.

Un servidor, de hecho, tuvo en su día algunos dominios .tk, y es que en su momento se asoció mucho con proyectos que seguían la filosofía del software libre y el acceso gratuito a software…

El caso del dominio .to y los problemas de la vigencia temporal

Termino con otra historia de estas curiosas. La que corresponde al registrador de los dominios .to, de Tonga.

Casualidades de la vida, hace unas pocas semanas el propietario y ÚNICO ADMINISTRADOR de este dominio fallecía (EN), haciendo que el futuro de muchos de estos dominios se quede en un limbo…

Y podríamos seguir hablando de otros casos curiosos, como el de .gg, de una isla del Canal de Guernsey, que se hizo también muy famoso entre algunos círculos gaming, o el .so, de Somalia, que hoy en día está bajo el control de piratas somalíes…

En fin, de ese tipo de curiosidades que nos deja la caótica evolución que ha tenido la Red de Redes.