De camino a un mundo donde el usuario no será dueño de sus dispositivos

Entrada rápida (al final de todo no tanto, por lo visto), para hablar de unos aspectos circunstanciales de la noticia del día: La venta de PCs sufre la caída más importante de su historia, con un 14% de bajada en referencia al trimestre del año pasado. Entrando en el meollo de la cuestión, el único que mantiene el tipo es Lenovo (quién sino), con pérdidas a cual mayor del resto de grandes competidores (Apple incluído, siempre y cuando nos olvidemos de la división comercial del resto de sus iDevices móviles).

PCs

Lejos de hacer las consideraciones de rigor sobre este cambio de rumbo (del que ya hablamos a finales del año pasado como una de las principales tendencias del mercado tecnológico), veo preciso dedicar la entrada a hacer una foto íntegra de la situación actual, con los motivadores históricos que han proyectado el descenso de la venta de PCs tan estrepitósamente.

Tablets como el tipo de dispositivo que acapara todo el interés del mercado

Nada nuevo bajo estos lares, estaréis pensando. Y estáis en lo cierto. La principal razón está muy clara: la amplia mayoría de usuarios (tened en cuenta que el lector tipo de blogs tecnológicos como el nuestro no suele ir acorde a las estadísticas) ve suficiente para su interacción con dispositivos la potencia y rendimiento de las tablets, con la ventaja de una mejor maniobrabilidad y una autonomía normalmente superior al resto de dispositivos móviles.

Para leer, para consumir contenido, para jugar, para consultar las redes sociales, para navegar por internet y para cuatro aplicaciones más, el tablet es más que suficiente, y  sin duda ofrece una experiencia superior a tener que estar sentado delante de una pantalla fija, con el teclado y el ratón en mano. El tablet se adapta al lugar y al momento, algo que el notebook no supo afrontar, y mucho menos lo está haciendo el PC.

Esta situación ha llevado a generar una necesidad que antes no existía, motivada por el activo de valor de una segunda pantalla (la tablet no puede servir para todo lo que nos permite el PC, pero de renovar un dispositivo, quizás nos interese más hacerlo con ese que usamos más a menudo para tareas rutinarias, que aquel que usamos de vez en cuando para tareas complejas).

Como principales inconvenientes, dos a tener muy en cuenta: Por un lado, el tablet pertenece a un tipo de dispositivo con función específica, especializado en el consumo de contenido y el ocio. Por su parte, el PC tiene un hábito genérico, pudiendo funcionar como lector de contenido, como centro multimedia, y adaptándose a las necesidades más complejas del usuario.

Al prescindir del segundo, prescindimos también de ese uso no tan común que le dábamos, y que los tablets actuales no pueden suplir, algo hasta cierto punto asumible según la frecuencia y necesidad de éste tipo de acciones de cada uno (y que el estudio de IDC ha demostrado totalmente asumible por la mayoría de la sociedad).

La segunda razón es más oscura, y tiene que ver con una tendencia que día a día, salvando escasos casos, está llevando a que el usuario pierda el control de los dispositivos en favor de la experiencia de usuario.

Cuando tú compras un PC, compras (o comprabas, mejor dicho G.G) un dispositivo que podrías configurar a tu gusto, y hacerle todas las locuras que se te ocurrieran. Si algo ha cambiado en la era Post PC, es que esta situación se ha ido tornando significativamente, con SO más o menos capados (cuidado, no confundir sistema libre o propietario con sistema capado), con la excusa de mejorar así la experiencia de usuario.

Lo podéis observar claramente en Mac OS e iOS, el primero de escritorio y hasta cierto punto (teniendo en cuenta que es sistema propietario) dispuesto a aceptar configuraciones propias, y el segundo totalmente capado, donde la libertad del usuario queda suspendida al criterio de los diseñadores de interfaces de la compañía. Microsoft con su Windows, que siempre ha sido ejemplo de personalización, demuestra una clara tendencia a lo contrario en Windows 8, y ya ni hablemos de de WP8.

Paradójicamente, y frente a todo pronóstico, el mercado de SO ha ido liberándose (la mayoría de SO móviles están basados en Linux), y a su vez esta aparente libertad ha ido cerrando las capacidades de personalización del usuario (Android no se libra, y sino decirme cómo eliminas las apps que instala por defecto fabricantes y operadoras sino es “hackeando-rooteando” el dispositivo). De ahí que cada día haya más apoyo a distribuciones de Linux (software libre) con la implantacion de desarrollos propietarios.

División de SO según el dispositivo, o centralización

En la mayoría de los medios tecnológicos achacan el duro revés que sufre el PC a Windows 8, un sistema operativo que optó por unir la experiencia entre mundo de escritorio y mundo móvil bajo un mismo esquema, y que el mercado ha criticado duramente.

Lo dije en su momento, y no me importa repetirlo. Windows 8 es la apuesta más innovadora en cuanto a SO que hemos visto en años, y por supuesto, le falta camino aún. Empezando por evitar esa curva de nivel de aprendizaje con su antecesor (un servidor como aficionado a la tecnología entiende esa necesidad, pero el grueso de la sociedad no quiere enfrentarse a un SO que luce como nuevo, y por tanto distinto a lo que están acostumbrados).

Lo que ha hecho Microsoft es jugársela con un producto que supone un verdadero acercamiento de las dos eras, a contra corriente de lo que hemos visto hasta ahora en el mercado, y que muy probablemente acabe siendo la máxima a seguir por el resto de compañías (aunque económicamente el mercado lo ha rechazado). Pero es el primero de su tipo, y ha cometido errores, que serían aceptables si proviniesen de esa magnifica manzanita que muchos consideran como única cabeza pensante del mundo tecnológico (mi ordenador de escritorio es un iMac, y mi actual tablet un iPad, no penséis que soy un fanboy de Microsoft precisamente).

La Surface Pro, descontando el excesivo precio, y la falta de autonomía, es el perfecto killer-laptop que ni el iPad ha conseguido desbancar. Es una apuesta arriesgada, pero ofrece buena experiencia de usuario y un uso ampliado cercano al que encontraríamos en un ultrabook.

Por todo ello, sí. Seguramente el mercado de PCs se haya resentido aún más por la fría acogida de Windows 8, pero tened en cuenta que este mercado lleva a la baja 4 años, no es que sea algo nuevo, y que hay razones mucho más profundas que lo salpican.

Para un servidor el ordenador de sobremesa sigue siendo algo necesario, sino en el día a día, en el de la semana, ya que en mi caso cumple como centro audiovisual de la casa (tengo televisor, pero lo cierto es que siempre está apagado), además de entenderlo como lugar de ocio y para trabajos que requieren de un procesador potente. No me veo en un futuro próximo sin ordenador de sobremesa, pero sí es cierto que quizás priorizara antes la renovación de una tablet o un móvil que plantearme la del PC.