De cuando la industria del televisor estaba en el televisor

Ya lo adelantábamos a finales de Julio con esa entrada que llevaba por título “El cómo revolucionar la industria audiovisual“, y el tiempo ha acabado por darnos la razón. Netflix, el que fuera un servicio intermediario que en plena crisis interna decidió lanzarse a crear su propio contenido, ha ganado uno de los Emmy (EN) a los que estaba nominado.

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Y la noticia no podría ser más interesante, ya que es la primera vez en la historia que una serie nacida en internet se lleva por calle al resto de producciones de los grandes gigantes de la industria del televisor (véase la HBO y el resto de canales satélite de EEUU).

Más aún si se tiene en cuenta que en 2011, el modelo de negocio de la compañía (alquiler de DVDs frente a streaming) se tambaleaba, llegando a bajar sus acciones a 54 dólares. Tres años más tarde, y después de haber decidido entrar en la historia como el primer gran servicio de internet en generar su propio contenido, el valor de las acciones de Netflix anda por los casi 314 dólares, con unos 37,6 millones de suscriptores.

Y digo 37,6 porque lamentablemente no está presente en todos los países. Que únicamente faltaría que el gobierno de España dejase de mimar al lobby de la industria para que de una vez por todas se den cuenta que el problema de la piratería lo han creado ellos.

Un ejemplo como Netflix, no hace más que demostrar que la gente, por un buen servicio, paga. Lo que no se puede esperar es que un usuario tenga que pagar para ver contenido de cada cadena por separado, como ocurre actualmente.

Un precio aceptable (tarifa plana), con la potestad de alquilar películas o series que no entren en la tarifa. Con promociones y packs, a calidad DVD o BlueRay, con streaming hiperoptimizado, y una comunidad basada en logros y con servicios internos para la recomendación y comunicación de sus internautas.

Y funciona. Adiós piratería. Adiós problema de la industria. La gente quiere y va a seguir consumiendo contenido audiovisual. El kit de la cuestión es dónde lo harán, y si no hay medios oficiales, se hará por los de los bajos fondos. Y si se endurecen absurdamente las sanciones por este tipo de actos, se recurrirá más a la picaresca. Y si se persiguen a las páginas de enlaces, éstas se irán a otro país más “democrático”. Porque el problema de la industria lo ha creado la propia industria. Así de sencillo.

 

P.D.: Telefónica Digital se une a la estrategia con Telefónica Studios (ES) ¿Casualidad que lo haga horas más tarde del anuncio del Emmy de Netflix? No lo creo 🙂