PoW PoS

El Bitcoin y el Ethereum son, probablemente, las dos criptomonedas más conocidas del mundo.

La primera por haber sabido posicionarse como la referencia global, y la segunda por servir de base a la mayoría de contratos inteligentes.

Y ambas tienen en común, junto con buena parte del resto de criptomonedas, el que están basadas en el PoW, el Proof-of-Work.

Sobre el Proof-of-Work

¿Que qué es esto? Pues, básicamente, es el sistema interno que en base a la limitación, genera valor en dichas monedas.

En este caso, el PoW se basa en la resolución de un problema matemático necesario para «escribir» en la cadena de bloques cada transferencia.

Para que nos entendamos…

Cuando un servidor hace una transferencia desde mi cartera a la tuya, esa transferencia se realiza gracias a que hay una infraestructura descentralizada de ordenadores que permiten que dicha transferencia quede registrada en el blockchain, la cadena de bloques.

Por supuesto, tener ordenadores funcionando es un gasto más que considerable, por lo que el propio sistema económico detrás de las criptomonedas basadas en PoW se encarga de «repercutir económicamente» a aquellos que ponen sus ordenadores al servicio de la red. Es decir, a los llamados mineros.

¿Y cómo se hace esto? Pues, como decía, mediante una prueba de trabajo. Cada cadena de bloques que se genera suelta una prueba matemática (para que nos entendamos, algo así como identifica estos dos números primos…), y todos los mineros se ponen a realizar los cálculos oportunos.

El primero que llegue a la solución, se encarga de registrar la transferencia. Y a cambio, se lleva la comisión oportuna.

Esto, como decía, es la base de buena parte de las criptomonedas, y de las dos más importantes de la actualidad. Pero tiene un gran pero, y es que por razones obvias, supone un consumo energético considerable (millones de mineros continuamente haciendo complejos procesamientos para que solo uno de ellos cada vez se lleve la comisión), y que conforme más se limita la producción de nuevas criptomonedas (recordemos, es lo que da valor a un bien), más transacciones hay, y mayor competencia existe, más complicado es atraer el interés de nuevos mineros.

¿La razón? Hoy en día los mineros amateurs prácticamente no pueden competir con las grandes granjas de minería gestionadas por empresas. La capacidad de procesamiento necesaria (AIScs con los bitcoins, y tarjetas gráficas GPUs con los ETH) es ya tan alta que desalienta a los peces pequeños, mandando al traste la descentralización esperable de sus sistemas.

Cada vez hay menos mineros, y estos son cada vez más grandes.

Sobre el Proof-of-Stake

Frente al PoW, algunas criptomonedas han ido apostado por otro sistema para asegurar las transacciones en su infraestructura: El Proof-of-Stake, o PoS.

Con este mecanismo, lo que se busca no es que los mineros compitan para descubrir una solución computacional, sino que estos «inmovilicen» sus criptomonedas dentro de la red.

El concepto, de hecho, se asemeja muchísimo a cómo funciona el sistema económico tradicional. Los bancos, como intermediadores de las transferencias entre diferentes cuentas de usuarios, lo que buscan es que tengamos nuestro dinero en dichas cuentas. De esta manera, tienen capital apalancado que utilizan, como bien sabes, para sacar rédito económico de él (préstamos a otros clientes, inversión…).

El funcionamiento en el caso de las cripto es semejante. Mediante el Staking, cualquiera de nosotros puede «retener» parte o la totalidad de su cartera, que estará durante X tiempo (según el tipo de contrato que acuerdes) inmovilizado, y se usará para pagar la propia transferencia.

A cambio, por razones obvias, recibimos una comisión, que se reparte equitativamente a la cantidad de cripto que haya stakeado cada usuario.

Para que te hagas una idea, un servidor tiene prácticamente toda su cartera invertida en un tipo de staking que ofrece Binance (ES) que se retiene 24 horas, y si no dices nada, se reinvierte los beneficios automáticamente.

Esto quiere decir que, si por ejemplo quisiera ahora mismo pagar con BTC algo, pese a que tengo BTCs en la cartera, tendría que o bien comprar nuevos para usarlos al momento, o bien cancelar el staking, y esperar hasta 24 horas para que en efecto tenga ese dinero disponible.

A cambio, ahora mismo en Binance estamos recibiendo por BTC un 5% anual, y por ETH un 2,4% GARANTIZADO.

Hay muchísimas otras opciones de staking, ojo. La mayoría sin garantías (puedes ganar, pero también perder), que requieren más tiempo con el dinero inmovilizado, y que suelen ofrecer mayores comisiones. También es cierto que conllevan mayor riesgo y que te obligan a estar tú al tanto, cosa que al menos en mi caso, y como ya expliqué por aquí, no era el objetivo buscado.

Exactamente igual que funciona, o mejor dicho funcionaban, las cuentas de ahorro bancarias, en aquella época en la que solo por tener dinero en el banco éste producía beneficio.

Vuelta a la idea económica tradicional

Con el PoS lo que obtenemos es un sistema mucho más sensible al problema medioambiental, además de un incentivo para que tanto grandes como pequeños aporten a la propia red.

A cambio, por supuesto, conlleva sus riesgos. Exactamente los mismos de tener invertido capital en las criptomonedas, que recordemos que siguen siendo un activo de muchísima volatilidad. Para prueba, la hostia que hemos recibido todos a principios de año, con esa caída de cerca del 40% que sufrieron la mayoría de criptomonedas, y que afortunadamente, parece que va poco a poco levantándose.

Lo más gracioso de todo, es que dentro de poco saldrá Ethereum 2.0, que apuesta por cambiar el PoW a PoS. Y con él, y ese aparente y paulatino cambio hacia el modelo PoS en cripto, lo mismo acabaremos con una economía cripto muy parecida a la que hemos tenido en la banca toda la vida.

Un cambio de 360º… para acabar llegando a, en parte, al mismo sitio :).

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