El desprestigio corporativo como estrategia políticamente aceptada

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La semana pasada publicaba un artículo titulado La canibalización de Facebook es sencilla y llanamente imparable en el que exponía los pocos prejuicios que habían tenido los chicos de la Red Social a la hora de copiar claramente funcionalidades de terceros.

Desde entonces, he estado recibiendo por vuestra parte mucho feedback al respecto. Y algunos me señalasteis que el enfoque no era del todo acertado.

En él comparaba las mecánicas de reinvención de Apple con las de Facebook, y cierto es que aunque los dos se basan en la misma premisa (copiar lo que ya funciona), al menos la primera tiende a hacerlo con el suficiente mimo como para que el producto final tenga un sentido per sé y no sea únicamente lo mismo con otro envoltorio.

Pero lo peor de todo es que aunque ese segundo punto falte, el resultado es el mismo.

Voy a poner para ello dos ejemplos recientes (uno que ya está en marcha y otro que veremos en breve) para dar contexto a esta afirmación.

La pelota en el tejado de la competencia

Zuckerberg ha intentado en varias ocasiones (EN) comprar la compañía de Evan Spiegel.

No debería sorprendernos. De las cinco grandes aplicaciones con más usuarios en la faz de la tierra, cuatro están bajo los dominios de Facebook. ¿Adivina cuál es la que falta?

Llevamos, por otra parte, varios meses sin recibir actualizaciones que modifiquen drásticamente el uso que le damos a las apps de la compañía. Quitando a lo sumo la posibilidad de hacer streaming, la paulatina hegemonía del vídeo y la imagen sobre el texto, y para los cuatro gatos que usarán los bots de Messenger, el Facebook, el Instagram, el WhatsApp y el Messenger del mes pasado eran prácticamente idénticos al Facebook, el Instagram, el WhatsApp y el Messenger de hace un año.

Pero de pronto, y curiosamente en Febrero, Facebook y WhatsApp cambian radicalmente. Instagram lo hacía unas semanas antes. Los tres para incluir de una u otra manera funcionalidades de comunicación efímeras. ¿Adivina qué otra aplicación tenía como valor diferencial precisamente esto?

No es, de hecho, la primera vez que lo hacen. Es más, esta imagen, sacada de un artículo reciente de Bloomberg (EN) aglutina todos los intentos de Facebook por colapsar el negocio de Snapchat en los últimos años:

Facebook_s_Clones_Attack_Snapchat

Vaya, pareciese que Zuckerberg le quiere devolver la pelota a Spiegel atacándole donde duele: en los números.

Pero ¿por qué ahora y no hace tres meses o un año? ¿Será que Snapchat plantea hacer una OPV (salida a bolsa) en Marzo (EN)?

Justo en el momento en el que una compañía privada está obligada a hacer públicos sus números.

Snapchat asegura tener 140 millones de usuarios únicos al día, e Instagram aprovecha ese mismo día para decir que ellos tienen 150 millones… solo en Instagram Stories (EN). Es decir, solo en la funcionalidad en la que precisamente hacemos competencia directa a Snapchat.

Y ahora esa funcionalidad llega a los dos aplicaciones más utilizadas en todo el mundo: Facebook y WhatsApp.

A una semanas de que aquel que se negó por activa y por pasiva a formar parte de la familia tenga que demostrar ante el parqué público que de verdad cuesta los 25.000 millones de dólares que asegura valer, pese a que tuviera en 2016 más de 500 millones de pérdidas, y con un público objetivo cada vez más seducido por el ecosistema de la Gran F…

No me gustaría estar en la piel de Evan las primeras horas después de que su compañía salga a bolsa.

Desacreditando la próxima compra

Yahoo lleva ya unos cuantos años siendo un zombie de Internet.

La que fuera en su día líder indiscutible de los servicios digitales parece que únicamente sigue en pie gracias al enorme ecosistema de servicios que todavía tiene en funcionamiento, a un músculo financiero que todavía se puede permitir el lujo de hacer compras sonadas, y a que en su día tuvo el ojo suficiente como para hacerse con la mitad del control del que a día de hoy es líder del ecommerce en un mercado tan opaco e interesante como es el chino.

Pero por si esto fuera poco, llevamos varios meses observando con absoluta incredulidad cómo puede ser que un gigante como Yahoo haya sufrido no uno (EN), ni dos (EN), sino tres (ES) grandes fallos de seguridad que afectan directamente a las cuentas de millones de sus aún clientes.

En serio, párese a pensar cómo puede ocurrir algo así en la que aún bajo la presión a la que está sometida, sigue siendo una de las grandes empresas de Internet. Que entiendo que muchos de sus ingenieros se hayan ido, pero vamos, que alguien quedará en casa para solventar adecuadamente los terribles problemas de seguridad que parecen tener en sus sistemas.

Algo que curiosamente le viene como anillo al dedo a Verizon, que ya había negociado después del penúltimo hackeo una compra de parte de la compañía por 4.750 millones de dólares, y que recientemente, después de la renegociación, han bajado a 4.400 millones (EN).

350 millones (y el 50% de los costes que se puedan desprender en el futuro de este problema) que se ahorra Verizon por la compra de una caída en desgracia tras un nuevo escándalo por parte del equipo técnico de Yahoo.

O se han alineado varios astros planetarios que justo afectan a los sistemas informáticos de la compañía, o por narices tiene que haber algún tipo de interés (no se si interno o puramente externo, no sé si directo o indirecto) en que esto ocurriera.

A Verizon únicamente le interesan los datos de todos esos millones de usuarios que aún tiene cuenta en Yahoo y la plataforma publicitaria, que aunque en un mercado prácticamente eclipsado por Google y Facebook, sigue teniendo beneficios multimillonarios, y que pasará muy probablemente a engordar el ya de por sí esperpéntico negocio de profiling que tiene la telco, así que el que el buen nombre de la compañía comprada se vaya a pique es lo que menos le importa.

Pero tanto en las nuevas funcionalidades de las aplicaciones de Facebook copiadas descaradamente de Snapchat y sacadas al mercado justo antes de que ésta última realice su OPV, como en lo casi increíble que resulta pensar que los últimos problemas de seguridad de Yahoo no tienen nada que ver con su futura venta casi regalada a Verizon, nos encontramos con el mismo resultado: el desprestigio corporativo sale muy rentable, y aparentemente, se lleva a cabo sin consecuencias de ningún tipo.

De verdad, hay situaciones que son difíciles de creer.

Y estas dos son un claro ejemplo de cómo en los negocios todo vale. Absolutamente todo.