Digitalizando nuestras vidas (o viviendo aquellas que no tenemos)

Para quien no le suene, Philip Rosedale fue el genio detrás de Second Life (EN), un mundo virtual en el que la gente podía crearse un usuario y vivir una vida más o menos completa (trabajar, comer, entablar amistades, casarse, tener hijos,…). Un acercamiento a la idea de digitalizar la experiencia vital, vivir aquello que siempre quisimos ser (aunque en muchos casos acabemos realizando las tareas rutinarias que hacemos en la realidad). Un proyecto que cayó en saco roto, quizás por ser demasiado disruptivo para el momento, y no contar aún con las capacidades técnicas necesarias.

highfidelity

El caso es que Philip vuelve a atacar, esta vez bajo el nombre de HighFidelity (EN), aún en fase Alpha, y que propone algunos puntos que considero más que interesantes:

  • La figura del avatar como motivador vital (y los peligros asociados): A priori, la idea de mantener una doble vida en el mundo digital, y “tener que” conectarme para trabajar (incluso suponiendo que sea el trabajo de mi vida), no es que me llame poderosamente la atención. Y mira que he sido un hardgamer de juegos MMORPG, donde a la hora de la verdad acabas conectándote para minar o farmear para tener recursos suficientes para obtener mejoras que te permitan seguir jugando. Pero sí entiendo que un recurso de este estilo, comedidamente moderado, ofrece un canal de comunicación y sociabilidad nunca antes visto. Un nuevo formato de comercio (como ya hemos visto en otros juegos online, es bastante probable que el dinero que nuestro avatar tenga en su cuenta pueda extrapolarse a un dinero en nuestra realidad, lo que generaría nuevos modelos de trabajo).
  • Sensorización y realidad virtual: Olvídate del ratón y el teclado (al menos como únicos periféricos de entrada). La idea de HighFidelity es que gestionemos nuestra interactividad en este nuevo mundo aprovechando los sensores de nuestros smartphones, emulando así el comportamiento que tendríamos en la realidad. Aderece esto con un visor de realidad 3D como Oculus Rift, totalmente inmersivo (doy fe de ello (ES)), y cuézalo a fuego lento con una inteligencia artificial basada en la experiencia, que aprende de nuestras acciones para personalizar nuestro ámbito digital. Y estaremos ante el inicio de algo muy muy grande.
  • Vuelve la figura del vórtex: El vórtex es para el 3D lo que el pixel es para el 2D. Es el cuadrado mínimo de estructura de algo tridimensional, y seguro que si hablamos de Minecraft a todos se nos ilumina la cabeza. Un cubo que tiene diferentes propiedades (por ejemplo basadas en las leyes físicas de nuestro mundo), que interacciona con otros cubos según ellas, y que podría ser del tamaño que se quisiera (es decir, desde unos avatares cabezones formados por cinco cubos, hasta avatares hiperrealistas formados por millones y millones de vórtex a semejanza de estructuras moleculares). Por supuesto, en este caso, habría que buscar un punto medio entre lo deseable, y lo realmente funcional (el lag y los recursos necesarios para renderizar todo esto son críticos a la hora de generar una arquitectura y fijar restricciones).

Sin duda, un proyecto como éste, bebe directamente de series de culto como Battlestar Galactica (sino la ha visto, de verdad, no sé a qué está esperando :)), y en especial del spin-off Caprica, basada en los acontecimientos anteriores al desarrollo de la serie principal, cuyo trailer os dejo bajo estas palabras, y que iría un paso adelante:

En un mundo en el que algo como HighFidelity se ha hecho realidad, y ha acabado por ser el lugar de citas y deseos más turbios que se pueda imaginar, una niña es capaz de crear un algoritmo de generación neuronal que permite al avatar “tomar conciencia” de sí mismo, con todo lo que ello acabará conllevando. Si le gusta la ciencia ficción, y como estudio de lo que esperemos no llegue nunca a pasar, es un buen aliciente.