Diseños no intencionados para saltarse bloqueos y censuras gubernamentales

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No es la primera vez que hablo de los diseños no intencionados: Esos usos tergiversados de servicios y productos (sean o no tecnológicos) para menesteres para los cuales no han sido diseñados.

Desde esa silla que hace la función de percha en el dormitorio, pasando, como vimos en su momento, por plataformas de compra-venta de productos como Wallapop utilizadas como servicio de citas, o las fiestas que se montan algunas usuarias de Zalando, comprando numerosos zapatos en su tienda, para luego devolverlos.

En aquel artículo hablamos también de aquellos diseños que podían tener un interés maligno, como es la explotación de una plataforma de publicidad para la distribución de malvertising, o el simple uso de un buscador genérico para exfiltrar información sobre un objetivo (empresa, servidor o persona).

En este caso, me hago eco de dos diseños no intencionados que están siendo a día de hoy utilizados por algunos ciudadanos de países con bloqueos o censuras gubernamentales para compartir información y archivos haciendo uso de servicios que en su construcción no tenían este cometido.

Herramientas que se unen a aquellas ya conocidas por todos, como es el uso de servicios proxy, VPNs y/o cambio de DNS.

Saltarse el bloqueo de Free Basics

Free Basics es el nombre que Zuckerberg le dio a su proyecto Internet.org, que tiene como cometido acercar los beneficios de internet a países que no cuentan con los recursos y/o infraestructuras necesarias como para ofrecerlos por sí mismos.

Llegando a acuerdos con las compañías que suministran la red, lo que ofrece Free Basics es una Internet capada, en la que el usuario únicamente tiene acceso a X servicios que han llegado a un acuerdo con Facebook para participar en el programa (Facebook incluido, faltaría más…).

He hablado largo y tendido de lo que representa Free Basics para la neutralidad de la red. Ya en aquel MWC donde el fundador anunció el lanzamiento de la iniciativa mostré mi preocupación porque una empresa privada tuviera la potestad de elegir qué consideramos “servicios básicos de Internet” y qué no.

De aquel día hasta hoy ya ha llovido, y en más de una ocasión, Zuckerberg ha tenido que salir defendiendo que: “Mejor una parte que nada”, lo cual hasta cierto punto es verdad.

En el otro lado, otra realidad como un templo: “Para ese grueso de nuevos usuarios de Internet, Internet es sinónimo de Facebook. Como expliqué en su día, para mi madre Internet es Chrome, y me consta que no es la única persona que aún viviendo en un país desarrollado, no tiene claro los conceptos de cómo funciona la red. Gestionando Free Basics Facebook se asegura que ese nuevo porcentaje de la sociedad que accede por primera vez a la red asocie su servicio y su compañía con lo que representa la red, con todo lo que ello conlleva.

Así pues, no es raro que hace apenas unas semanas India decidiera bloquear el acuerdo, y que un servidor mostrara mi apoyo a la decisión por la intranet de patronos (ES).

Volviendo al tema, Free Basics ofrece una amalgama de servicios considerados por Facebook “básicos”, y entre ellos, está la Wikipedia (todo un acierto, hay que decirlo).

El caso es que los moderadores de este servicio han denunciado (EN) que algunos usuarios de Angola (país acogido a Free Basics) utilizan la Wikipedia y su capacidad para subir archivos para compartir contenido inaccesible desde Free Basics (al no poder desde éste “conectarse a la red convencional” para descargar desde otros sitios). Por supuesto, entre estos archivos existen piezas con derechos de autor (películas, series, libros,…) y otras tantas legítimos que a día de hoy son, a priori, inaccesibles desde Free Basics.

La operativa es la siguiente:

  • Suben el archivo a la Wikipedia, de la que obtienen un enlace.
  • Lo comparten en grupos de Facebook como éste (EN), que ya cuenta con casi 2.800 usuarios, desde donde el resto de usuarios pueden consumirlo.

Wikipedia ha empezado a bloquear a los usuarios que realizan esta práctica, y se plantean, debido a la facilidad que encuentran para crear nuevos users, bloquear rangos de IP.

En todo caso, es un ejemplo perfecto de diseño no intencionado que ayuda a un colectivo a saltarse las restricciones de un servicio capado como es Free Basics.

Interfaces conversacionales como herramienta anti-censura gubernamental

Nos vamos de África a Asia. En Rusia, un país conocido por los continuos bloqueos a los que sus ciudadanos están expuestos, y que en su día no dudó en obligar a censarse con su nombre real a cualquier blogger que quisiera publicar contenido en su propio site, el bloqueo de trackers es algo habitual.

Hace unos meses bloquearon RuTracker, uno de los más populares, y los gestores de este servicio se les ocurrió la brillante idea de utilizar bots de Telegram para seguir difundiendo sus magnets (EN).

Así, un usuario interesado en obtener un archivo específico, podría mediante este bot, pedírselo, obteniendo el link con el que ya puede realizar la descarga.

Es, de nuevo, un ejemplo de diseño no intencionado aplicado a la lucha contra la censura gubernamental.

Lamentablemente, en la propia página de preguntas frecuentes de Telegram (EN), se reservan la potestad de eliminar de su servicio cualquier bot que incumpla la política de los markets oficiales (Google Play y App Store), así que entiendo que ésta será la contramedida que tomará el gobierno y las industrias implicadas (discográficas, editoriales, las de siempre) para bloquear este uso “ilegítimo” de la red.

En todo caso, nada que un sector como el del P2P no haya sufrido a lo largo del tiempo. La constante lucha entre el gato y el ratón que llevamos años observando, pagando justos por pecadores un conjunto de tecnologías que lo único que hacen es democratizar el acceso a contenido, justo lo que esa industria arcaica es incapaz de hacer, pese a los ingentes recursos con los que cuenta.

La piratería es un problema creado por la propia industria, que aún hoy en día, en pleno siglo XXI, y salvando escasísimos ejemplos (Steam, Netflix,…), sigue ofreciendo plataformas de consumo de contenido que NO cumplen las expectativas de sus potenciales clientes.