usos alternativos whatsapp

El otro día me ocurrió una cosa curiosa.

Te cuento.

Fui a darle una sorpresa a mi madre, que desde el COVID, y con lo que hemos pasado en la familia, pues oye, no es que lo haya pasado muy bien.

El caso es que entre una y otra cosa decidimos ir de compras, y al aparcar el coche, me explicó que una amiga suya le había instalado un programa en el móvil que le permitía saber dónde había aparcado el coche. Pero que, claro, ya no se acordaba muy bien cómo se utilizaba (mi madre y la tecnología…).

Yo, como buen hijo, le dije que no había problema, que ya miraba qué app era y le explicaba de nuevo su uso en ese mismo momento.

Le cogí el móvil y me puse a buscar entre las apps instaladas la que me decía. Pero tras un rato buscando, no encontré ninguna relacionada con mapas más allá de las esperables (Maps, Waze…). Así que le volví a preguntar, y me explicó que recordaba que su amiga se lo había explicado todo por WhatsApp. Le devolví el smartphone, y con él de nuevo en sus manos, se puso ella a buscar el chat de la amiga.

De pronto, dio con un grupo llamado «Aparcamiento coche» y me soltó:

— ¡Aquí está!

Yo, confundido, le dije que eso era un grupo de WhatsApp vacío. Pero entonces, al abrirlo, ya entendí lo que había pasado.

Básicamente su compañera le había creado un grupo de WhatsApp con ese nombre, la había invitado, y luego se había ido. De forma que ahora mismo tenía en el WhatsApp un grupo en el que estaba ella sola y en el que, por razones obvias, podía compartir consigo misma cualquier contenido… una localización incluida.

Gracias a ello, por tanto, tenía en el móvil «un programa» que le permitía, cuando se bajaba del coche, registrar dónde estaba. Y así, cuando tuviera que irse, si no encontraba dónde había aparcado, podía volver a revisar ese «programa» para buscarlo.

Muy rudimentario todo. Pero funcional.

Y sí. Ahora me puedes decir que existen mil y un apps que hacen esto. La propia Maps de los iPhone tiene un sistema parecido, que además funciona pseudo-automáticamente (sin tener tú que avisar al móvil cuándo te bajas del coche, y siempre y cuando previamente lo hayas configurado).

Pero oye, a ella le está funcionando, con la ventaja de que además se hace desde una app que ya domina como es WhatsApp.

Hablemos nuevamente de diseños no intencionados

Esta manera alternativa de utilizar los grupos de WhatsApp me recuerda, de hecho, a algo que un servidor también hace habitualmente.

Para quien no lo sepa, quien escribe estas palabras tiene dos números de teléfono:

  • El personal, que solo tiene mi círculo de amistad, y el que utilizo habitualmente como 2FA para las cuentas.
  • El profesional, que es público y por tanto puede tener quien quiera, a poco que sepa dónde buscarlo.

Y con ambos tengo una cuenta en WhatsApp Business.

El caso es que para tener esas dos cuentas en el mismo smartphone, además de utilizar una dual SIM, utilizo el sistema de duplicado de apps nativo en MIUI (u otras apps de terceros que hacen lo mismo cuando durante una temporada tengo que utilizar un smartphone de otra compañía que no ofrece esta funcionalidad).

Y, curiosamente, debido a que la mayor parte de estas apps, para crear una segunda versión de una misma aplicación, generan una suerte de sandbox aparte, se produce la situación de que mi app de galería de fotos no tiene acceso al contenido que se comparte desde o hacia la cuenta de WhatsApp Business emulada en el smartphone.

Eso y que mientras estoy en el escritorio, tengo siempre abierto el WhatsApp Business público, y no también el privado (por eso de que solo puedes tener un WhatsApp web abierto a la vez por navegador), con la idea de poder responder a dudas de potenciales clientes.

Así que no es raro que desde mi cuenta personal me comparta a la cuenta de empresa conversaciones con información que debo luego desde el ordenador utilizar, o imágenes a las que no tengo acceso por el sandbox propio del apaño que hago para tener dos cuentas de WhatsApp en el mismo dispositivo.

Es decir, que estoy utilizando una app de mensajería instantánea como app de tareas, o como bóveda de contenido audiovisual, escribiéndome a mi mismo con las dos cuentas que tengo.

Algo que, de hecho, hace bastante tiempo explotaba con relativa frecuencia en Telegram, donde más que un diseño no intencionado, es una funcionalidad propia de la aplicación (el «chat» de Guardar para más tarde» no deja de ser un chat contigo mismo que la app crea automáticamente para que lo uses cuando lo necesites).

Son este tipo de usos los que al final definen la manera en la que evoluciona una aplicación. Y, como ya sabrás si llevas tiempo por aquí, es un tema que me sigue sorprendiendo y me apasiona a partes iguales.

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