Peligro (o picaresca) de “Diseños no Intencionados” en un servicio

Se considera Diseño no Intencionado a toda aquella funcionalidad que aparece después de lanzar un producto, y que por tanto, no fue contemplado en el diseño inicial.

diseno no intencionado

Ejemplos clásicos tenemos por ejemplo esa silla de casa que usamos para colgar una camisa o el abrigo, o esos hornos cuyas bandejas suelen estar repletas de sartenes mientras no le damos uso.

En el mundo tecnológico, los Diseños no Intencionados se hacen aún más palpables e interesantes, ya que dependiendo de su proliferación y su ámbito de actuación, pueden llegar a afectar el diseño principal hasta el punto de virar de negocio o catapultar (hacia arriba o hacia abajo) el servicio.

Ocurre además que esta nueva oleada de aplicaciones y desarrollos cobijados bajo la figura empresarial de una startup se alimentan de los Diseños no Intencionados para que sean estos, y no precisamente los fundadores, quienes fijen el roadmap.

Todo esto me viene a la cabeza después de ver el anuncio de Wallapop, justo bajo estas líneas.

Hagamos un juego. Dele al iniciar el vídeo, y quite rápidamente el sonido, visionando los primeros 14 segundos del mismo (alrededor del 60% de la duración del vídeo, descontando los segundos finales que incitan a su descarga). Justo después, córtelo, y siga leyendo. Hágalo tranquilo, que yo le espero :).

 

¿Ya lo ha hecho? Muy bien, y obviando que seguramente conozca la aplicación, ¿Qué piensa que están vendiendo? Y séame sincero.

¡Una aplicación de citas! Ese chico que recibe un beso y grita ¡Walla! La sandía que se cae y rompe en pedazos, con ese color rojo intenso. El chaval que espía a su vecinita por la ventana… Ahora, si quiere, y sino conoce qué es Wallapop, acabe de verlo.

Pues sí, aquí tenemos un ejemplo perfecto de Diseño no Intencionado. Wallapop nace como una aplicación para vender productos de segunda mano. Si alguna vez la ha usado, hay que reconocer que tiene su encanto.

Pones a vender un producto, después de crearte el clásico perfil con foto, y al poco te contesta alguien, seguramente interesado en el producto, y quizás (quien sabe 🙂) del sexo contrario. Hablas con el/ella (un desconocido, seguramente de una edad parecida) por chat (llamarse ya no es cool), y si al final llegáis a un acuerdo, lo típico es que le pases tu whatsapp, más por comodidad que otra cosa.

Quedáis un día, seguramente en tu casa, le enseñas lo que hay y si quiere se lo lleva, pagándote en el momento ¿Entiende a dónde quiero ir a parar?

En este caso, Wallapop ha sabido jugar bien sus cartas. Es una aplicación de venta de productos baratos y comunes, enfocado a un target más bien jóven, que le mola el tema de chatear y no tanto el tener que llamarse, y se ha dado cuenta que un porcentaje significativo se está llevando algo más que una venta o una compra con cada intercambio.

Ahora le pongo otro ejemplo, esta vez nocivo, que está sufriendo una página de comercio electrónico tan conocida como Zalando. Muchas adolescentes se juntan en casa para pedir compulsivamente zapatos, amparándose en que la devolución y el envío son gratuitos. De hecho, es normal que no pidan solo un par de zapatos de su talla, sino también uno por debajo y otro por arriba para acertar en caso de querer comprarlo.

Son las llamadas “Zalando Parties”, y el resultado es un Diseño no Intencionado que causa pérdidas considerables a la compañía, con difícil solución, ya que como explican en The Economist (EN) la ley les obliga a ofrecer al menos 15 días de devolución sin cargos, y la competencia digital y el peso estratégico de no contar con sedes físicas, juega en su contra.

Estas situaciones se agravan cuando el diseño no afecta únicamente al uso que se le da a la herramienta, sino a su propia funcionalidad, como ocurre con la explotación de la plataforma de Real Time Bidding de los anuncios en páginas para viralizar exploit kits en webs legítimas, que hacen uso de la propia información que la plataforma extrae para localizar vulnerabilidades e instalar malware en los clientes, o el uso bots tan habituales (y aparentemente inofensivos) como los de Facebook o Google para exfiltrar información (ES) de un servidor objetivo.

Al final hablamos de un paso más allá de la ingeniería social (no atacamos al hábito de uso, sino a hábitos tangenciales que se desprenden de su uso), maximizando en algunos casos positivamente sus ventajas frente al diseño inicial, o aprovechándose maquiavélicamente de él para pasar desapercibido o “sacar tajada” de la situación.

 

P.D.: Y sí, el uso del móvil en conciertos como si fuera un mechero es otro ejemplo de Diseño no Intencionado :).