Dispositivos con botón de autodestrucción…, y fin de los robos

Como sabéis, estoy en la Campus Party de Londres, a puntito de empezar una hackathon sobre sistemas de mejora y logística para la alimentación, así que os dejo este artículo que tenía en reserva.

Interesante la propuesta ministerial de Corea (la Corea de la que todos estáis pensando no, la que está un poco más abajo), que obligará a Samsung y LG a incluir un servicio de autodestrucción remota (EN) si quieren seguir vendiendo terminales en su país.

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Y digo interesante porque a bote pronto, sin pararme mucho a pensar (faltaría también por ver el método usado, y qué tan fácil sería de vulnerar), echa al traste el mercado negro de dispositivos. Simplemente.

La decisión (un tanto dictatorial, por otra parte) me recuerda mucho a una reunión de autoridades en EEUU para debatir (ES) justamente esto allá por Junio, y que acabó en saco roto.

Supongo que habrán tenido en cuenta lo siguiente, pero lo dejo por aquí por si se pasa algún ministro Coreano por la web (xD):

  • Entiendo que el botón de autodestrucción se cargará parte del hardware, de tal manera que el terminal quedase en verdad inhabilitado. En este caso, supongo que lo más sencillo sería un aumento de tensión que friera el procesador (por ser de lo más caro), o algún código que borrara el firmware del dispositivo (por lo que el terminal sería un bonito pisapapeles, pero podría ser revendido por sus elementos).
  • Entiendo además que habrán tenido en cuenta la privacidad de los datos almacenados en el dispositivo, y por tanto en cuanto se activara el sistema, tanto la memoria interna como la SD Card serían borradas/fritas.
  • Entiendo así mismo que los controles de ese sistema estarán únicamente en manos del usuario (y no del gobierno y/o fabricantes y/o operadoras), y que además se ha contemplado que se trataría de un sistema muy jugoso, y por tanto totalmente blindado a ataques, tanto internos como externos (ojito si va por códigos USSD).

Pues lo dicho, que entiendo mucho, todo suposiciones, pero habrá que esperar a ver qué presentan los susodichos. Porque lo mismo estamos ante el fin de un negocio clandestino, o ante el nacimiento de un nuevo vector de ataque masivo.

Solo el tiempo lo dirá.