carga inalambrica

Se ha estado celebrando estos días el CES de Las Vegas, un punto de encuentro anual de la electrónica de consumo.

Como cada año, sigo de pasada lo que se va presentando, porque más allá de que la feria se centre sobre todo en electrodomésticos y coches, lo cierto es que suele ser la fecha elegida por las grandes tecnológicas a la hora de presentar prototipos curiosos de tecnologías que más adelante acabaremos viendo materializadas en nuestros días.

Esto mismo ha pasado (al menos) con el mando a distancia que ha presentado Samsung: El ECO Remote (EN).

Sí, un mísero mando a distancia, que la compañía plantea empezar a meter en todos los televisores a la venta en 2022.

Y hechas las presentaciones, te preguntarás qué demonios tiene de interesante un maldito mando a distancia en pleno siglo XXI.

Pues muy sencillo: Este mando no necesita pilas para funcionar. Ni tampoco que de vez en cuando lo conectes a la corriente.

La (posible) revolución del RF Energy Harvesting

Para que nos pongamos en antecedentes, el año pasado Samsung ya presentó otro mando que tampoco requería pilas AAA para funcionar, ya que era capaz de cargar alrededor del 70% del consumo esperable por un uso normal de un mando mediante unos sensores fotovoltaicos que irían cargándolo en el día a día, simplemente por tenerlo encima de una mesa o en cualquier lugar donde recibiera luz interior.

¿El 30% restante? Pues para evitar posibles quejas, venía con un USB-C, lo que significa que, en efecto, de vez en cuando habría que darle un empujón a la batería con una carga tradicional, enchufándolo a un cargador de móvil de esos que ya tenemos todos por casa.

Sin embargo, en esta nueva iteracción del mando, y aunque en efecto sigue manteniendo los paneles y también el conector USB-C, desde Samsung aseguran que ya no será necesario cargarlo activamente gracias a la captura pasiva de ondas electromagnéticas, o RF Energy Haversting (EN/PDF).

Una tecnología que, recordemos, tampoco es que sea nueva (sin ir más lejos algunas etiquetas RFID la utilizan), y que permite a dispositivos de bajo consumo eléctrico, como es el caso de un mando, ir recogiendo la escasa energía que tiene una señal WiFi (regulada por ley para evitar posibles suspicacias y demás teorías de la conspiración) y convertirla nuevamente en energía aprovechable.

Para un dispositivo que va a estar siempre dentro de un hogar, y por ende expuesto siempre a una red (y seguramente a varias si vivimos en un piso), el RF Energy Haversting es casi como decir que tiene acceso a batería infinita. Simplemente por existir y ser capaz de aprovechar una energía que ya estaba pululando por su entorno.

¿Qué impacto tendrá a nivel de un mísero mando a distancia? Pues hombre, tampoco es que nos vaya a cambiar la vida.

Gracias a que ya no necesita utilizar pilas, la anchura y el tamaño del mando se ha reducido drásticamente. Y es cierto que nos evitará tener de vez en cuando la típica molestia de que el mando no responde y tienes que levantarte, mirar a ver si tienes pilas guardadas, ponerle las nuevas y vuelta a empezar. Pero poco más.

La cuestión, y es por esto que quería hablar de este dispositivo, es que me parece un ejemplo de guión de cómo a veces la revolución tecnológica realmente valiosa nos llega en formas aparentemente tan triviales.

Que la existencia de algo como RF Energy Harvesting abre la veda a que en el futuro, muchos de los dispositivos de domótica y de IoT que ya tenemos a nuestro alrededor se puedan miniaturizar aún más, y aumente de paso su esperanza de vida sensiblemente.

Sencilla y llanamente porque la energía necesaria para hacerlos funcionar, que es hoy en día un cuello de botella claro en estos dispositivos, ya pasa a no ser un problema, al estar asegurado su acceso continuo y constante sin precisar puertos de carga ni acciones por parte del usuario.

Una tecnología que, unida a esas otras de carga inalámbrica que estamos viendo poco a poco cómo salen al mercado (Xiaomi sin ir más lejos tiene un cargador inalámbrico capaz de cargar varios móviles específicamente diseñados para ser compatibles a varios metros de distancia (ES), habiendo incluso paredes de por medio, y otras como la propia Samsung, Apple y Huawei están desde hace tiempo trabajando en prototipos de estaciones de carga basadas en la luz con el mismo cometido), abre la veda a un futuro muy esperanzador para la electrónica de consumo en general.

Un futuro en el que, quizás, la dependencia de puertos de carga, y por ende de la acción de cargar un dispositivo, pase de ser algo que realizamos a diario, a algo que solo necesitamos hacer ocasionalmente.

Solo por haber encontrado una manera (o varias juntas) de aprovechar la energía que estamos desaprovechando en nuestro día a día.

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