En Cámara Abierta 2.0 hablando de Local Guides y economía colaborativa

Local Guides

A principios de mes se celebraba en Madrid una quedada de Local Guides (el sistema de colaboración abierto a terceros con el que cuenta Google Maps), y hasta allí me dirigí sin saber muy bien de qué iba y qué me podría llegar a encontrar.

Un servidor, en el afán de estar actualizado en el avance de la tecnología, lleva ya unos cuantos años colaborando con la que a todas luces se ha vuelto una de las aplicaciones que de más jaleos me saca en mi día a día: los mapas de Google.

La herramienta cuenta con un sistema de recompensas (ES), y aunque no soy un colaborador intensivo, he ido ascendiendo en niveles hasta el 6, que es el que al parecer ostento a día de hoy, y que entre otras cosas me permite enterarme y ser invitado a estos saraos.

Cuando llegué, cual fue mi sorpresa que junto al resto de Local Guides de la capital estaba ni más ni menos que el equipo de Cámara Abierta 2.0 de RTVE, y que estuvieron a bien acompañarnos un rato de la mañana mientras hacíamos el recorrido planificado.

El resultado puede verlo en esos escasos 3 minutos que duró el reportaje (vídeo del final de esta pieza, y programa completo en la página de RTVE (ES)), emitido por primera vez (tengo entendido que lo van publicando cada cierto tiempo para rellenar huecos) este fin de semana.

Como suele ocurrir en estos casos, se grabó mucho más, y al final para encajarlo en el timing se quita la mayoría. Entre ello, la explicación que daba sobre el impacto de la economía colaborativa, de la que precisamente Google Maps me parece un ejemplo de guión, y que aprovecho por estos lares para dejar esbozada a futuro.

El poder (y las limitaciones) de un proyecto colaborativo

Google Maps se ha posicionado claramente como la plataforma más completa en cuanto a gestión de mapas se refiere. Al menos en el mundo occidental capitalista (el tema de Rusia y, sobre todo, Asia, es otro cantar). Hasta aquí hay poco margen de duda. Cualquiera que haya probado Maps de Apple, o que se haya animado con los que tenía en su día Nokia o el proyecto Open Maps se habrá dado cuenta de que las comparaciones, en casi todos los puntos, son odiosas.

Ahora bien, el éxito de una plataforma de este tipo depende de dos factores principales:

  • El músculo de la propia plataforma: El que Google esté por detrás, y de paso, Android sea el sistema operativo líder del mercado, ayuda y mucho a que ya sea tanto por la capacidad que tiene la compañía para llenar las calles de vehículos y profesionales capaces de poner voz y ojos a casi cualquier rincón, como la atracción que existe tanto desde el punto de vista de los negocios como del de los usuarios (el pez que se muerde la cola en cualquier servicio digital), Google Maps sea de facto el servicio referencia para buscar un local, para calcular cuanto tiempo vamos a tardar en llegar a X sitio, o incluso tener un histórico de viajes realizados.
  • El apoyo de los propios usuarios: Ahí está el quid de la cuestión. Porque si bien el músculo corporativo es crítico, una vez el proyecto escala lo suficiente empieza a tener cada vez mayor impacto el propio uso que le den los usuarios. Facebook es Facebook gracias a que ahí todos nuestros amigos comparten sus cosas, Android o iOS son los sistemas móviles más utilizados gracias al ecosistema que terceros (desarrolladores) han creado con las aplicaciones, y Google Maps está donde está por todos los descerebrados que además de utilizarlo para que nos solucione la papeleta, también aportamos nuestro pequeño granito de arena con las valoraciones de establecimientos y el contenido multimedia.

Lo interesante del caso, y era uno de los temas de los que hablamos ese día, es el encontrar el equilibrio suficiente para mantener al colaborador interesado en colaborar (ergo, que sienta una retroalimentación por su “trabajo”) y que esas recompensas no acaben tergiversando el uso del sistema (gente que únicamente busca ser recompensado).

Y es ahí donde creo que la plataforma está fallando.

Como decía anteriormente, un servidor está en nivel 6 de Local Guide. Esto me permite, entre el tema de la insignia y prioridades de reviews (mis comentarios en establecimientos aparecen remarcados y normalmente por delante de los del resto de usuarios básicos) acceder a algún que otro evento de este tipo, a las versiones preliminares de Google Maps (antes de que salgan al gran público) y a algunos beneficios extra, como está el hecho de tener durante unos meses y de forma gratuita una cuenta de Google Music, los descuentos del 50% en el catálogo de películas de la compañía, o como fue en su día el almacenamiento extra en Google Drive.

Pero es que actualmente no tiene sentido aspirar a seguir subiendo niveles… a no ser que te plantees llegar a nivel 10, donde al parecer pueden llegar a invitarte al gran evento anual de Local Guides en San Francisco. Eso sí, para llegar a ello me faltarían como 83.000 puntos… ¡Toda una vida!

¿Tanto costaría agregar algunos beneficios en nivel 7, 8 y 9? Alguna tontería lo suficientemente interesante para mantener el interés, sin que llegara a ser algo tan apetecible como para que una persona se ponga a farmear puntos como una loca.

Buscar el equilibrio es jodido, por supuesto, pero creo que mi caso no es el único (llegar a nivel 6 y rebajar considerablemente el uso que le dabas a la plataforma como colaborador).

En fin, que por aquí lo dejo. Que le sirva a cualquiera que esté pensando incluir mecánicas de economía colaborativa en su propia plataforma. Y si alguno de Google se pasa por aquí, lo mismo para escalar una recomendación de uno de sus Local Guides más techies :).

Ver en Youtube (EN)