fotor edición diseño

Un servidor desde hace años que utiliza la suite Adobe a nivel profesional, tanto para las creatividades y trabajos del día a día que tengo que hacerle a mis clientes, como para el contenido de esta página.

De hecho, todas las imágenes que publico por aquí previamente han sido comprimidas utilizando, precisamente, el conversor a JPG para web de Photoshop.

Y pasa exactamente igual con los vídeos, que edito vía Premier.

La cosa es que, por si no lo sabe, tanto Photoshop, como Premier, como Indesign o Illustrator, son herramientas que te permiten hacer prácticamente lo que quieras. Eso sí, tienen una curva de aprendizaje muy alta, además de ser bastante caras.

Y no solo eso, sino que requieren que les dediques mucho tiempo. Que para hacer una creatividad en Photoshop, hay que empezar sí o sí siempre de cero, creando las capas oportunas, y por supuesto teniendo en mente qué se busca de antemano.

Lo comentaba de hecho hace tiempo en aquella pieza que publiqué bajo el nombre de «Limitaciones creativas e ideológicas en un escenario digital abundante«, donde ahondaba en el cómo la capacidad prácticamente infinita que nos ofrecen este tipo de herramientas puede volverse un impedimento para la propia creatividad, ya que a su manera nos condiciona.

Con este prisma en mente, y desde comienzos de este año, he empezado a mirar con mejores ojos a herramientas menos avanzadas que paradógicamente he descubierto que me permiten obtener en menor tiempo mejores resultados.

Empecé utilizando Canva. Mi pareja Èlia le da bastante a Edit.org, y recientemente me he cambiado a Fotor (ES), donde además ahora tengo la cuenta PRO, por eso de que he visto que al final me cubre prácticamente todas mis necesidades de diseño y edición diaria de una manera mucho más óptima.

¿Qué te permiten hacer herramientas como Fotor?

Pues como puedes ver en la imagen que acompaña este texto, Fotor no es más que un servicio, disponible desde el propio navegador, o desde un programa que instalas en tu ordenador, desde el que puedes, principalmente:

  • Editar una imagen: Meterle filtros, arreglar tal cosa, recortar, ponerle texto o bordes, pegarle adhesivos…
  • Crear un collage: Partiendo de alguno de los MILES de formatos de collage que ya tienen prediseñados, o diseñando nosotros uno, y simplemente arrastrando las fotos que queramos ponerle.
  • Crear diseños: Partiendo, nuevamente, de una serie de formatos predefinidos (que si contenido para redes sociales, que si cartas, que si folletos…) o creando el nuestro a medida, y con un diseño que también podemos sacar de los miles que ofrece la propia herramienta, y luego editarlo a nuestro gusto cambiándole textos, imágenes, moviendo elementos y cualquier cosa que se te ocurra.

Todo lo que hagas queda grabado en tu cuenta, de forma que en cualquier momento puedes recuperarlo, compartirlo con otro usuario (un miembro del equipo, por ejemplo) para que lo edite desde su cuenta, hacerlo público para que terceros lo puedan usar de plantilla, y por supuesto descargarlo en diferentes formatos para su uso.

Y lo mejor de todo es que la cuenta gratuita es para la amplia mayoría de usuarios más que suficiente (meten algo de publi cuando vas a descargar el diseño y tienes menos plantillas y filtros disponibles).

Que da igual si te animas a probar Fotor o cualquiera de los servicios de la competencia, porque lo que de verdad me ha gustado es ver cómo gracias a estas herramientas, incluso los que nos dedicamos profesionalmente a estos temas podemos ahorrar mucho tiempo a la hora de retocar algo o diseñar un elemento para una web o para compartir en redes sociales.

Y ya ni hablemos de todos aquellos usuarios que no tienen conocimientos de diseño:

Plantearle a alguno de mis clientes de consultoría que empiecen a usar Photoshop me parece una locura.

Sin embargo, recomendarles que para crear sus diseños utilicen una herramienta en la nube tan sencilla como Fotor, pues oye, ya es otra cosa.

Diseñar algo como un diseño para Instagram en Photoshop supone, primero, crear un nuevo documento y ponerle las dimensiones en PX o cms y elegir los ppp del contenido (es decir, saber de antemano qué dimensiones son las utilizadas en esta red social). Luego ponerte a diseñar de cero (tienes que saber cómo diseñar un buen contenido), incluyendo tú mismo las imágenes (que, de sacarlas de internet, lo mismo no son libres de uso), dándole el formato adecuado a los textos y utilizando los filtros y elementos gráficos oportunos que tú previamente hayas descargado.

Con una herramienta como Fotor, simplemente:

  1. Entras en tu cuenta.
  2. Seleccionas «publicación en Instagram».
  3. Elijes una plantilla de entre las miles que hay disponibles.
  4. Retocas el contenido (imágenes, textos y otros elementos gráficos).
  5. La descargas.

Lo que con Photoshop, y siempre y cuando sepas utilizarlo, te puede llevar un par de horas (para alguien nuevo en la herramienta serían días), en Fotor lo tienes en 5 minutos.

Que empiecen con la versión gratuita, y si el día de mañana ven que le están sacando mucho provecho, que se piensen si no merece la pena pagarles esos 35 euros al año.

En fin, que como decía en aquella pieza que enlazaba al principio del artículo, es cierto que la democratización de herramientas de producción de contenido limita hasta cierto punto la creatividad de nuestros diseños.

Pero también posibilita que lo que antes solo estaba al alcance de unos pocos ahora pueda ser la norma.

Que ya no hace falta comerse 5 años de Licenciatura en BBAA con especialidad en diseño, como hizo un servidor, para poder crear contenido gráfico de una calidad mínima.

De esto va el éxito de Internet, ¿verdad?

Y bien contento que estoy con ello :).