La filosofía “Mobile First” como garante del futuro de las videoconsolas

nintendo switch

A finales de la semana pasada se presentaba Nintendo Switch (ES), la nueva consola de Nintendo, anteriormente conocida con el nombre en clave de Nintendo NX.

Sobra decir que en una industria lo suficientemente madura y con referentes más que claros como es la de las videoconsolas, la nipona sigue siendo, a mi forma de ver, la única que está ofreciendo innovación realmente disruptora.

Y de nuevo, lo ha vuelto a hacer, presentando un dispositivo que entraña, per sé, varias rupturas con el status quo que hasta ahora era santo y seña de estos dispositivos.

Frente a la hegemonía del PC, mobile first

Miro la Play, la XBox, o la Wii U, y me pregunto qué atractivo tiene a día de hoy comprarse uno de estos dispositivos.

Es decir, quitando ese porcentaje de usuarios que quizás prefieran disponer de un dispositivo limitado cuya “única” función es disfrutar de títulos (lo cual no critico, ojo), y aquellos otros que (al menos en esa primera inversión) cuenten con un presupuesto limitado, ¿qué ventajas tiene una consola convencional frente a un PC?

Que sí, como decía, un PC para hard gamers ronda tranquilamente los mil pavos, mientras que una consola de “última generación” está por los 400. Pero el PC además de para jugar sirve -¡sorpresa!- para todo lo que sirve un PC. Una videoconsola sirve para jugar y… ¿quizás para ver alguna peli o poner algún CD?

¿Qué es una videoconsola más que un ordenador con un sistema operativo limitado al entretenimiento? Especializado en ello, dirían algunos, pero cada vez es más habitual ver que por mucha optimización que hayan conseguido implementar en el duopolio SO/hardware, lo cierto es que donde brillan los grandes videojuegos no es -de nuevo, ¡sorpresa!- en las videoconsolas, sino en su versión para PC. La fuerza bruta manda.

Y entonces llega Nintendo y se saca de la manda un producto diseñado y desarrollado con la filosofía mobile first. Esa misma que lleva años dominando en el desarrollo de prácticamente cualquier otra industria que no fuera la del videojuego.

La Nintendo Switch es, ante todo, una videoconsola portátil. Una tablet “especializada”, pero que además cuenta con un dock capaz de servirle como base de carga y encargado de pasar el contenido de esa pantalla a otra externa, transformándola a todos los efectos en una videoconsola de salón.

Pero es que hay más.

El cómo los ingenieros de la compañía han conseguido de una manera tan sumamente intuitiva deconstruir la figura del mando para que éste pueda acoplarse a esa suerte de tableta, conformar un mando más tradicional uniendo sus dos partes a una base central, o incluso operar como dos mandos distintos para partidas multijugador, debería ser estudiado como ejemplo de buena usabilidad en cualquier escuela de diseño industrial que se precie.

Simplemente dedíquele los escasos tres minutos que dura el vídeo de presentación, y aproveche para darse cuenta de cómo algo tan sumamente complejo ha acabado materializado en un diseño profundamente pragmático.

Ver en Youtube (EN)

Y sigo.

La propuesta es un cántico de sirena al futuro de los videojuegos.

Es simplemente absurdo que sigamos intentando competir en el mismo sector que el PC, con referentes indiscutibles tanto de calidad como de usabilidad, con plataformas como Steam y Origin que han conseguido mejorar a golpe de pragmatismo y una apuesta puramente basada en la nube el formato físico. Frente a ese escenario, lo que tiene que ofrecer una videoconsola es flexibilidad. Precisamente aquello de lo que “a priori” el PC Gamer no ofrece.

Que únicamente el LoL y el WoW tenga más beneficios que Clash of Clans, o que en su momento Rovio fuera con sus Angry Birds quienes dirigieran desde un pequeño estudio el pulso del videojuego, debieron haber sido indicios más que suficientes para que algún iluminado en Nintendo se decidiera por fin a dar el paso.

El éxito efímero de Pokemon Go (ES) así lo atestigua.

Pero, ¿qué pasa cuando invertimos el mismo presupuesto que tienen los títulos de triple A en un entorno basado en la mobilidad? ¿Y si esa movilidad es creada ex profeso a nivel de hardware/software, sin dependencias de fabricantes de terceros, sin tener que amoldar el desarrollo a plataformas profundamente fragmentadas?

Y ya de paso, ¿y si volvemos al cartucho?

Si no estoy equivocado, la última consola de sobremesa que tuvo cartuchos fue la Nintendo 64. Y desde entonces ya ha llovido.

¿Qué lleva a una compañía como Nintendo a volver a este formato en un escenario prácticamente dominado por los discos?

El más sencillo y puro pragmatismo:

  1. Por estar ante una videoconsola híbrida: Un dispositivo del que se espera más robustez que su homólogo de escritorio, habida cuenta de que parte de su disfrute se hará bajo escenarios en movilidad. Justo los mismos escenarios en los que un disco no ha demostrado comportarse con fluidez. Un cartucho es indiscutiblemente mucho más seguro, al ser prácticamente inmune a rallazos y difícilmente rompible por una caída ocasional.
  2. Por su obsolescencia: A nivel puramente económico, en su día triunfaron los discos ya que industrialmente costaba menos hacerlos y su capacidad, con la llegada del DVD y más adelante el Blu-Ray, era considerablemente mayor. Ahora los extremos se han invertido, y con la paulatina miniaturización de las SD, en un cartucho podríamos llegar a meter muchísima más información que en cualquier Blu-Ray convencional. Descontando que son, a priori, más difíciles de piratear, lo que unido al propio soporte (más duradero, menor envejecimiento…) hacen que sean más rentables.
  3. Por sus capacidades de incluir funcionalidades extra: Cosa que está aún por confirmar, pero que creo que es algo a considerar. En su momento, y por aquel entonces debido a las limitaciones propias del hardware de las consolas, era bastante habitual que los cartuchos incluyeran memoria e incluso algo de procesamiento que permitía al juego ir más allá de los límites propios del dispositivo, cargando en local parte del contenido o permitiendo grabar la partida ahí donde la máquina no lo permitía. Quizás actualmente ya no sea necesario, pero es otro punto más que dotaría a la Switch de un extra de durabilidad.

Habría algunos más, como son las dimensiones (un cartucho puede ser bastante más reducido en tamaño que un disco, lo que viene genial de nuevo considerando el carácter móvil de la Nintendo Switch) o la reducción hasta el absurdo de los tiempos de carga (el disco es más lento de leer que un cartucho), que me hacen de nuevo aplaudir la decisión.

Mobile First sin complejos.

Falta, no obstante, por ver si la propuesta cuaja. Si esa “tablet” ofrece algo más que simplemente lo que esperaríamos de una videoconsola (por ejemplo, que tenga capacidad de conectividad). También conocer el precio (si sale por 250 lo peta), y si de verdad todo ese apoyo de estudios se ve reflejado en una cartera de videojuegos que vaya más allá de los que esperas en la franquicia Nintendo (la Wii U salió con un apoyo masivo, y mire al final en lo que se ha quedado…).

Soy consciente de que no es un producto para todos los públicos. Que los más exigentes seguirán prefiriendo PC, XBox o PlayStation. Pero para el resto, que no nos va la vida en ello, quizás (solo quizás) este sea un acercamiento más adecuado.

A partir de 2017 quizás sea el punto de inflexión que necesitaba la industria de las videoconsolas para centrarse en lo que de verdad es su negocio, con una Sony quizás apostando 100% por la realidad virtual, con una Microsoft volviendo al entorno PC con esa convergencia de Xbox/Windows 10, y con una Nintendo dándole prioridad a la movilidad.

Tiempos entretenidos nos esperan :).