intrusismo profesional

Hace ya unos cuantos días Dayo, un youtuber bastante conocidillo en el sector, escribía una pieza en 3Djuegos (ES) criticando, a su manera, a los haters que hay en esa industria que hoy por hoy es mainstream, y que entienden que por llevar años dándole a las teclas les pertenece.

Que el intrusismo es una lacra a la que hay que combatir fervientemente.

El artículo en sí tampoco es nada del otro mundo (casi la mitad se lo pasa intentando defender su puesto como «periodista» argumentando lo paria y friki que ha sido toda la vida, lo que en parte es justo lo contrario a lo que debería buscar), pero la base de la crítica sí me parece bastante acertada, ya que compara este tipo de actuaciones frente al intrusismo con un experimento (no lo enlaza y no he conseguido dar con él) hecho hace tiempo con animales:

Hay un experimento muy conocido en el que pones a unos cuantos chimpancés en una sala con una escalera que tiene en la cima un delicioso racimo de plátanos. Cuando uno de los monos sube a intentar coger la fruta, los rocías a todos con agua helada. Repites el estímulo hasta que captan el mensaje y entonces introduces a un mono que no sabe de qué va la vida. Desconectas el agua. El nuevo intenta subir a por su plátano pero el resto le corta el paso y le da una paliza. Hay una lección que sacar de todo esto.

Lo cierto es que aquí cada cual tendrá su historia, pero al menos en la mía nunca he me sentido excluido (lo mismo porque sinceramente nunca me ha importado mucho) de ninguna comunidad por las que hayan sido mis aficiones, gustos o trabajos.

Lo que no quita, por supuesto, que me haya tenido que enfrentar a haters, y sobre todo en el ámbito profesional.

Por otro lado:

Desde bien pequeño he sido jugador de videojuegos y de rol de tablero, lector hábilo de ánime y fantasía. He llevado aparato, me han sobrado unos cuantos kilos casi toda mi vida. Y afortunadamente siempre me ha costado poco sacar buenas notas.

Por ser he sido hasta heavy. Pero heavy de los de verdad, de los de melena cardada y mallas.

Y en ningún momento nada de esto me ha hecho sentir ni que perteneciese a un colectivo exclusivo, ni mucho menos me excluyera de llevar una vida «normal».

He tenido y tengo mis grupos de amigos, que pueden o no estar interesados en mis aficiones. También he sido deportista de competición. He tocado en varios grupos de música…

En fin, que supongo que seré la excepción que confirma la regla, porque parece que si en los 80-90-2000 eras un friki, eso significa que tuviste que aguantar sí o sí bullying, y que eso, como dicen por ahí, si no te acabó matando, crearía callo, volviéndote de adulto un intolerante. El justo y necesario para que hoy en día reivindiques que aquello que antes te hacía diferente y que ahora parece ser la norma TE PERTENECE. Que le declares la guerra al intrusismo.

Exactamente lo mismo que estamos viviendo en la amplia mayoría de profesiones «de nueva cuña».

Algunos llevamos desde pequeños dándole a la teclas (y no solo para jugar precisamente), desarrollando páginas web y hackeando la tecnología. Pero parece que esto no es suficiente para algunos «hackers» de la vieja guardia a los que si no te has tenido que pegar con el bajo nivel para hacer cualquier script, eres un «intruso».

Y sí. Cambia «hacker» por «community manager», por «marketero» o por «trafficker», ahora que está tan de moda el palabro :).

Los perfiles diferentes son los que más suman

A lo que quiero llegar es que a ver si dejamos de desmitificar al «especialista», entendiendo por esto a todo aquel que casi ha dedicado su vida a una única cosa. Sea cultura, sea trabajo, sea lo que sea.

El mundo actual es global, y requiere por tanto que pensemos de forma global.

Precisamente los mayores creadores de la historia son perfiles que por supuesto sabían mucho de algo, pero que ¡oh casualidad! habían tocado otros palos. Sí, eran intrusos en el sector. Todos, de hecho, lo hemos sido en algún momento. Lo que de facto les permitió atacar una problemática desde una óptica que los especialistas puros ni se habían planteado.

Y aunque la fortuna no debería ser una vara de medir, no hay más que revisar el top 10 de los hombres más ricos del mundo para darse cuenta cuántos de ellos han hecho «una carrera tradicional».

Por supuesto, un servidor entiende perfectamente la psicología detrás de querer cerrar el círculo al intrusismo. Lo entiendo, ojo, pero no lo comparto.

¿Es bueno que haya muchísimos nuevos desarrolladores, marketeros y hackers que ofrecen mis servicios de presencia y reputación digital a mucho menor coste?

Pues claro que sí.

Esto significa que si que antes tenía un océano de oportunidades finito éste cada vez será más amplio.

Y es más, son nuevos perfiles que:

  1. Puede que no tengan tanta experiencia como un servidor: ergo no competimos por el mismo perfil de cliente, y llegados a cierto punto (poca profesionalidad, menor conocimiento), puede que acaben por convencer a ese perfil de que necesita un profesional más senior para diseñar e implementar su estrategia de negocio.
  2. En su suma están expandiendo ese océano: dándole diferentes ópticas. Distintas en todo caso a las que ya están grabadas a fuego en el sector. El intrusismo es la única manera de que un sector del conocimiento avance.

¿Que los hay que simplemente están estafando a esos clientes? Pues de nuevo son gente que caerá por su propio peso, tranquilo.

¿Es bueno que sistemáticamente haya perfiles que me están «copiando» las reflexiones que hago por estos lares?

Pues claro que sí.

Eso significa que lo estoy haciendo lo suficientemente bien como para resultar interesante no solo a «los de fuera», sino también a los que están dentro del sector.

Y es más, no hay que olvidar que:

  1. Mis ideas no son únicas: En su día ya conté como un chaval quiso denunciarme porque al parecer le había copiado una idea y publicado un artículo sobre ello en una prestigiosa revista del sector. La realidad, por supuesto, es que esa idea que había tenido el chaval no era ni mucho menos única, y al igual que él y al igual que un servidor seguramente muchos otros antes y muchos otros después habrán llegado a lo mismo. De esto te das cuenta, de hecho, cuando escribes a diario en un proyecto como PabloYglesias.com.
  2. El generalismo puede ser un signo de diferenciación: Porque otra cosa no, pero en estos lares el lector se va a encontrar de todo. Normalmente relacionado con nuevas tecnologías, pero es que el término es tan amplio que tan pronto estoy hablando sobre seguridad de la información como sobre cine, sobre juegos de mesa, sobre política, sobre ética, sobre medicina… Quien quiera saber únicamente sobre un sector en particular, pues perfecto, que lo bonito de Internet es que hay muchas otras puertas a donde acudir. Un servidor intenta picar de mientras más disciplinas posible mejor, precisamente para enriquecer mi punto de vista y hacer por tanto mejor trabajo de consultoría para mis clientes.

Margaret Mead dijo en su día:

Recuerda siempre que eres absolutamente único, al igual que todos los demás.

Y la frase me parece un buen corolario para este razonamiento sobre el intrusismo.

Todo el mundo piensa que es único, cuando la realidad es que no dejamos de ser uno más.

Mientras antes nos demos cuenta, y por ende, rompamos ese círculo, mejor para nosotros. Y mejor también, de paso, para la industria. Que ya es hora de dejar de intentar crear corralitos, de lamernos los huevos mutuamente, y abrirse a que los nuevos entren y propongan cambios. A que el intrusismo, sea profesional o sea puramente social, encuentre su camino.

Que a todos nos gusta vivir desde la comodidad de la rutina, pero en un mundo como el que nos ha tocado si no abrazamos con gusto los cambios y somos capaces de actualizarnos constantemente, tarde o temprano nos quedaremos desfasados.

Y entonces sí tendremos un problema.

Pero no debido a que haya intrusismo en la industria, sino debido a nuestra dejadez y conformismo.