El redescubrimiento de LinkedIn como plataforma de consumo de contenido

LinkedIn anunciaba hace escasas horas el relanzamiento de Today (EN), lo que aumenta el valor simbólico de una estrategia que se ha estado gestando desde años atrás.

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A esta noticia, habría que sumarle la llegada del propio LinkedIn Today, la compra de algunas patentes de Digg relacionadas con la compartición por click, y la compra de Pulse (EN), una aplicación de recomendación y consumo de contenido en móviles en formato revista, por parte de la alemana. La tendencia está por tanto clara.

El objetivo de LinkedIn es pasar de una platafroma de networking al uso, a un must to visit para el consumo de contenido profesional. Un redescubrimiento que, como en el resto de estrategias de esta empresa (que recordemos hablamos de una de las pocas redes sociales que pueden enorgullecerse de tener saneadas sus cuentas desde 2010, aún saliendo a bolsa), lleva años labrándose, desde antes de la adquisición de SlideShare (EN) a principios del año pasado.

La compañía se asienta en tres pilares fundamentales: los usuarios premium, los packs dirigidos a empresas para cazar talentos, y a la publicidad segmentada y destinada a profesionales.

Con estas últimas decisiones, queda claro que el futuro de la alemana pasa por apoyarse en otra nueva pata, la del contenido, que tan bien está funcionando en internet (recordad que el contenido es el rey), dándole la razón a un servidor, y quitándosela de paso a Google y su decisión de prescindir de Google Reader.

Porque su propuesta se asienta en una comunidad seria que plantea un contenido aceptable, que resulta instructivo leer (y no como lo que nos quiere deparar Facebook con su “periódico social”): un contenido de “lo mejorcito” de cada usuario. Porque la figura del colaborador y la de terceros que recomiendan, comparten y comentan es un activo de valor en la era del contenido, y sólo puede conllevar un aumento del tiempo de navegación en sus dominios (descontando el potencial del control del enlace y la viralización interna). Porque LinkedIn cuenta una base de datos terriblemente efectista (muchos de ellos originadores y difuminadores de enlaces), con el desarrollo de una herramienta de compartición de las patentes de Digg, con la inmediatez de un servicio como SlideShare para la creación de presentaciones online, con el diseño y el atractivo heredado de la capa de usuario de una aplicación multiplataforma de consumo de contenidos como es Pulse, y desde hoy, con un ecosistema de generación y recomendación de contenido por canales, apoyado en las figuras clave del panorama profesional segmentado.

Quizás como en la mayoría de cambios de rumbo, resulte complicado empujar el contenido hacia el lector sin que ello sea considerado una invasión para el usuario ocasional, que entra para actualizar el perfil, pero dudo mucho que el resto se pongan a la defensiva porque esa herramienta que les permite estar en contacto con el resto de profesionales de su sector,  les ofrezca además contenido segmentado por sus intereses, con una diferencia señal/ruido bastante inferior a la que estamos acostumbrados, y la posibilidad de aparentar (o de verdad demostrar) que eres algo más que una fotografía.

Dicho esto, y en espera de ver como amortizan todo este desarrollo (canales de pago, o aumentar el conocimiento de cada usuario con idea de monetizarlo de cara a una búsqueda más segmentada para empresas, pueden ser algunos caminos interesantes), no puedo más que volver a aplaudirles.

Quizás el día de mañana pasamos un porcentaje interesante del tiempo libre en LinkedIn, restándolo de Facebook, Twitter y compañía.