Emprender es una mierda… y lo mejor que me ha pasado

emprendimiento

Rubén Cotera, un miembro de la Comunidad y ex-mecenas de la misma, me respondía la semana pasada como tantos otros a la pregunta que les hacía en el email del lunes pasado: ¿Tienen cabida los perfiles inconformistas en una empresa?

La pregunta venía del artículo que publicaba días antes, a colación de la tesitura en la que se encontraba un buen amigo emprendedor, con la posibilidad de entrar en una mediana empresa bajo el título de director del departamento, y lo que ello suponía (perder casi la totalidad de la flexibilidad horaria que se había labrado durante años a cambio de un aumento de poder adquisitivo).

Estuve hablando del tema con varios de vosotros, tanto de forma pública por RRSS y por los comentarios del artículo, como de forma privada. Y entre ellos, a Rubén el tema le pareció lo suficientemente interesante como para preparar una pieza al respecto con sus impresiones (ES), enviándome para la ocasión unas cuantas preguntas con las que la ha ido construyendo.

Así que aprovecho para dejarlas por aquí, ya que a fin de cuentas puede que le sirva a alguien conocer mi experiencia con esto de trabajar por cuenta propia, y las diferencias, ventajas e inconvenientes que he encontrado frente al trabajo por cuenta ajena.

Espero que te sean de valor:

Tú eres un emprendedor, ¿qué consideras que es emprender?

Mira Rubén. Hablando mal y pronto, emprender es una mierda… y a la vez, es lo mejor que me ha pasado. Es una maldita montaña rusa. Una mañana te levantas y parece que el mundo gira alrededor tuya, y a la mañana siguiente te llega una carta certificada de Hacienda y te cagas de miedo (este año me han llegado dos, y para colmo en ninguna era mi culpa G.G).

¿Te acuerdas del artículo aquel en el que hablaba de que hay dos maneras de llegar a trabajar en seguridad informática (o en definitiva, en cualquier sector)? El directo, que pasa por seguir el camino marcado por el resto de la sociedad. Y el indirecto, que se basa en abrirte tu propio camino.

Pues emprender es lo segundo, con el añadido de que por norma general lo empiezas sin mapa y sin las herramientas suficientes para hacerlo.

Eso sí, una vez lo consigues es lo más gratificante que hay. Yo tengo la suerte, y no me importa decirlo muy alto, de trabajar en lo que quiero. De que mi trabajo sea realmente mi hobby.

Que por supuesto también hay parte de mi trabajo que no deja de ser monótono, pero el resto es sumamente gratificante para mi. Y eso, al menos en el momento de vida en el que estoy, es más importante que la presunta estabilidad de un trabajo por cuenta ajena.

¿Cuales son las mayores satisfacciones que te reporta el trabajar por cuenta propia?

Normalmente los emprendedores solemos pecar de mostrar lo bueno, que claro que lo hay y es la razón de que algunos apostemos por este camino.

Así que no te sorprenderá cuando te digo que ver cómo crece “la criatura” (aka, tu proyecto) es una de ellas. Cuando trabajas para proyectos de terceros no sueles sentir tanta complicidad con ellos como el que vas a sentir cuando ves que va creciendo uno que has creado con tus propias manos. Que surge de tu cabeza.

Además, está el tema de la flexibilidad horaria y/o geográfica. Por regla general los emprendedores digitales somos nuestros propios jefes (hay que tener en cuenta que los clientes no dejan de ser “pequeños jefes”), así que podemos administrarnos el tiempo como veamos.

¿Que un día, por lo que sea, no quiero/puedo trabajar? Pues no trabajo. Ya lo recuperaré otro día. ¿Que quiero trabajar esta semana desde la otra parte del mundo? Pues lo hago, porque además de emprender, lo he hecho en un sector omnipresente como el digital, con barreras de entrada tan bajas como tener el conocimiento, un dispositivo y una conexión a Internet.

¿Y los mayores problemas/dificultades?

Llegamos a la guinda del pastel. Lo que de verdad debería interesarle a alguien que está dispuesto a emprender. Y curiosamente lo que menos se dice.

A saber:

  • Eres tu jefe… para lo bueno y para lo malo: Además de hacer el trabajo, tienes que hacer de comercial… y de marketero… y de financiero… y de todo. Que no podemos centrarnos únicamente en lo que más nos llena, sino que también hay que ser todoterreno (o intentarlo), y en la medida de lo posible, acabar aprendiendo a delegar. Lo que supone repartir beneficios y tener más frentes abiertos. Que te tiene que gustar mucho, vamos.
  • El doble rasero de la flexibilidad: Los emprendedores nos jactamos de tener un horario flexible. Pero en la práctica te aseguro que la mayoría trabajamos entre una cosa y otra de sol a sol. Sin ir más lejos, hoy te estoy respondiendo a este email a casi las 10 de la noche, y quitando un ratito por la mañana que he salido, he parado lo justo para hacer las comidas y descansar en todo lo que va de día. También es cierto que al menos en mi caso el lunes es el peor día de la semana, que llevo en pijama casi toda la jornada, y que en parte de ese trabajo tengo que incluir, precisamente, responderos a todos los que me escribís (lo cual entra en la difusa línea entre lo que podemos considerar trabajo y lo que es hobby) pero para que me entiendas…
  • Vas a caer…: Emprender significa además aceptar y aprender de los errores como el que más. Lo más normal es que emprendas y falles. Por ponerte un ejemplo personal, mis dos primeras startups fracasaron. Y casi no hay año que mirando hacia atrás me de cuenta de que he cometido errores. Por eso es importante asumir el fracaso y saber disfrutar de él, aprendiendo para no volver a cometerlo.
  • …y van a crucificarte por ello: Más grave aún es el tema de la presión social. Generalmente la familia, pareja y/o los amigos no van a comprender tus aspiraciones (recuerda que los inconformistas somos la minoría). Y como no las comprenden, van a intentar que vuelvas al camino directo. Al redil. Que no te apoye un conocido pues mira, tampoco te va a quitar el sueño. Pero que tus principales detractores sean tu pareja, o tus padres… eso sí es mucho más jodido. Lo fácil en estos casos es decirte que quites de tu vida a aquellos elementos tóxicos que tengas a tu alrededor, pero cuando se trata de familia la cosa es muchísimo más difícil, por lo que toca intentar equilibrar esa montaña rusa de emociones que es emprender con los malditos “Te lo dije” cuando te equivocas, que para colmo salen de personas a las que quieres.

Si hay algo que de verdad creo que es lo más duro del mundo del emprendimiento, es ésto último. Te hace plantearte las cosas, y a veces acabas tomando la decisión incorrecta precisamente por la presión social.

¿Has trabajado por cuenta ajena alguna vez? ¿Qué echas de menos de trabajar en una empresa?

Claro que sí. Empecé, como todos, trabajando por cuenta ajena en varias pequeñas empresas, luego emprendí, luego me echaron el guante en I+D de Telefónica, y más tarde volví a emprender, una y otra vez.

He tocado por tanto la mayoría de palos profesionales (por cuenta ajena en PYMES, startupero, por cuenta ajena en multinacional, emprendedor y hasta falso autónomo), y lo cierto es que si por mi fuera me quedaría con el que estoy ahora, en el que tengo quizás lo bueno de ambos mundos (trabajo para compañías pero sin tener que estar metido dentro de ellas).

¿Que qué echo de menos del trabajo por cuenta ajena? En mi caso pocas cosas, la verdad, ya que como te digo siempre he estado dentro de un sector eminentemente flexible y disruptivo. Pero si me tuviera que quedar con algo, eso sería el poder despreocuparme de temas financieros. No necesitar pasar presupuestos, no tener que “negociar” acuerdos… En fin, que directamente me llegase el trabajo, lo hiciera, y cobrara por ello, sin tener que ponerme a hablar de dinero.

Te diría que también echo de menos eso de llegar a casa y despreocuparme del trabajo, pero es que realmente, y al menos a mi, eso nunca me ha pasado incluso cuando trabajaba para otros…

Debe ser que lo llevo ya en la sangre :D.