En busca del CMS perfecto I: Principios básicos del desarrollo de webs

El trabajo de cualquier desarrollador y/o diseñador no pasa únicamente por dar con un estilo o diseño acorde con la web en la que estamos trabajando, sino que por lo general, también hay que diseñar el esqueleto, esa parte de la web interna que solo unos pocos van a poder ver, pero que es tan importante como el resto.

Esta entrada es la primera de una guía en varios volúmenes que estoy preparando para ayudar a todos aquellos desarrolladores que están empezando, o bien no tienen claro como afrontar un nuevo proyecto. El tutorial nace como suele ser habitual, por una experiencia propia.

Hace escasos días, me han propuesto la creación de un site de e-commerce para un club privado de gourmets. La Villa Gourmet, que es como se llama, dispondrá a sus clientes de beneficios, eventos y campañas temporales que podrán contratar vía web, a nivel nacional (en un principio). Como es de esperar, el diseño de una web tan compleja no puede pasar por el simple pica-código en html, javaScript y PHP, así que me vi en la tesitura de elegir un Gestor de Contenido acorde con lo que buscaba.

 

Cómo afrontar un nuevo proyecto

Cuando un cliente nos contrata para que produzcamos su servicio web, lo primero de todo es reunirse con él y saber qué es lo que espera obtener. Para ello, definiremos dos tipos de webs principales:

  • Web estática: No cuenta con gestores de contenido, ya que su función no es otro que suministrar una información relevante que no suele cambiar. Por lo general, estamos ante webs de empresas o personas que quieren estar en internet, como portafolios, hoja de contactos, microsites,…
  • Web dinámica: Son webs que se actualizan frecuentemente. Por ello, y para no depender de los desarrolladores continuamente, cuentan con un gestor de contenidos propio, lo que facilita la actualización. Entre los casos típicos, portales, blogs, foros, tiendas virtuales,…

En el caso de estar ante una Web Estática, el paradigma a seguir es más bien sencillo:

  • Contratar un servidor (en caso de no tenerlo ya) con prestaciones básicas.
  • Elegir las páginas del site o microsite a diseñar, y la información que tienen que mostrar (normalmente la dará el cliente).
  • Programar en el lenguaje elegido (¿HTML?), e incluir PHP, SQL o JavaScript según sea necesario (quizás haya formulario, o envío de una newsletter, por ejemplo).
  • Preparar una versión beta y presentarla al cliente. Según lo que opine, continuar desarrollando.

Pero el motivo de esta guía se centra sobre todo en el desarrollo de webs dinámicas, algo muy habitual actualmente, y que por lo general suelo recomendar a todos mis clientes (lo que empieza con una web estática, bien puede acabar como dinámica, con el coste de tener que desarrollarla nuevamente, algo que al contrario no pasa).

Si estamos ante un proyecto de web dinámica, deberemos suministrar junto con la parte externa de la web, una zona interna de administración. El trabajo de desarrollo de esta sección puede llegar a ser desde muy sencillo a muy elaborado, aunque por lo general, ya existen herramientas gratuitas y de pago que generalizan este trabajo, dependiendo de la función de la web. Estas herramientas son llamadas Gestores de Contenido o CMS, y existen un buen puñado de ellos, entre los que destacaría:

En siguientes entradas iré detallando los más recomendables.

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