¿En qué gastamos el tiempo con nuestros smartphones? #infografía

Con motivo de la celebración de los 5 años que Flurry, una de las compañías detrás de muchas de las estadísticas tecnológicas que circulan por la red, lleva dando guerra, nos presentaba estos días un gráfico del uso real que hacemos de internet en nuestros smartphones.

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El gráfico que aparece sobre este texto saca a relucir la tendencia del target estadounidense por una clara preferencia por el uso de aplicaciones frente a la navegación web móvil.

Del estudio, se pueden sacar varias pautas bien establecidas:

Las aplicaciones gobiernan con un 80% el uso general que se le da a los dispositivos conectados

Era algo esperable, y deja en entredicho a los escépticos de los desarrollos personalizados. También entra en juego la poca evolución que han sufrido los navegadores web móviles frente a las aplicaciones, y que en el estudio se recoge el uso en devices iOS y Android, dos sistemas operativos masificados que a día de hoy, no aceptan con el mismo nivel de calidad desarrollos de apps web. Habrá que esperar por tanto a ver cómo queda este gráfico con la próxima democratización que viviremos en SO móviles, con la llegada de grandes estrellas como Firefox OS (basado enteramente en arquitectura web), Tizen (casi más de lo mismo), Ubuntu for phones (un SO muy permisivo con estándares libres) y BB10 (que ha apostado desde el principio por mantener al mismo nivel desarrollos nativos y web).

Gastamos un 32% del tiempo delante del teléfono a jugar

Dicho así da miedo, ¿verdad? Pues es a la conclusión que han llegado los chicos de Flurry. Un 32%, casi una tercera parte del uso general de los dispositivos móviles, lo que lo hace el principal uso, con el correspondiente gasto de batería. Al menos en mi caso sé que esta máxima no se cumple, ya que hace tiempo que decidí dejar la tablet, y sobre todo el ordenador para los juegos, usando el smartphone para consumir contenido y mantenerme actualizado, pero parece que somos los menos.

Pasamos en Facebook un 12% más de tiempo que en la suma de todo el resto de redes sociales

Lo adelantábamos a principios de semana con la noticia de Facebook Home, como uno de los principales puntos fuertes de la plataforma, y es que nos guste o no, el usuario medio pasa más de un 18% del tiempo conectado a la red social, siendo éste el segundo mayor uso, solo adelantado por los juegos.

Para colmo, la aplicación de Facebook triplica en uso a la suma de aplicaciones móviles del resto de redes sociales. Descontando el hecho de que seguramente los datos recogidos para la realización de la gráfica tienen unos meses de antiguedad, y que la aplicación de Facebook en Android ha sido hasta este año absurdamente lenta, lo cierto es que la gráfica es clara. Quítale quizás un uno o dos por ciento por este revés ya solucionado, y tendrás la aplicación que más tiempo nos hace perder en el móvil (al menos a la gran mayoría de usuarios, supongo que en mi caso gReader le da mil vueltas, y ahí andará con Google+ y Twitter).

Uso de navegadores

Aquí nada que nos sorprenda. Centrándonos únicamente en ese 20% de navegación, quien gana por goleada propia es Safari, el navegador por defecto de los dispositivos iOS, y que aunque poco a poco está perdiendo terreno frente a Android, sigue siendo el amo y señor de la gama alta de devices (lo que por lo general viene emparejado a contratos de navegación de mejor calidad que la gama media/baja).

Le sigue con una tercera parte de uso respecto al primero el navegador por defecto de Android (como era de esperar), y poco después Opera Mini.

Y hasta aquí podemos contar

Como ya he mencionado antes, que sirva de ejemplo de uso antes de la llegada de la nueva generación de SO móviles, que viene aprendida con los fallos de estos primeros precursores, y en donde hay un claro apoyo a las webapps.

Se acerca por tanto un cambio realmente interesante, el primero de la generación móvil inteligente, que no hace más que favorecer la competencia sana, la bajada de precios y el amplio abanico de oportunidades para los fabricantes, operadoras y en última instancia (y por tanto la más importante), clientes.