Ponte en situación.
Como bien sabrás, recientemente me he mudado a una nueva casa, y un compañero de crossfit cuyo hermano trabaja con el tema de mudanzas y limpieza de casas por temas de herencia, me trajo un par de cajas de cacharros tecnológicos que se habían encontrado recientemente.
Sí, hablo del mismo que hace ya cosa de un año me regaló una Atari nuevecita, que tengo expuesta en el despacho de la casa de Asturias.
Pues bien.
Imagínate recibir de manera totalmente gratuita este tipo de historias directamente en tu correo.
Te envío cada lunes a las 7am un email con toda la actualidad sobre tecnología, seguridad y negocios digitales.Entre mucho hardware que no vale ni el cobre con el que está hecho, doy con una cartera física como las que ofrece Tangem.
Estas tarjetas almacenan de forma segura la clave privada, y lo normal es que a su vez, el dueño, haya configurado una clave propia para poder acceder a la misma.
Pero oye, no pierdo nada por intentarlo. Con la aplicación de Tangem instalada, le doy a añadir una nueva cartera, leo vía NFC la tarjeta y… ¡boom! Descubro que:
- Uno: Su dueño no ha configurado ninguna contraseña de desbloqueo.
- Dos: Y lo que es todavía más grave, esa cartera almacena nada menos que 10.000 bitcoins.
La primera reacción, por supuesto, fue de euforia.
¿La segunda?
Pues de miedo.
Y es que, por absurdo que te parezca, ahora me revolotean un mar de problemas que ni siquiera había pensado que existían.
A lo largo de este nuevo episodio del podcast enCLAVE DIGITAL vamos a revisarlos todos y cada uno de ellos, dando respuesta a tres preguntas muy concretas:
- ¿Qué implicaciones legales y fiscales tendría encontrarse con semejante fortuna digital?
- ¿Qué riesgos de seguridad personal y tecnológica conllevaría custodiar semejante cantidad?
- ¿Y por qué, lo que parece un golpe de suerte, puede convertirse en una pesadilla?
Acompáñame los próximos minutos para recorrer este viaje juntos.
Pero, ya de antemano, te aviso: no es oro todo lo que reluce en el mundo cripto.
Pero antes de continuar, en efecto, este episodio está patrocinado por TANGEM (ES), una plataforma de inversión en criptomonedas que ofrece tarjetas físicas, y hasta anillos, para almacenar de forma segura tus claves privadas.
Es una herramienta perfecta para custodiar tus criptoactivos… de una manera segura y mucho más fácil que la mayoría de carteras frías.
¿Que por qué?
- Pues porque, por un lado, tienes un nivel de seguridad real, al no estar expuesta tu cartera en la red.
- Y por el otro, tienes la facilidad de uso para quienes no tienen perfil técnico.
Te puedo asegurar que pides las tarjetas, que tardan un par de días en llegarte a casa, y la configuración lleva literalmente cinco minutos.
Cinco minutos.
Configuras la tarjeta principal, y dejas de backup las otras dos que vienen en la caja por si perdieras una de ellas.
Ya está.
A partir de entonces, y desde la app, puedes comprar, vender, transferir e intercambiar entre cientos de criptomonedas y tokens.
Para alguien que está empezando o quiere una cartera segura sin complicaciones, Tangem es, sinceramente, una de las mejores opciones del mercado.
Y con el código PabloYglesias tienes un 10% de descuento EXCLUSIVO en la compra tanto de las tarjetas como del anillo.
Te dejo el enlace en la descripción del episodio.
Gracias a Tangem por hacer posible este episodio, y ahora sí, ¡continuemos!
La euforia inicial: de ciudadano corriente a multimillonario en segundos
Déjame ponerte en estado.
Me encuentro con una wallet olvidada en una caja random. Introduzco la clave privada en la app oportuna, y aparece un saldo de 10.000 bitcoins.
Lo primero que haría cualquier persona es hacer unas cuentas rápidas: con el precio actual del bitcoin, hablamos de más de 1.000 millones de euros.
Un salto brutal.
Simplemente, para el común de los mortales, estos números son inasumibles.
Olvídate por tanto de esos 9 hábitos financieros que en su día te conté para hacerte rico.
De vivir preocupado por facturas y clientes a ser potencialmente uno de los hombres más ricos del país.
El corazón, por supuesto, se me acelera.
Me empiezan a temblar las manos.
Y la cabeza me va a mil revoluciones, empezando a soñar con todo lo que podría hacer con esta cantidad.
Pero entonces, entre tanto estrujar el cerebro, llega la resaca de realidad: ¿qué demonios hago ahora?
El peso de la ley: Hacienda, delitos fiscales y patrimonio oculto
Lo primero que se me vino a la mente es nuestra querida Hacienda. Y, créeme, no sin razón.
Ya antes de ser multimillonario el Estado se quedaba de mi sueldo prácticamente la mitad. El ser autónomo societario te da una visión de la cruda realidad del tipo impositivo en España (lo que te quitan a ti como trabajador, más lo que le quitan a la empresa en tu nombre).
Y ya, si a eso le sumas los impuestos directos como el IVA al consumo, de media estos últimos años alrededor del 60% de lo que facturo va para Hacienda.
No hay nada mejor como llevar una contabilidad diaria para darte cuenta de esto.
Pues ahora imagínate que, de pronto, soy multimillonario.
En España, si tienes patrimonios superiores a 700.000 €, ya entras en el radar del Impuesto de Patrimonio.
Y con criptoactivos como bitcoin, da igual que no los hayas movido: si puedes acceder a ellos, Hacienda entiende que son tuyos.
Y va a querer llevar su parte.
Eso significaría tener que pagar alrededor de un 3,5 % anual solo por el impuesto de patrimonio. En mi hipotético caso, cerca de 40 millones de euros al año, empezando ya mismo.
Y ahí no acaba todo:
- Habría que regularizar los ejercicios anteriores desde que los bitcoins superaron ese valor mínimo (¿2013?). Fácilmente hablamos de otro tanto.
- Se sumarían además intereses de demora y posibles sanciones. Tranquilamente otros cuantos milloncetes.
- Y si Hacienda sospechara que he ocultado esos activos, entraríamos en terreno de delito fiscal agravado, con multas de hasta seis veces lo defraudado y penas de cárcel de hasta cinco años.
Vamos, que el sueño empieza a parecerse más a una pesadilla.
Porque, y esto es importante, a Hacienda no le va a servir que le pague en Bitcoin, no. Hacienda lo que quiere son euros.
Y yo no tengo, a bote pronto, cerca de 100 millones de euros para dárselos a Hacienda.
Además, iba a ser gracioso acercarse a mi gestor bancario y explicarle que tiene que darme un préstamo de esa cuantía, y que tranquilo, que luego yo se lo devolvería con intereses nada más pudiera cambiar los BTC a euros.
Ya te digo que antes de pasarme por la oficina o escribirle, sé la respuesta.
Y eso que me llevo bien con él. Que si no, lo mismo lo siguiente que hace es llamar a la Policía…
En fin, que puedo ser multimillonario, sí, pero de nada me va a servir si acabo en la cárcel, y encima «empufado» hasta las trancas.
¿El verdadero problema? La seguridad personal
Pero sigo pensando, y me doy cuenta de que la parte legal no es la más peligrosa.
¿Más aún?
Pues me temo que sí. Hay otra que me preocupa aún más.
El auténtico riesgo empieza cuando eres consciente de lo que tienes: casi mil millones de euros guardados en un simple trozo de plástico (bueno, en la blockchain, pero se accede desde este trozo de plástico).
El único vínculo entre yo y esa fortuna es una clave privada. Un «password». Y cualquier persona que lo obtenga puede mover los fondos en segundos, de manera irreversible y anónima.
Esto, por supuesto, implica dos amenazas:
- Los ciberdelincuentes. Basta con que esa cartera la haya conectado a internet (como, de hecho, acabo de hacer desde la app de Tangem) para que sea vulnerable. Un simple malware podría robármelo y adiós a toda esa fortuna. De hecho, precisamente en CyberBrainers estamos ahora mismo analizando un caso de una víctima española a la que han extraído de su cartera nada menos que 100.000 euros precisamente con un malware de este tipo.
- Y la otra amenaza me da más miedo aún. Hablo de los criminales físicos. Mañana mismo, a media noche, puede que cinco encapuchados entren en mi casa, me peguen una paliza a mi y a mi familia, y luego me fuercen a darles acceso a dicha cartera.
¿Piensas que es ciencia ficción?
Pues prácticamente cada semana oímos de algún nuevo caso. Sin ir más lejos, hace unos días (cuando preparaba este guión) le ha pasado a Álvaro Romillo, más conocido en Internet como CriptoSpain, y asociado, presuntamente, a una estafa piramidal vinculada al proyecto Madeira Invest Club.
Escucha:
El reciente robo de criptomonedas en España ha captado la atención del sector tras la denuncia del empresario Álvaro Romillo, conocido en redes como CryptoSpain. Según su declaración a la Policía Nacional, fue víctima de un secuestro y del robo de 1,2 millones de euros durante un asalto a su domicilio, ocurrido de madrugada de ayer.
Los hechos se produjeron aproximadamente una hora después de que él y su pareja regresaran de un viaje. Cinco individuos encapuchados y armados irrumpieron en la vivienda, reduciendo a las víctimas con bridas y cinta adhesiva. Durante cuatro horas, los asaltantes obligaron a transferir criptomonedas y sustrajeron relojes, joyas y efectivo, sumando un botín cercano a los dos millones de euros.
Noticia publicada en Be(in) cripto (ES)
Todo por dos «miseros» millones de euros.
Imagínate qué pasará ahora conmigo… y esos 1.000 millones que tengo en la palma de la mano.
En serio…
Custodiar una fortuna: soluciones… con muchos matices
Por supuesto, existen mecanismos de protección:
- Tenemos las Duress wallets (EN): carteras señuelo que liberan una parte pequeña de los fondos en caso de coacción.
- También puedo usar unas Multisig wallets, que es lo que les suelo recomendar a mis clientes de asesoría cripto, habida cuenta de que requieren varias firmas para mover los criptoactivos (por ejemplo, tú y un notario).
- Y también podemos recurrir a la Custodia bancaria: algunos bancos internacionales ofrecen custodiar criptoactivos, aplicando sus protocolos de seguridad… y quedándose una bien merecida comisión.
Pero incluso con esas medidas, el problema no desaparece.
Cada movimiento que haga dejará un rastro público en la blockchain.
Y aunque las transacciones sean pseudónimas, herramientas especializadas como Chainalysis o Arkham pueden servir a un analista (como los que contamos en CyberBrainers) para correlacionarlas y acabar vinculándome con esa wallet.
Es más… ¡Maldita sea! Yo mismo he presentado ya decenas de informes de trazabilidad de carteras, y con el apoyo de las autoridades, resulta relativamente sencillo asociar la identidad real a esas direcciones.
Es decir, que soy multimillonario, pero en el momento en que intente usar esos bitcoins, alguien —sea un analista, un estafador o un criminal organizado— puede tirar del hilo y acabar sabiendo que soy yo.
Vamos, que estoy jodido.
La paradoja del dinero digital: más riqueza, menos libertad
Llegados a este punto, supongo que ya empiezas a entender la paradoja:
Tener 10.000 bitcoins no significa ser libre ni millonario de facto.
Significa, más bien, ser vulnerable. Ponerte, de golpe, una diana en la cabeza.
Y es que:
- No puedo gastarlos sin exponerme.
- No puedo guardarlos en mi casa sin miedo a poner en riesgo a mi familia.
- Y no puedo declararlos sin que Hacienda me arruine con impuestos atrasados, cuando no directamente considere que soy estoy intentando evadir impuestos y me meta en la cárcel.
Lo que hace unos minutos parecía un golpe de suerte, se convierte en una condena: un activo de valor incalculable que, en la práctica, no puedo disfrutar sin riesgo.
Mi gozo, en un pozo.
La enseñanza detrás de esta historia
Llegados hasta aquí, debo confesarte algo: yo no he encontrado 10.000 bitcoins.
Ni en mi mudanza, ni en ningún otro sitio.
Y viendo lo visto, ¡MENOS MAL!
Toda esta historia es un ejercicio de imaginación, un recurso narrativo para que entendamos hasta qué punto lo que parece un golpe de suerte puede ser un arma de doble filo.
Porque sí, este verano se movieron realmente 10.000 bitcoins que llevaban 14 años dormidos. Y la noticia pasó de puntillas para muchos.
Escucha:
ÚLTIMA HORA: Una dirección inactiva mueve 10.000 Bitcoin por un valor de 1.090 millones de dólares por primera vez en 14 años.
Watcher.guru en X (EN)
Pero detrás de esos números hay vidas en juego, decisiones estratégicas y riesgos enormes.
De hecho, me ha encantado cómo en comentarios algún lumbrera decía, en tono jocoso, que vaya «huevos» tenía el que lo hubiera hecho.
No es para menos.
El dinero fácil rara vez es fácil.
Y menos aún cuando hablamos de activos digitales que te convierten en tu propio banco.
En resumidas cuentas, que encontrarse una cartera con 10.000 bitcoins no es el inicio de un cuento de hadas. Es el inicio de una pesadilla logística, legal y de seguridad.
Y es que, como hemos visto, lo que parece una fortuna repentina puede arruinarte la vida si no tienes los conocimientos, las estructuras y la sangre fría para gestionarla.
Te dejo, para terminar, tres preguntas:
- ¿Qué harías tú si mañana descubrieras que tienes acceso a una wallet con miles de bitcoins?
- ¿Confiarías en tu capacidad para protegerlos, o buscarías ayuda inmediata en bancos y/o especialistas?
- ¿Crees que la riqueza repentina, en forma de cripto o de cualquier otro activo, es realmente una bendición… o puede ser la peor de las maldiciones?
Te leo en comentarios, y abramos debate.
Y ya de paso, tienes por aquí el episodio del podcast en el que explicaba cómo invertir en cripto con cabeza, y gracias nuevamente a TANGEM (ES) por hacer posible este episodio de ficción.
Recuerda que puedes hacerte con una de sus carteras físicas con un 10% de descuento usando el código PabloYglesias, o directamente desde el código QR que verás en la imagen.
Y, eso sí, acuérdate de ponerle una contraseña robusta a tu cartera,… tengas 10.000 bitcoins, o un poco menos :D.
Sobre el videopodcast enCLAVE DIGITAL
enCLAVE DIGITAL es el videopodcast de Pablo F. Iglesias, consultor especializado en ayudar a referentes a blindar su reputación, diversificar y escalar su autoridad como marca.
Me puedes leer y escuchar en www.pabloyglesias.com (recuerda que la primera Y de «Yglesias» es «Y griega», que si no me confundís con otro), y me puedes escribir a contacto(at)pabloyglesias.com.
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